Precauciones geopolíticas acercan a Asia Sudoriental al bloque BRICS
La revista Foreign Policy informó que la próxima cumbre del grupo BRICS, programada para los días 6 y 7 de julio en Brasil, será un momento clave para los líderes del bloque, en especial tras su reciente expansión multilateral y el creciente interés de los países del sudeste asiático.
Desde principios de 2024 Egipto, Etiopía, Indonesia, Irán y los Emiratos Árabes Unidos se unieron al grupo BRICS, cuyos miembros fundadores son Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.
Con esta ampliación, los BRICS se consolidaron como una plataforma central para las economías emergentes, representando casi el 40 por ciento del PIB mundial por paridad de poder adquisitivo, frente al 30 por ciento del Grupo de los Siete.
El ingreso del sudeste asiático a los BRICS
Hasta hace poco, las economías del sudeste asiático se mantenían al margen de las actividades del bloque.
Sin embargo, Indonesia, el mayor mercado regional, se integró oficialmente en enero de este año.
Por su parte, Malasia, Tailandia y Vietnam adoptaron el estatus de países socios, lo que podría anticipar su adhesión plena al grupo.
Este acercamiento responde, según Foreign Policy, a la creciente madurez institucional de los BRICS.
Durante años, el bloque funcionó como un foro informal con escasa coordinación. No obstante, la incorporación de nuevos miembros y el interés de otras naciones le otorgaron mayor peso diplomático y estabilidad.
BRICS como alternativa económica y estratégica
De acuerdo con la revista, los países del sudeste asiático expresaron su interés en formar parte del Nuevo Banco de Desarrollo (NDB) y del Acuerdo de Reserva de Contingencia (CRA), dos instrumentos financieros impulsados por los BRICS.
El NDB permite diversificar las fuentes de inversión extranjera, especialmente en infraestructura y tecnología verde, disminuyendo la dependencia del financiamiento chino.
A su vez, la CRA ofrece una red de respaldo para bancos centrales frente a crisis monetarias, lo que fortalece la resiliencia financiera regional .
Además del componente económico, la dimensión estratégica es clave. Sumarse al BRICS permite a los países asiáticos insertarse en un orden mundial multipolar, al tiempo que marcan distancia de la creciente confrontación entre potencias como Estados Unidos y China.
Asia Sudoriental entre China, EE. UU. y el sur global
Aunque el BRICS es liderado por China y Rusia, y suele ser percibido como una alianza antioccidental, los países del sudeste asiático ven en este bloque una oportunidad para profundizar sus lazos con el sur global, aumentar su margen de autonomía y evitar ser forzados a elegir bandos en la competencia geopolítica global.
En ese sentido, Foreign Policy subraya que los gobiernos de la región buscan equilibrar su política exterior y reducir su dependencia económica tanto de Estados Unidos como de China, estrategia que podría protegerlos frente a presiones diplomáticas o sanciones económicas en el futuro.
Con el ascenso de China, India y Brasil como actores influyentes en el escenario global, se acelera la transición hacia un sistema internacional multipolar, brindando a los países en desarrollo nuevas herramientas para hacer frente a los desafíos estratégicos de las próximas décadas.
AL MAYADEEN.