Comportamiento colectivo y leyenda urbana en la inmigración haitiana

Cándido Mercedes

Manifestaciones y mítines, muchedumbres, públicos, convocados por el Instituto Duartiano y sectores ultraconservadores. El contagio emocional que derivan estas convocatorias para “reafirmar la dominicanidad” de una defensa que no existe.

“Contra la subjetividad de los hombres se levanta la objetividad del mundo hecho por el hombre”. (Hannah Arendt: La condición humana).

En el marco de la dimensión humana, la perspectiva es ser siempre parte de la solución y no del problema. Buscar, frente a los problemas cardinales, vitales, estructurales de la sociedad, los elementos que inciden, las causas, los intereses, la historia, los valores, las creencias, para encontrar las soluciones más pertinentes, más adecuadas, más efectivas para los distintos actores involucrados.

Todo académico, intelectual, profesional, ciudadano moral, ha de visualizar cada desafío, cada reto, en el desarrollo del curso vital, allí donde interactúan. El epicentro es siempre la búsqueda de la verdad y desentrañar el fenómeno social que como sociedad nos atrapa. Es como decía Giovanni Sartori “El único modo de resolver los problemas es conociéndolos. Saber que existen. El simplismo los cancela. Los agrava”. Objetivarlo es trascenderlo más allá de la ideología. Cuando un hecho, un acontecimiento solo se ve bajo la mirada de la ideología no nos conduce a mitigar, neutralizar o ayudar a disminuir el problema. Al contrario, lo problematiza aún más puesto que lo vemos en la sobredimensión de la subjetividad. Esa subjetividad viene por la sobrecarga de la ideología, de la deformación de la realidad. De su falsificación.

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