Energía eólica marina superará los 50 GW anuales en 2035
El sector eólico marino encara la próxima década con unas previsiones de expansión jamás vistas. El informe anual del Consejo Global de Energía Eólica (GWEC) dibuja un escenario donde la potencia instalada en el mar se multiplicará por más de cuatro, desde los 92,5 gigavatios (GW) contabilizados al cierre de 2025 hasta los 420 GW que se esperan para 2035.
Ese ritmo de crecimiento se traduce en 327 GW nuevos que el planeta sumará en los próximos diez años. En el último ejercicio, el mundo incorporó 9,3 GW de energía eólica marina, el tercer mayor registro anual de toda la serie histórica.
La cifra de 2025 elevó la capacidad global acumulada de esta tecnología hasta los 92,5 GW. Dicho volumen representa el 7,1 por ciento de toda la energía eólica instalada en el planeta, una cuota que confirma el peso creciente de las turbinas sobre el agua frente a los parques terrestres.
Con más de 50 GW en fase de construcción a escala mundial, las proyecciones del organismo apuntan a un salto inmediato. Las instalaciones anuales se duplicarán en 2026, se triplicarán para 2031 y superarán la barrera de los 50 GW por año hacia 2035.
El informe calcula una tasa de crecimiento anual compuesta del 24 por ciento entre 2026 y 2030, un ritmo que convierte a la energía eólica marina en una de las tecnologías energéticas convencionales de expansión más rápida del mundo. Ese despliegue eléctrico equivale a la demanda de 102 millones de hogares, según estima GWEC.
Un activo estratégico entre la red y la geopolítica
Pese a las proyecciones optimistas, el desarrollo tropieza con barreras estructurales que frenan su avance. Casi 25 GW de proyectos eólicos marinos listos para ejecución permanecen paralizados por las limitaciones de la red eléctrica, los retrasos en los calendarios de subasta y los obstáculos para acceder a financiación.
El portal Down to Earth recogió que el reporte considera la eólica marina no solo como una herramienta climática, sino también como un pilar de seguridad energética.
La posibilidad de disponer de electricidad firme y predecible desde el mar refuerza la autonomía de los países frente a la volatilidad de los mercados fósiles.
Ese valor estratégico explica, en parte, la carrera inversora de las principales economías. Sin embargo, el mismo informe advierte que los 25 GW estancados ponen en riesgo el calendario de puesta en marcha y la capacidad de respuesta del sector ante la demanda creciente.
China y Europa, los dos grandes motores
China conservó en 2025 su liderazgo indiscutible por octavo año consecutivo. El gigante asiático puso en funcionamiento 6,6 GW de nueva capacidad, con lo que su parque eólico marino acumulado ascendió a 48,4 GW.
Esa potencia equivale al 52 por ciento del total mundial de energía eólica marina. Europa, por su parte, mantiene una cuota del 42 por ciento gracias a una flota de instalaciones que supera los 38 GW.
El empuje de estas dos regiones define el mapa actual del sector, aunque el estudio señala que otros mercados empiezan a sumar sus primeros parques. La concentración de la capacidad en pocos actores convierte cualquier tropiezo regulatorio o financiero en esos territorios en un lastre para las metas globales.
El desafío de desbloquear los 25 GW pendientes
El propio GWEC insiste en que los cuellos de botella vinculados a la red y a los calendarios de subasta no se resolverán sin una intervención coordinada. La financiación continúa siendo un nudo crítico, en especial para las economías emergentes que aspiran a aprovechar su recurso eólico marino.
El desbloqueo de esos 25 GW retenidos determinará en buena medida la velocidad del despliegue durante los próximos cinco años. De esos proyectos depende una parte importante del suministro que necesita la red para absorber la nueva capacidad sin congestiones.
Pese a los frenos, el sector confía en que la tendencia es irreversible. La energía eólica marina ya no aparece solo como una promesa climática en los informes; las cifras de 2025 la sitúan como una realidad industrial capaz de alimentar a más de cien millones de hogares y de redibujar el mapa energético global en menos de una década.
AL MAYADEEN
