Delincuencia en Cachón de la Rubia y Prados del Cachón generan preocupación en los residentes
Entre el miedo y la incertidumbre viven los residentes de los sectores Cachón de la Rubia y Prados del Cachón, quienes aseguran que los atracos se han convertido en el pan de cada día, obligándolos a permanecer encerrados en sus hogares.
Uno de los casos más recientes fue el de Joshua Escoto, a quien desconocidos armados despojaron de su motocicleta y celularcuando regresaba a su casa.
«Me llevaron mi motor, mi celular. Yo venía de hacer InDrive y se me tiraron dos tipos en un motor. Ahora no salgo de mi casa buscando un trabajito, porque no tengo nada. Ahí era que yo me encontraba cómodo», relató Escoto, visiblemente afectado.
La situación también ha golpeado a comerciantes de la zona, quienes han tenido que cambiar sus rutinas por temor a los delincuentes. Manuel Arias, dueño de un negocio en el área, explicó que ha reducido su horario de trabajo.
Los repartidores o deliverys tampoco escapan a esta ola delictiva. José Manuel, quien trabaja en la zona, narró que constantemente son víctimas de atracos.
«Esto está caliente, anoche atracaron a un amigo mío. Yo llegando y me dijo: ten cuidado, que me atracaron ahora mismo», denunció.
En el mismo tenor, Robinson Paredes, otro repartidor, confesó que cada salida a trabajarrepresenta un riesgo de vida.
«Uno sale con miedo, porque atracan a uno y le pueden dar un tiro. Las autoridades tienen que hacer algo», expresó.
Los comunitarios aseguran que ni siquiera en sus propias casas se sienten seguros. Ramona Meléndez, residente del sector, narró un caso ocurrido mientras hacían ejercicios frente a su vivienda.
De igual forma, el comerciante Leonardo Tapiadenunció que la inseguridad les impide llevar una vida normal.
«Esto no es fácil, aquí no se puede salir a las calles. Aquí no se puede trabajar porque los delincuentes son dueños de la calle», enfatizó.
Piden mayor presencia policial
La preocupación es cada vez mayor entre los moradores, quienes piden a las autoridades mayor presencia policial para devolverles la tranquilidad.
En estos sectores de Santo Domingo Este, el miedo ya es parte de la cotidianidad y se ha convertido en el «nuevo vecino» de la comunidad.
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