De progresismo, capitalismo y revolución

Por César Pérez

Hay evidentes signos que indican que el capitalismo, como ha sido siempre, no tiene futuro y que América Latina y el Caribe han iniciado un proceso de cambio con claros signos de que definitivamente esta región no será como antes.

El ascenso de Petro al poder en Colombia, el laboratorio político chileno dirigido por Boris, un aprendiz de alquimista que dentro de poco tendrá en sus manos los resultados evacuados por la Constituyente instituida para reformar las bases en que se asentará el Estado y el posible regreso de Lula al poder en Brasil, podrían estar indicando que en América Latina y el Caribe se está abriendo un proceso de cambios políticos y sociales de profundo calado no simplemente coyunturales.

El reciente ascenso de un izquierdista en un país de guerrilla endémica, unido al hasta ahora muy posible triunfo de Lula, que pondría freno a la ultraderecha racista, acentúan los debates sobre los caminos hacia democracia, las reformas o revolución en la región.

Estos procesos tienen como trasfondo un cambio radical que se opera en la geopolítica mundial. En ese tenor, es llamativo el simbolismo de un exguerrillero que desde se proponga una “paz total” con la cual se pondría punto final  a la existencia del último grupo guerrillero aún activo en Centro y Sudamérica. Ese hecho coincide casi simultáneamente con el momento en que Cuba, al decir de su viceministra de economía, toma medidas que “tengan incidencia inmediata en los problemas de desabastecimiento», anuncia la apertura a la inversión privada extranjera en el comercio mayorista y minorista, ampliando de esa manera el lento, pero sostenido proceso de liberalización de diversas actividades económicas.

 

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