Caracas vibra con las semifinales de la Serie de las Américas
La Serie de las Américas Gran Caracas 2026 entra hoy en su hora sagrada, con dos duelos de alto voltaje en el Monumental Simón Bolívar, donde cuatro equipos pelearán los boletos a la gran final.
El majestuoso coloso capitalino se vestirá de gala para recibir una jornada que promete ser la más concurrida del torneo, una doble función donde el béisbol dejará de ser juego y se convertirá en rito, guerra simbólica, ceremonia de orgullo continental.
En el primer desafío saltarán al diamante las Águilas Metropolitanas de Panamá, líderes de la fase clasificatoria, frente a los Caimanes de Barranquilla, cuarto sembrado, un equipo que llega con la sangre caliente. Panamá trae la autoridad del que dominó la travesía; Colombia, el filo del que aprendió a ganar desde el borde del abismo.
La noche, sin embargo, promete temblar. Los anfitriones Navegantes de Magallanes, segundos del ordenamiento, medirán fuerzas con Cuba, tercera clasificada, en un duelo cargado de historia, orgullo y cuentas pendientes. Será más que un partido: será una pugna entre la mística caribeña y la urgencia de un público que empuja como un viento caliente desde las gradas.
La víspera, Magallanes aseguró su lugar en semifinales tras vapulear 12-4 a los Cañones de Curazao, con una ofensiva demoledora de 14 imparables que convirtió el Monumental en un astillero en plena faena. Renato Núñez lideró la ofensiva con jonrón, sencillo y tres impulsadas, mientras Luis Sardiñas firmó una noche con cuatro hits. Yohander Méndez se llevó la victoria desde la lomita.
Cuba, por su parte, selló su pase en un dramático 8-7 ante los propios Caimanes en el Fórum de La Guaira, en un juego donde la artillería antillana disparó temprano y resistió hasta el último suspiro. Alfredo Despaigne y Yoel Yanqui conectaron cuadrangulares claves, y José Manuel Rodríguez cerró el telón en medio del asedio colombiano.
“No estamos perfectos, sobre todo con el pitcheo, pero seguimos fajados con lo que tenemos”, confesó el director Germán Mesa, consciente de que su equipo llega golpeado, pero vivo, a la antesala del sueño.
En el cierre de la fase clasificatoria, Argentina le arrancó el invicto a Panamá con triunfo 10-6,gracias a un grand slam de Danyer Sanabria que partió el juego en dos y dejó claro que nadie cruza esta Serie sin cicatrices.
Ayer, sin embargo, todo vuelve a empezar. Cuatro equipos, dos partidos, un estadio que rugirá como volcán. En Caracas se juega para ganar, por escribir el nombre en la final y quedar grabado en la memoria épica del béisbol continental.
TELESUR

