En Panamá rechazan presencia de navíos militares de EE.UU.
Diversas organizaciones populares y colectivos sociales de Panamá alzaron su voz de protesta contra la presencia de navíos de guerra de los Estados Unidos en aguas territoriales, denunciando una nueva vulneración a la soberanía nacional y la progresiva militarización del país bajo el auspicio del Gobierno actual.
Las organizaciones advierten que el memorando de entendimiento firmado con Washington en abril de 2025 avala el establecimiento encubierto de bases militares, lo que califican como un retroceso histórico en la lucha por la autodeterminación.
Poder de fuego en aguas panameñas
Según un comunicado oficial del Ministerio de Seguridad, el despliegue forma parte de la XI edición de los ejercicios Southern Seas 2026. Los buques, que permanecerán en el país hasta el próximo 2 de abril, representan una fuerza de choque considerable:
- USS Nimitz: Un portaaviones que opera como base aérea móvil con capacidad de proyectar poder bélico a grandes distancias; se encuentra anclado en aguas abiertas.
- USS Gridley: Un destructor equipado con sistemas de misiles y radares de última generación, atracado actualmente en el Puerto de Cruceros de Amador, en Ciudad de Panamá.
En conjunto, ambas embarcaciones transportan a unos 6.000 tripulantes, una cifra que para los movimientos sociales evidencia la magnitud de una operación que excede las simples tareas de «cooperación».
La justificación del Ejecutivo frente a la crítica popular
Pese al rechazo en las calles y redes sociales, elGobierno panameño defiende la gira de cooperación marítima asegurando que busca «fortalecer el intercambio de conocimientos» y las capacidades regionales. El informe oficial del Ejecutivo subraya que estos ejercicios contribuyen al desarrollo mediante la cooperación técnica.
Sin embargo, para el campo popular, estas operaciones navales no son actos de cortesía, sino una exhibición de fuerza que reafirma el control de los Estados Unidos sobre puntos estratégicos del continente, utilizando a Panamá como plataforma logística para sus intereses geopolíticos en la región.
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