Líbano registra 1.268 muertos y 3.750 heridos tras agresiones israelíes
El Ministerio de Sanidad Pública del Líbano informó este martes que la cifra de muertos por los ataques israelíes ascendió a 1.268 personas. El reporte del Centro de Operaciones de Emergencia detalla que en las últimas 24 horas fallecieron 21 personas y otras 70 resultaron heridas.
Desde el inicio de las hostilidades el pasado 2 de marzo, el recuento de víctimas alcanza los 1.268 fallecidos, entre ellos 125 niños, y un total de 3.750 heridos que incluyen a 423 menores de edad, cifras que confirman el grave impacto de la agresión contra la población civil libanesa.
Durante los bombardeos de este martes, se registró una nueva oleada contra el Dahye, suburbios meridionales de Beirut, junto a unainusual orden de evacuación para un edificio en la vía hacia el aeropuerto capitalino, única terminal aérea operativa en la nación.
La campaña militar israelí ejecutada a principios de marzo, concentrada en el sur, el este y las afueras de Beirut, forzó el desplazamiento de más de un millón de personas.
El Gobierno de Benjamín Netanyahu utiliza el intercambio de fuego con la resistencia de Hizbulá como justificación para ejecutar una ofensiva a gran escala, orientada a debilitar las capacidades militares del grupo chií y fracturar el denominado eje de la Resistencia.
El objetivo militar estratégico de Tel Aviv es la creación de una zona de amortiguación en el sur del Líbano, forzando el repliegue de los combatientes libaneses más allá del río Litani.
Mediante incursiones terrestres y bombardeos sistemáticos, Israel busca asegurar el retorno de los colonos al norte de los territorios ocupados, estableciendo un control directo sobre la frontera de facto para impedir futuros ataques contra sus asentamientos.
Más allá del control territorial, la campaña israelí aplica una política de castigo colectivo mediante la destrucción de infraestructura civil, zonas residenciales y el bloqueo de rutas estratégicas. Esta táctica busca desestabilizar al Estado libanés y forzar un desplazamiento masivo de la población para generar presión interna contra Hizbulá, intentando imponer por la fuerza una nueva configuración política en el Levante.
El conflicto actual entre Israel y la resistencia de Hizbulá se divide en dos fases de agresión sistemática. La primera inició en octubre de 2023, cuando la resistencia libanesa activó operaciones fronterizas en solidaridad con la causa palestina ante el asedio contra la Franja de Gaza, recibiendo como respuesta ataques desproporcionados de Tel Aviv.
La escalada alcanzó un nivel crítico en octubre de 2024 con el lanzamiento de una invasión terrestre ilegal y una campaña masiva de bombardeos. Estas acciones, denunciadas como violaciones a la soberanía del Líbano, buscan forzar el desplazamiento de la población y destruir la infraestructura civil para debilitar la capacidad operativa de la resistencia.
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