La basura ahoga el mercado binacional de Dajabón

El calor de la Línea Noroeste golpea con la fuerza de un mazo. Camino por las arterias del mercado binacional de Dajabón, abriéndome paso entre un enjambre humano de mercaderes a pie, carretilleros, triciclos motorizados y mujeres que balancean poncheras sobre sus cabezas con destreza asombrosa.

En este vibrante rincón de la frontera, donde el aire pesa más de lo normal, el ambiente se siente impregnado de una urgencia comercial que se respira a cada instante. Sin embargo, cuando creo que la situación no puede ser peor, la realidad me golpea de frente.

Cúmulos de basura se tragan parte de las calles y las aceras, desprendiendo olores rancios que ya forman parte del entorno cotidiano y ponen en riesgo inminente la salud de miles de ciudadanos, comerciantes y visitantes atrapados en esta asfixia sanitaria.

La calle principal, la Gastón Fernando Deligne, se encuentra en muy mal estado, creando serios problemas por el concurrido tránsito de la zona, principalmente en las vías de entrada y salida al mercado.

La calle Gastón Fernando Deligne es la vía principal que bordea el mercado binacional, está en muy mal estado. Jorge González

La calle Gastón Fernando Deligne es la vía principal que bordea el mercado binacional, está en muy mal estado. Jorge González

Mercado binacional

Aquí, donde se supone que late el pulmón económico de la provincia y cruzan miles de personas semanalmente, entre comerciantes y compradores habituales, lo que encuentro es el abandono absoluto de las funciones municipales. La dignidad de la frontera parece enterrada bajo toneladas de desperdicios.

Observo los rostros de desesperación de las vendedoras debajo de las grandes sombrillas multicolores, quienes dicen de forma resignada que sus ventas no disminuirán porque los clientes habituales ya están acostumbrados a la falta de higiene local.

“El que va a comprar aquí, compra como quiera. Ya que esto está siempre así de sucio”, me dijo una vendedora en una mezcla de español y creole que casi no entendí.

Promesas rotas e impunidad

Me detengo a conversar con una señora que se identificó solo como Teresa, una madre de familia residente a escasos metros del mercado. “Aquí el vaho no se aguata se mete directamente a las salas y dormitorios y con este calor ya usted sabrá”.

La mujer habla de las moscas que invaden su cocina y asegura que el entorno se ha vuelto inhabitable por la proliferación incontrolable de insectos y ratones.

“Riverón está más atento a los asuntos migratorios, deteniendo a niños haitianos en los parques, que recogiendo basura y arreglando hoyos que es su deber”, expresó un hombre que solo se identificó como Frank.

El contador de la desidia

El sol del segundo día expone con crudeza la magnitud real del problema sanitario. Han transcurrido exactamente 24 horas desde mi llegada a la ciudad; ningún camión recolector ha hecho acto de presencia en el área y la basura ha aumentado.

Los cúmulos de desperdicios orgánicos que ya llevan varios días entran en una descomposición acelerada debido a las altas temperaturas de la zona, y el fétido olor se vuelve cada vez más insoportable para los visitantes.

Desperdicios de una diversidad de productos entre víveres, cereales, carnes y ropas entre otras son parte de la basura. Jorge González

Desperdicios de una diversidad de productos entre víveres, cereales, carnes y ropas entre otras son parte de la basura. Jorge González

El comercio de la suciedad

Las aguas negras y el deterioro del asfalto hacen que transitar por estas vías sea una odisea. Jorge González

Las aguas negras y el deterioro del asfalto hacen que transitar por estas vías sea una odisea. Jorge González

Los días de intercambio comercial son los que más provocan un caos circundante que alcanza niveles verdaderamente alarmantes. Los compradores haitianos y dominicanos caminan sobre alfombras de empaques aplastados, lodo putrefacto y restos de alimentos en evidente estado de descomposición.

El final de la jornada

Llega el tercer día de mi estancia y el panorama de insalubridad se mantiene intacto, desafiante y repulsivo. Certifico formalmente que la basura acumulada no fue recogida durante las 48 horas continuas de nuestra obligatoria estadía periodística en la zona fronteriza de Dajabón.

Plásticos, papeles y cartones de embaces de productos son tirados en las esquinas de las vías. Jorge González

Plásticos, papeles y cartones de embaces de productos son tirados en las esquinas de las vías. Jorge González

Esta dolorosa estampa de abandono estatal hiere profundamente la dignidad de una provincia trabajadora. El mercado de Dajabón ya no da la bienvenida con su riqueza cultural, sino con plagas y pestilencia urbana.

Abandono la frontera con la certeza de haber retratado un desastre ambiental que espera una intervención urgente y definitiva. Si la municipalidad no reasume sus obligaciones de salubridad, el pulmón comercial de la frontera terminará colapsando por completo.
Jorge González.EN.

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