Estatus biogeográfico, mecanismo que ayuda al inventario florístico

Muchos leen o escuchan hablar de los árboles endémicos, nativos y de otras clasificaciones dadas a las especies de flora, como también ocurre con la fauna. Sin embargo, una buena parte de la gente desconoce de dónde vienen esas codificaciones, denominadas: Estatus biogeográfico de las plantas.

“En botánica y biogeografía, se refiere a la relación histórica y geográfica entre una especie y el territorio donde se encuentra. Es decir, describe si una planta es originaria de un lugar o si llegó desde otra región y logró establecerse o adaptarse allí. Este concepto forma parte de la biogeografía, disciplina científica que estudia la distribución de los organismos en el planeta y los procesos históricos y ecológicos que explican esos patrones”.

Así lo describe Cruz Óscar Montero Mercado, técnico de la División de Taxonomía y Exploraciones del Departamento de Botánica del Jardín Botánico Nacional Dr. Rafael M. Moscoso, con el interés de dar a comprender cómo se distribuyen las especies que tienen raíces profundas en la historia de la ciencia.

Entre las categorías más utilizadas se encuentran las especies nativas o autóctonas, que forman parte natural de la flora de una región y cuya presencia es resultado de procesos evolutivos y ecológicos sin intervención humana directa (Pyšek et al., 2004).

Las endémicas, se refieren a las especies con una distribución muy restringida; solo existen en una región determinada del planeta. Las islas tropicales, por ejemplo, suelen presentar altos niveles de endemismo debido a su aislamiento geográfico, explicó el estudioso relacionado con la identificación, documentación y estudio de la flora de la isla.

Cita que también que están las especies introducidas o exóticas transportadas fuera de su área natural de distribución por acción humana, de manera intencional o accidental. Muchas de esas como cultivos agrícolas, plantas ornamentales o especies forestales (Richardson et al., 2000).

Las naturalizadas, corresponden a especies introducidas que lograron establecer poblaciones autosuficientes y reproducirse en el nuevo ambiente sin necesidad de intervención humana (Pyšek et al., 2004)”, detalló Montero Mercado.

Precisó que en algunos casos, las especies introducidas no sólo se establecen, sino que se expanden rápidamente y pueden desplazar a las especies nativas o alterar el funcionamiento de los ecosistemas, y este fenómeno ha sido ampliamente documentado en la literatura ecológica y constituye una de las principales preocupaciones actuales en conservación biológica (Mack et al, 2000).

Al margen de su clasificación, todas las cumplen un papel fundamental en el funcionamiento de los ecosistemas y en el mantenimiento de la biodiversidad; las mismas suelen estar estrechamente ligadas y relacionadas a microorganismos del ecosistema, polinizadores, dispersores de semillas y microorganismos en el suelo.
Historia evolutiva
A partir de los siglos XIX y XX, investigadores comenzaron a reconocer que cada región del planeta posee una flora característica producto de su historia evolutiva y geográfica. Hoy en día el estatus biogeográfico se utiliza ampliamente en inventarios florísticos, estudios de vegetación y evaluaciones de biodiversidad.
ED.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.