Contenido económico del discurso presidencial

ED.Por Daris Javier Cuevas El discurso de los presidentes, en el mundo, siempre han sido estudiado desde diferentes perspectivas, que en el caso que nos ocupa se trata del discurso económico, aunque el mismo siempre tendrá elementos relevantes de orientación política, por la propia naturaleza de donde surge la elección del mandatario.

En el presente artículo se ubica desde el ángulo del contenido económico del discurso presidencial que da apertura a nueva gestión de gobierno, en el espacio de la asamblea nacional, cuyo juramento está prescrito por la Constitución de la República en sus artículos 126 y 127, lo cual supone una pieza oratoria de mayor importancia, en términos jurídicos, institucional y económico, de un nuevo gobierno.

Efectivamente, el pasado 16 de agosto la responsabilidad de la conducción del gobierno recayó sobre los hombros de Luis Abinader como presidente constitucional de la República Dominicana para el periodo 2020-2024. Terminado la juramentación de rigor y el discurso protocolar, se pueden extraer la valoración desde la perspectiva del analista que así lo trate, por lo que de inmediato están la división de quienes lo elogian y los que se sienten insatisfechos.

Pero analizando el discurso desde una perspectiva económica objetiva y sustentado en una matriz de 25 variables macroeconómicas se puede arribar algunas reflexiones de por donde se orientará la economía. Pero resulta que la situación de la pandemia global y sus efectos sanitario y economico obligan al nuevo gobierno a concentrar todos sus esfuerzos a contrarrestar el difícil cuadro de salud y una economía cada vez más deteriorada.

Por lo expuesto, se hace necesario observar la intención del gobierno en materia económica y que tan efectiva pueden ser sus medidas combinadas con una agresiva política de salud. En efecto, la palabra económica mas repetida por el presidente Abinader fue la de inversión, mencionada cuatro veces para referirse al plan de reparación y construcción de más de 30.000 viviendas, la prioridad a los proyectos del sector turístico, industrial y exportaciones, impulsando su financiamiento vía el Banco de Reservas y la construcción de la autopista del Ámbar, que uniría más a las provincias de Santiago y Puerto Plata.

Con lo propuesto por el nuevo presidente también se cubren las menciones de las palabras reactivación económica, tratada una sola vez, empleo, dos veces, sistema financiero, una vez, y gasto público, con dos menciones. Pero dado que la prioridad de la coyuntura actual es enfrentar el tema sanitario la inquietud que subyace es que tanto estas definiciones de iniciativas pueden atenuar el grave problema del Covid19, y que tanto tiende a reactivar la economía que se encuentra con los signos vitales más deteriorados de la historia económica contemporánea.

Las demás variables macroeconómicas que siguieron en el orden de mención por parte del presidente Abinader fueron la deuda pública, el casto público, reforma, todas con dos menciones y el comercio exterior tratado en tres ocasiones. No obstante, el tratamiento fue una narrativa como el caso de señalar que la deuda publica había desbordado los limites de la prudencia, antes de la pandemia, y la duplicación de la deuda consolidada, el gasto publico para referirse a los RD$ 66,000 millones de pesos que se destinaría al sector salud en los primeros 4 meses de gobierno, y de paso tratando el tema del presupuesto público en su única mención, al igual a las PYMES.

Los términos Producto Interno Bruto, ingresos tributarios, déficit presupuestario, inflación, desempleo, competitividad, estabilidad macroeconómica, crecimiento y desarrollo económico, estuvieron ausentes en el discurso. Al analizar la matriz construida con 25 variables para ponderar el contenido económico del discurso presidencial, a la conclusión arribada es que el nuevo presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, no deja claro las señales de hacia dónde pretende reorientar a la economía dominicana y cuales enfoques de política económica estarán adoptándose en su gestión.

En el contexto de una crisis sanitaria las inquietudes planteadas tendrán las expectativas en el beneficio de las dudas y esperar que en el devenir inmediato se puedan descifrar claramente el tipo de política económica que asumirá para contrarrestar y atenuar la crisis sanitaria y económica. Pero en lo que si coincidimos perfectamente es en que no se disponen de “recetas probadas porque, sencillamente, no existen”, tal como lo he reiterado de manera insistente.

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