Denuncian «represión y tortura» en centros de detención de migrantes de ICE en Arizona

La organización Proyecto Florence para los Derechos de los Inmigrantes y Refugiados denunció este martes casos de negligencia médica y otros abusos en un informe en el que califica tres centros de detención de inmigrantes en Arizona como «lugares de represión y tortura».

El reporte documenta abusos, denunciados entre enero y junio pasado, contra al menos 64 inmigrantes detenidos en estos centros de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) en Arizona durante los primeros seis meses de este año.

Titulado ‘Un lugar de represión y tortura para los inmigrantes’, el estudio subraya que prácticamente no existe supervisión dentro de los centros, por lo que resulta casi imposible que las personas detenidas obtengan ayuda para problemas urgentes. Liz Casey, trabajadora social de la organización y autora del informe, señaló en un comunicado que esta situación es consecuencia de haber permitido que el ICE y la empresa de prisiones CoreCivic operen con impunidad, sin consecuencias ni rendición de cuentas.

 

 

 

 

Las denuncias abarcaron desde casos de negligencia médica grave y la negación de atención especializada, hasta problemas con la correspondencia que afectaron los procesos legales de los detenidos, entre otros asuntos.

En marzo de 2026, Emmanuel Damas, un inmigrante haitiano de 56 años, falleció en el hospital mientras estaba detenido en el Complejo Correccional Central Arizona Florence. Según las autoridades sanitarias, la causa fueron complicaciones derivadas de una infección dental que no recibió tratamiento durante su detención. Su caso es uno de los muchos ejemplos de negligencia y daños sufridos por personas bajo custodia de ICE en Arizona.

 

 

 

 

Una mujer sufrió un aborto espontáneo mientras estaba detenida en el centro de detención migratoria de Eloy, operado por la empresa CoreCivic, y reportó graves consecuencias para su salud física y mental tras el suceso. La inmigrante, que se vio obligada a utilizar una silla de ruedas debido a dificultades para caminar, también sufría problemas de sueño y alucinaciones.

La detenida denunció que a pesar de no tener tendencias suicidas activas, fue recluida en una habitación de aislamiento por motivos de salud mental, lo cual empeoró su estado porque solo se le permitían salir a una pequeña zona rodeada de rejas, espacio que ella describió simplemente como otra jaula.

 

 

 

 

Por su parte, la Comisión para las Mujeres Refugiadas (WRC, por sus siglas en inglés) informó que desde enero de 2025, el ICE ha detenido y deportado al menos a 363 personas embarazadas, en período posparto o en período de lactancia.  En ese mismo período, se registraron al menos 16 abortos espontáneos bajo custodia del ICE.

El embarazo puede ser una etapa peligrosa en general, afirmó Zain Lakhani, directora de Derechos de los Migrantes y Justicia de la Comisión de Mujeres Refugiadas: «Incluso en las mejores circunstancias, las mujeres embarazadas son vulnerables a una amplia variedad de complicaciones que pueden ser peligrosas para el feto o para ellas mismas».

Lakhani explicó que la detención de gestantes debe cumplir con ciertos requisitos: «Si se va a detener a estas mujeres, hay que vigilarlas regularmente para asegurarse de que sus embarazos sigan siendo seguros y estén en buen estado», dijo. «Cuando se trata de mujeres muy vulnerables a complicaciones del embarazo que ponen en peligro su vida y se las detiene en gran número, el riesgo de que algo salga catastróficamente mal es alto«.
TELESUR.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.