Puig propone diálogo y nuevas propuestas para revitalizar la democracia

La intervención de Max Puig en el 34 aniversario de la Alianza por la Democracia (APD) fue un llamado de alerta sobre el estado de la democracia dominicana. En un país que ha disfrutado de estabilidad y crecimiento durante décadas, el dirigente advirtió que “la democracia dominicana está amenazada”, no por una crisis institucional visible, sino por la erosión silenciosa del sentido común democrático. La creciente abstención, el desencanto hacia los partidos tradicionales y la idea, cada vez más extendida entre jóvenes, de que “un régimen autoritario puede ser bueno si resuelve problemas”, revelan una desconexión profunda entre ciudadanía y sistema político.

Puig reconoció los avances económicos del país, pero subrayó que “hemos crecido, pero hemos crecido mal”, con desigualdad y concentración de poder en pocas manos. Cuando el progreso no se percibe como un derecho compartido, la democracia pierde su capacidad de convocar confianza. En ese contexto, el presidente de la APD advirtió sobre la normalización de discursos extremistas y antidemocráticos, recordando que si fuerzas oscuras llegaran al poder, “por quienes primero irían sería por nosotros”, no por tamaño electoral, sino por representar una tradición democrática incómoda para quienes buscan gobernar sin contrapesos.

El dirigente planteó rutas claras para fortalecer el sistema: diálogo entre fuerzas democráticas, articulación progresista más allá de la política formal y presencia activa en los ecosistemas digitales, donde hoy se forma la visión política de la ciudadanía. En tiempos de algoritmos y tecnopolítica, incluso los fraudes adquieren nuevas modalidades, por lo que llamó a la Junta Central Electoral a reforzar medidas contra la injerencia extranjera.

Pero el mensaje no fue solo de advertencia. Puig afirmó que los tiempos desafiantes también abren oportunidades. Las encuestas que muestran desencanto también revelan que muchos dominicanos buscan algo diferente. Ese vacío puede ser llenado por propuestas democráticas renovadas, por un progresismo que entienda los nuevos lenguajes y sensibilidades. “Creemos que el mensaje ahora es que hay opciones y podemos crecer. ¡Vamos a crecer!”, dijo con énfasis.

El acto, que incluyó una ofrenda floral en el Altar de la Patria y un homenaje a Miguel Ferreras, fundador y pilar histórico de la organización , cerró con versos del Himno Nacional: “Ningún pueblo ser libre merece / Si es esclavo indolente y servil”. No fue un gesto ceremonial, sino una invitación a recordar que la libertad no es un estado permanente, sino una conquista que debe renovarse. La democracia dominicana, como toda democracia, necesita vigilancia, participación y una ciudadanía que no renuncie a su derecho a decidir.
DLH.

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