Israel acelera demoliciones palestinas en Cisjordania ocupada
El Centro de Información Palestino denunció el pasado sábado una escalada sistemática en el derribo de instalaciones pertenecientes a la población palestina. Esta intensificación se evidenció desde el inicio del año, registrándose casi 30 demoliciones solo en el mes de enero de 2026.
Israel ejecutó en el primer trimestre de 2026 102 demoliciones de estructuras palestinas en los territorios ocupados de Cisjordania y Jerusalén, lo que representa una acción que el Centro de Información Palestino y organizaciones no gubernamentales denuncian como castigo colectivo.
La intensificación de estas operaciones militares marca un agravamiento en la situación de los territorios ocupados, generando preocupación en la comunidad internacional.
La cifra global de 102 demoliciones en el primer trimestre subraya la aceleración de estas políticas destructivas. Las incursiones militares del Ejército israelí afectaron principalmente a diversas gobernaciones de la Cisjordania ocupada, incluyendo Hebrón, Ramala y Nablus, donde un número significativo de estructuras palestinas fueron devastadas.
En la zona ocupada de Jerusalén Este, los operativos se concentraron específicamente en los barrios de Silwan, Sur Baher, Jabal al-Mukaber y Beit Hanina, intensificando la presión sobre sus habitantes.
Las autoridades israelíes justifican estas demoliciones alegando la falta de permisos de construcción necesarios para las estructuras palestinas. Sin embargo, la población palestina y diversos organismos internacionales contradicen esta justificación, denunciando la imposibilidad práctica de obtener dichas autorizaciones debido a las medidas restrictivas impuestaspor la ocupación, esta situación condena a los palestinos a construir sin licencia, exponiéndolos a la demolición.
A la destrucción de infraestructuras se suma la demolición de viviendas de palestinos acusados de cometer acciones contra Israel. Las autoridades ocupantes defienden esta política como una medida «disuasoria», destinada a prevenir futuros ataques.
No obstante, organismos de derechos humanos y el pueblo palestino la condenan enérgicamente como una forma de castigo colectivo, que afecta a familias enteras sin ninguna vinculación directa con los incidentes alegados.
Esta política de demoliciones se inscribe en un contexto más amplio de expansión colonial en los territorios palestinos. De acuerdo con datos recientes de la Oficina Central Palestina de Estadísticas, la cifra de colonos judíos asentados en la Ribera Occidental supera los 770.000, de los cuales 336.000 residen en la zona ocupada de Jerusalén Este.
Esta realidad demográfica y geográfica ejerce una presión constante sobre la población palestina, limitando su desarrollo y presencia en sus propias tierras.
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