Cardiólogo advierte SENASA incumple con expectativas para las que fue creada

ADPRESS. SANTO DOMINGO,  Las expectativas generadas entre los médicos tras lograr incluir en la Ley de Seguridad Social (87-01), el Seguro Nacional de Salud (SENASA), a 20 años de iniciado el sistema, ni se asemeja a lo que fue el propósito inicial de su creación.

La ARS SENASA surgió por la necesidad de tener un seguro público donde la gestión no tuviera fines lucrativos, y su objetivo estuviera enfocado a garantizar la prestación de salud a la población más vulnerable.

Entre sus principales gestores y defensores está el doctor Fulgencio Severino, quien presentó la propuesta al Consejo del Colegio Médico Dominicano (CMD), que la asumió, logrando ese objetivo tras un acuerdo con el gobierno en el año 2001.

“Fue una experiencia que tuvo que ver con la concesión de los que se oponían a la Seguridad Social, proyecto que estaba dirigido a que el Estado tuviera su control”, sostuvo el doctor Severino en una entrevista con ADPRESS.

La lucha del CMD por una Ley de Seguridad Social que protegiera a los más pobres, surgió debido a que los sindicalistas estaban defendiendo la capitalización individual y las ARS privadas.

Esa posición significaba que los médicos no tendrían la capacidad para enfrentar a los sindicalistas, porque se suponía que eran los defensores de los trabajadores privados.

A partir de esa condición, los médicos exigieron que los trabajadores públicos y toda la población que tuviera un financiamiento en la que el Estado dispusiera el dinero, no se gestionara con fines lucrativos.

“De ahí es que surge la necesidad del seguro público, cuya demanda se hizo basado en la experiencia de Chile que había formado las ARS, pero, además, creó un seguro público, cuyo modelo fue utilizado como referencia”, puntualizó el gremialista Fulgencio Severino.

Dijo que, para lograr ese propósito, hubo una gran lucha dentro del CMD, porque la discusión era si el Seguro Social (antiguo Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS)), seguía siendo el seguro público o si se construía otro diferente.

“De ahí que, en el caso mío, siempre agradecí la confianza de los miembros del Consejo del CMD, Alma Bobadilla, José Miguel Ferreira, entre otros, que aceptaron el planteamiento”, apuntó el galeno.

La discusión, según explicó Severino, estuvo centrada en que el seguro social estaría constituido por los sindicalistas, empresarios y el gobierno, entidades que estaban en contra de la seguridad social pública, cuya integración significaba que nunca iba a funcionar.

Entonces decidieron olvidarse de eso y optaron por la creación de un seguro público gestionado por el gobierno, a fin de garantizar una pulcra tramitación de los recursos.

El plan era que donde quiera que el gobierno destinara un peso, fuera gestionado por ese seguro. A partir de esa idea, acordaron la inclusión del artículo 31 en la Ley de Seguridad Social, el cual concibió que no podía competir con el seguro privado, y que, además, necesitaba que su población estuviera definida en la legislación.

El artículo 31 de la Ley 87-01 señala que todos los empleados públicos y sus familiares debían estar afiliados en el SENASA, pero, eso, según el doctor Severino, nunca se ha respetado, debido a la corriente privatizadora que ha existido en el Estado dominicano.

Con el acuerdo del artículo 31, los médicos lograron que se excluyeran del SENASA los seguros autogestionados como el de los maestros, los médicos, el Banco Central y las enfermeras.

El arranque del SENASA como seguro público exhibió sus bondades al poner en marcha el régimen subsidiado, mediante el cual ha afiliado cerca de 6 millones de dominicanos que no aportan al sistema, además, gestiona el régimen contributivo, que tiene cuenta con cerca de 1.5 millones de afiliados.

Pero, pese a eso, para el doctor Severino algo no estaba funcionando bien, y en 2005, cuatro años después de iniciado el Sistema de Seguridad Social; planteó que iba a fracasar. La premisa está contenida en un libro de su autoría sobre la Seguridad Social.

La expectativa que se tenía cuando se creó el SENASA, era que se gestionara para que los recursos garantizaran el mayor nivel de prestación posible como hacen los chilenos.

No obstante, el SENASA ha propiciado grandiosos planes en beneficio de sus afiliados, y se recuerda uno implementado por la ex gerente, doctora Altagracia Guzmán Marcelino, que era superior al de las ARS privadas.

Pero, este plan, por imposición de la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL), que, a juicio de Severino, es una entidad más al servicio de las ARS que de la población, intervino para reducir ese aporte.

“Entonces hoy el SENASA es privado, con la diferencia de que se gestiona garantizando prestaciones, aunque no estén en el catálogo. Y eso es bueno porque he visto pacientes a los que les han puesto un desfibrilador en cardiología del Salvador B. Gautier, he visto pacientes que le aprueban una cirugía bariátrica, entonces debería empujarse hacia allá”, precisó.

Al puntualizar sobre las prestaciones ofrecidas por el SENASA, Severino dijo que eso nunca lo hará un seguro privado, y que por eso es importante que la gestión no tenga fines lucrativos, porque el fin de lucro de las ARS pone restricción al uso de los servicios.

Cosas malas del SENASA

En el SENASA no todo es gloria, también tiene sus partes malas, por ejemplo, no garantiza con facilidad las prestaciones que están en el Plan de Seguridad Social (PDSS), lo que impide que la gente pueda acceder a ellos.

Una prueba es el caso de los medicamentos a los pacientes diabéticos e hipertensos que está establecido en el acápite primero del capítulo de prevención del Plan Básico de Salud, que indica que deben ser costeados en un ciento por ciento, pero ningunas de las ARS cumple con ese mandato.

Sobre esta parte, el doctor Severino indicó que, pese a que a las ARS se les paga, no cumplen con ese mandato, y lamentablemente, el SENASA cayó también en esa práctica.

“Entonces, lo que ha hecho el SENASA y las ARS privadas es que obligan a la gente a que se inscriban en un programa para poder garantizarles estos medicamentos, a pesar de que este plan debería funcionar desde la indicación del médico. O sea que, si usted va como paciente y el médico le da una receta para hipertensión y diabetes, los seguros lo que tienen que hacer es dárselos”, aclaró.

Explicó que los 8 mil pesos que dan las ARS para medicinas, son diferentes al gasto establecido para las dos dolencias antes citadas.

El director de Cardiología del Salvador B. Gautier criticó que en la actualidad, el SENASA se ha convertido en un “alicate” del gobierno, lo que significa que no tiene independencia, lo que se evidencia en que el Consejo nunca ha funcionado.

Con relación a las debilidades evidenciadas en el SENASA, el gremialista subrayó que el CMD ha tenido una responsabilidad mayor, porque ha permitido que el director ejecutivo actúe como un político del gobierno.

Cree que el SENASA debe funcionar como una entidad independiente, regulada por la ley, pero que actúe de manera descentralizada del gobierno.

De igual manera, debe ser una entidad que exija al gobierno, pero en esa parte, los miembros del Consejo del SENASA han actuado con mucha indiferencia.

“Entonces ese manejo, desde la perspectiva de los que fundamos al SENASA, es negativo. El gobierno decide que va a pagar 100 pesos por tal servicio y ellos no exigen nada, pese a que va en detrimento de los pacientes que tiene afiliados”, apuntó.

El segundo aspecto es que en un momento mostró cierta independencia de las demás ARS para garantizar una mayor cobertura de prestaciones, lo cual ejecuta de manera muy limitada.

Severino opinó que el SENASA debería convertir todo el dinero que tiene para el régimen contributivo en prestaciones para los pacientes, ya que cada año quedan recursos de los que se ignora que hace con ellos.

Sobre el SENASA

El Seguro Nacional de Salud (SENASA), nació con la aprobación del Sistema Dominicano de Seguridad Social, mediante la Ley 87-01 promulgada en mayo de 2001, por el entonces presidente Hipólito Mejía.

Es una institución pública autónoma y descentralizada, que surge con la responsabilidad de administrar los riesgos de salud de sus afiliados del régimen subsidiado, de los empleados públicos y los empleados privados que la escojan como su administradora de riesgos de salud, es decir, los afiliados al régimen contributivo.

En noviembre de 2002 inició el régimen subsidiado en las provincias Barahona y Bahoruco, y ya para septiembre de 2004, contaba con 35 mil afiliados en esa región.

Desde el 2002 a julio de 2012 contaba con 2 millones 309,827 afiliados diseminados en todo el país.

En la actualidad cuenta con 5 millones 745 mil 063 afiliados en el régimen subsidiado y 1 millón 200 mil 123 en el régimen contributivo, lo que evidencia un crecimiento sostenido sin precedentes en solo 19 años de existencia, que posicionan al SENASA como la mayor administradora de riesgos de salud del Sistema Dominicano de Seguridad Social, al manejar el 68 por ciento de la población afiliada al Sistema Dominicano de Seguridad Social.

SENASA lleva sobre sus hombros ser la única administradora de todas las ARS del país que maneja el Régimen Subsidiado, además la administración del riesgo de salud de un alto porcentaje de empleados públicos, así como de una proporción de Pensionados y Jubilados del Ministerio de Hacienda.

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