‘La quinta coincidencia’, novela de José Espinosa Féliz

Por Julio Cuevas

Es una radiografía sociológica sobre el existir y el convivir cotidiano en los pueblos y campos del Sur de este país.

En la realidad de la vida, las coincidencias ocurren y las sentimos y percibimos, muchas veces con sorpresa y, otras veces, de manera natural, como parte del transcurrir de nuestra existencia.

En esta ocasión, les presento una obra en la que sus ocurrencias, de manera muy personal, me han marcado, a partir de hechos que, en verdad, coinciden con acontecimientos que forman parte de mi existir. Es algo extraño, pero es una latente realidad.

La novela La quinta coincidencia fue editada por Editorial Santuario, a cargo del gestor cultural Isael Pérez. La diagramación fue realizada por Amado Santana (amado_alexiss@yahoo.com). La imagen de la portada fue creada con ayuda de la inteligencia artificial (IA). Consta de 100 págs. Fue impresa en Impresora Soto Castillo. Año 2025.

Esta novela consta de XV (15) capítulos que representan su argumentación narrativa y el accionar de sus personajes.

En la portada de esta novela, debajo del título, hay una nota que dice: «Una historia de extrañas coincidencias… cuyos secretos se irán develando a medida que explore en sus intimidades».

La narración en esta novela está sostenida en tiempo pasado; por ello, es la memoria de hechos pretéritos la que se explaya en el contar de lo que ocurre en cada escena.

El narrador se sitúa en aquellas historias que ha visto, ha escuchado o que le han contado, para exponer ese hacer desde la acción de los personajes protagónicos, que sirven de imagen y representación de lo que fue. La memoria es aquí un espejo de las vivencias que confirman el historial de cada uno de los personajes que interactúan en esta narración.

La descripción del contexto, aunque no está cifrada a partir de un discurso poético ni mantiene un ritmo expresivo sostenido al contar los hechos, mantiene al lector atento a lo que ocurre, por las situaciones que obligan al asombro, al encontrarnos con aquel hombre enamorón esparciendo certeros piropos y semen por toda la comarca.

Esa conducta de gran conquistador es todavía común entre hombres de cierto poder económico en nuestros pueblos provincianos y en nuestros campos. Allí, el hacendado o pudiente suele ser, también, el “papaupa” de las mujeres. Todavía vivimos esa latente realidad que recorre el panorama narrativo de esta novela.

El destino aquí es asumido como recurso temático del sujeto-autor, para ensamblar el acontecer y buscar como argumento aquello que “Dios le deparó” al ser o al sujeto, en su condición de creyente celestial que se convierte en “buceador” o en buscón de hembras en esta tierra.

La predestinación del ser es un tema abordado con cierta pertinencia en esta novela; por lo que aquí “Dios”, como todopoderoso en la espiritualidad, queda representado en el hacendado, quien cree que todo lo puede y que todo lo merece. El poder del dinero se impone sobre el terreno de la pobreza.

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