Brasil y China firman contratos para fabricar tractores para la agricultura familiar

Brasil confirmó el viernes 6 de marzo, la creación de una fábrica de tractores dirigida a la agricultura familiar en el país, tras firmar tres contratos en Pekín con la empresa china Sinomach, la brasileña OZ Earth, el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) y el Municipio de Maricá, en Río de Janeiro.

El proyecto, que se ubicará en el distrito de Ponta Negra de Maricá, acumulará una inversión estimada de 200 millones de reales brasileños y se espera que genere hasta 500 empleos indirectos.

Además, la unidad industrial tendrá capacidad para producir hasta 5.000 tractores al año, con modelos de 25 y 50 caballos de fuerza destinados a la agricultura de pequeña escala.

Maria Gomes, gerente general de Oz Máquinas, explicó que los tres contratos comprenden: el marco, que rige los parámetros legales y comerciales de toda la alianza; el SKD, que define la importación de componentes para tractores; y el de la línea de montaje.

“Esta alianza consolida y materializa un proyecto político-tecnológico para la agricultura familiar: la mecanización”, afirmó. Explicó que en la primera fase, los tractores se ensamblarán en Brasil con componentes importados utilizando el modelo SKD, acrónimo de «Semi Complete Knockdown», el equipo se envía parcialmente desarmado para su ensamblaje en el país de destino.

 

 

Además, la maquinaria será destinada principalmente a cooperativas y asociaciones de agricultura familiar y reforma agraria. El acceso a ellas será a través de políticas públicas como el Programa Nacional de Fortalecimiento de la Agricultura Familiar (Pronaf) y programas de compras gubernamentales.

Asimismo, el acuerdo estipula que durante los primeros años de operación la producción aumentará para incluir una mayor participación de la industria nacional. De esta manera, incrementarán el nivel de mecanización del campo entre los pequeños productores, un sector que ha tenido menor acceso a equipos agrícolas en comparación con la agroindustria.

 

Nacionalización de componentes

 

El acuerdo prevé que para después de esta fase inicial, se avance hacia la nacionalización progresiva de la producción, con el objetivo de alcanzar al menos el 60% de contenido nacional, una exigencia de la legislación brasileña a efectos fiscales y financieros.

“Se trata no solo de la posibilidad de desarrollar en esta fase, de importar y desarrollar la fábrica, sino también de pensar en la autonomía tecnológica, considerando la posibilidad de nacionalizar lo que se considera un producto nacional”, explicó Gomes.

En la firma de los contratos también participaron representantes del MST (Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra).

 

 

Cedenir de Oliveira, líder del Sector de Producción del movimiento, afirmó que el proyecto también está relacionado con el debate sobre el desarrollo industrial del país.

“Hoy es un día histórico para la lucha campesina brasileña. Nuestra lucha, más que conquistar tierras, es desarrollar un proyecto nacional. Un proyecto nacional implica, en efecto, la industrialización del país”, dijo.

Los involucrados aseguraron que estos contratos contribuyen a la reducción del esfuerzo físico en el trabajo rural, así como aumenta la participación de las mujeres en la producción y crea las condiciones para que los jóvenes permanezcan en el campo.

TELESUR

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