Díaz-Canel con brigadas médicas: Nadie que conozca cómo trabajan, puede dudar de ustedes

CUBADEBATE. El Presidente Miguel Díaz Canel Bermúdez dedicó las primeras horas de la mañana de este sábado 7 de noviembre, día histórico en la breve historia del socialismo en la Tierra, a uno de los más numerosos grupos de brigadistas Henry Reeve, recién llegados a Cuba, después de meses lejos.

“Los valores que ustedes defienden derrotan cualquier intento de desacreditar la labor de los médicos cubanos” dijo pensativo y emocionado, después de escuchar durante más de una hora, vivencias buenas, no tan buenas y excelentes, contadas por algunos de los 330 colaboradores cubanos, dos recién llegados de China y el resto de varios estados de México, donde enfrentaron bravamente a la COVID, pero también desafiaron hostilidad y prejuicios.

Quien quiera saber cuánto daño humano hacen, más allá del fin  económico perverso, las campañas contra los trabajadores de la salud, que escuche el testimonio de esos hombres y mujeres que dejaron hogar, familia y patria, para irse a salvar vidas y encontraron un ambiente intoxicado por difamaciones y mentiras, incluso entre las personas a las que daban servicio.

Quien quiera saber cuánto bien hacen, más allá de la atención y la cura a miles de personas, esos que lejos del hogar, la familia y la patria, soportan ataques nacidos de la desinformación y la ignorancia, que escuche a esos trabajadores de la salud, contar cómo salvan, curan y prueban, con su profesionalidad y su ética, dónde se esconde la verdad más profunda.

NUEVE MESES EN CHINA

Ocurrió hace 9 meses. Llevaban sólo la ropa de viaje y ningún nasobuco. Aún no había entrado el virus a Cuba, cuando salieron rumbo a China, los doctores Rafael Arocha Rodríguez, especialista de segundo grado en Medicina Interna e Ileana Álvarez Lam, pediatra y máster en Infectología. Ella del William Soler, él del Miguel Enríquez.

Por ambos habló Arocha, impresionado todavía por los números de su propia hazaña. Garantizaron juntos la protección de los 28 niños y 18 mayores de 60 años de la misión diplomática cubana. Pero en su puesto médico de campaña, atendieron a  más de 5 mil personas y respondieron más de 9 mil llamadas. Unos 258 pacientes chinos y 125 representantes de embajadas amigas también se beneficiaron de sus atenciones.

Hasta de debajo de las piedras de la milenaria nación aparecieron compatriotas reclamando sus criterios especializados. Basten dos anécdotas: A una joven saxofonista, con fractura de cadera, que no podía recibir atención hospitalaria hasta que estuviera listo su PCR, le aliviaron los dolores con sencillas recomendaciones posturales. Y a una familia cubana residente en China, que huyendo de la COVID viajó a España, donde  se les enfermó una de sus dos niñas, le dieron un tranquilizador diagnóstico de ingesta en una consulta telefónica.

Enfrentar exitosamente dos brotes de influenza  (uno en otoño y otro en verano) y apoyar la atención a distancia a los becarios de Wuhan, también es parte del servicio de los dos galenos que pasaron nueve meses en China y lograron que “ningún cubano se contagiara”, disponiendo solo de sus propios conocimientos y con el decisivo apoyo de nuestra embajada allí. La otra experiencia que traen es la de ver hospitales de altísima tecnología, donde la relación médico-paciente es muy diferente a la práctica cubana y el pago de los servicios pesa a la hora de brindarlos.

¿HOSTILIDAD EN MÉXICO?

La doctora Yadira Aday Aguado fue la primera en hablar de hostilidad por parte de sus colegas mexicanos. La mencionó al referirse a los primeros tres meses trabajando en el Distrito Capital.

De allí partirían a Tabasco, el territorio más contagiado por COVID 19 y adicionalmente afectado por fuertes inundaciones. En su capital, Villa Hermosa, trabajaron por momentos con las aguas por encima de las piernas. “Pero los intensivistas y epidemiólogos cubanos estuvieron a la altura de las circunstancias. Siempre dispuestos.”

El doctor villaclareño Raymundo Bravo Rodríguez, uno de los 6 intensivistas que reforzaron las atenciones en la Ciudad de México, contó crudamente cómo se expresó la hostilidad. “Negros no”, le dijeron en el primer hospital al que fue asignado. Luego en la batalla por recuperar a una compañera con encefalitis, los golpearía la reacción de un neurocirujano negado a hablar con los cubanos. Se advertía un ambiente “muy intoxicado con toda la propaganda” contra la colaboración cubana.

Tabasco los recibiría después con un clima y un ambiente más cálidos en todos los sentidos. Allí el desafío era el blindaje tecnológico, un nivel de informatización que facilita mucho el trabajo, pero también aleja al médico de los pacientes y estratifica los servicios.

Fue en tierra tabasqueña, donde un paciente con varias comorbilidades le dijo: “Ahora que Fidel murió, ustedes son libres y pueden viajar aquí”. Raymundo se sintió herido, pero sólo le replicó: “Ese que Ud. dice que está muerto, es el responsable de que ahora estemos aquí, atendiéndolo a Ud.”

El hombre llegó a estar muy grave y lo salvaron los cubanos.

Allá quedan 324 personas salvadas de estadios muy graves de la enfermedad y más de 5 500 personas atendidas en cinco hospitales de Villa Hermosa, cuyas autoridades despidieron a los brigadistas cubanos con reconocimientos y agradecidos del apoyo que brindaron en los peores momentos del enfrentamiento a la pandemia.

“Hubo un final emotivo, cantando nuestro himno, con versos de Martí y un locutor comentando el gesto altruista de Cuba, de ponerle el nombre de un  extranjero a nuestras brigadas médicas- Esa despedida borró un poco la fea imagen de hostilidad con la que nos recibieron.”

QUINTANA ROO Y VERACRUZ

“Cancún huele a playa, pero no fuimos a la playa. Fuimos a trabajar”. Así se expresó el Doctor Osniel Rodríguez Lemus, internista, mantuano, pinareño, que se declara dispuesto a regresar a su provincia para enfrentar el brote, sin descansar.

En la paradisíaca capital de Quintana Roo, la brigada cubana fue bien recibida por sus autoridades y el consulado de nuestro país. Osniel habló de aprendizajes, experiencia enriquecedora y enseñanzas “no exenta de vicisitudes” como resultado del impacto de las campañas difamatorias contra nuestros médicos.

“Tesón, empeño y paciencia”. Así resumió la fórmula de él y sus seis colegas, dirigidos por una mujer, para enfrentar cualquier acto de hostilidad. Cinco de los 7 no han cumplido 40 años y cuatro habían cumplido alguna misión anteriormente.

Atendiendo los casos más complejos de COVID 19 en las unidades de Cuidados Intensivos (Zona Roja dura y pura), participaron en la salvación de unas 6 mil 130 personas y atendieron a más de 7 000 graves.

“Todos sabemos –dijo- que para un profesional cubano es nuestra manera de devolver todo el cariño y la admiración que siempre nos prodigó la tierra mexicana”.

Por los colaboradores en Veracruz habló ante el Presidente, el doctor Alexei Pérez García, especialista en urgencias médicas, que antes fue colaborador en Venezuela, pero ésta era su primera misión con la Henry Reeve.

“Nos convertimos en mejores profesionales y en mejores seres humanos también”, dijo antes de narrar el enfrentamiento a la alta tecnología de un  hospital lleno de “equipos que nunca habíamos visto”. Los cubanos pondrían el extra con su profesionalidad y el método criollo  de mayor interacción con los pacientes.

Llega impresionado del alto índice de obesidad, hipertensión y otros padecimientos que ante sus ojos, llevaron mucha gente joven a la muerte. Y elogia el papel de la enfermería: “Sin ellos no es posible lograr nada. Ellos tienen la mayor resistencia. A veces nos desmayábamos y ellos estaban ahí, trabajando en las tareas más fuertes.

“Y me quito el sombrero ante los médicos generales integrales. Algunos entraban por primera vez a una terapia intensiva y supieron hacerlo.”

Intensos aplausos respaldaron esos elogios de Alexei y sus últimas palabras en la bienvenida: “Tuvimos la oportunidad de probarnos en México, uno de los países más golpeados por la pandemia y donde hubo más muertes de profesionales de la Medicina. Ninguno es cubano. Utilizando sus protocolos, sus tecnologías, pero con nuestra experiencia y profesionalidad, salvamos a compañeras nuestras que están hoy aquí sentadas.”

En el estado de Veracruz trabajaron 281 profesionales de todas las provincias cubanas, de ellos 168 mujeres. El promedio de edad, entre 30 y 39 años. En conjunto atendieron a 58 mil 289 pacientes, 53 mil 777 de ellos enfermos con COVID 19. Ayudaron a salvar 2 mil 272 vidas humanas.

TUXPAN Y CUBA

En Veracruz se ubica Tuxpan, por cuyo puerto zarpó el Granma con destino a Cuba el 25 de noviembre de 1956. La brigada destinada a ese sitio entrañable de la geografía mexicana, la dirige una mujer, la doctora Alleiny Aurora Pérez Ramírez, médico general integral, de Villa Clara, quien resumió la experiencia del grupo en una frase: “sin palabras”.

“Desde que pusimos un pie allí, nos sentimos bienvenidos. Con el apoyo del municipio, trabajamos durante cinco meses en el hospital general de Tuxpan. Todo el tiempo en Zona Roja. Todo el tiempo de conjunto con los mexicanos. Nosotros nos ajustamos a sus protocolos, pero ellos se mostraron muy abiertos a la experiencia cubana.

Lo que más emocionó a Alleiny y a sus colegas fue confirmar que no existe una sola persona en Tuxpan que no conozca la historia del Granma y sienta orgullo por ello. Casi todo el mundo tiene un pariente o conoce a alguien que apoyó la expedición de 1956. Lo confirma un orgullo de la ciudad: el museo Cuba-México, ahora cerrado por la COVID, pero donde les abrieron las puertas de manera excepcional a los cubanos para que celebraran en tierra azteca el 26 de julio.

Todavía se emociona la doctora Pérez cuando se recuerda poniendo los pies donde mismo los expedicionarios del Granma hace 64 años. “Vimos la casa donde se hospedó Fidel, conocimos a familiares de personas que ayudaron a Fidel y a la expedición. Una experiencia única. Y nos sentimos doblemente orgullosos, porque con nuestra labor  contribuimos a la mejoría y a la salvación de muchas personas en la ciudad de Tuxpan, pero además contribuimos con nuestro comportamiento a que ellos  se sientan mucho más orgullosos aún de la relación que existe entre Tuxpan y Cuba”.

Como dijo Fidel el 19 de septiembre de 2005, al crear la Henry Reeve: “Nosotros demostraremos que hay respuesta para las muchas tragedias que ocurren en el planeta. Nosotros demostramos que cada ser humano puede y debe ser mejor. Nosotros ofrecemos vida”.

Díaz Canel escuchó atentamente cada testimonio y respondió con una reflexión breve y cargada de emociones: “Nadie que conozca cómo trabajan nuestros médicos, nuestro personal de la Salud en estas brigadas de cooperación internacional, estas brigadas solidarias, puede tener dudas de que los valores que ustedes defienden: la modestia, el altruismo, la entrega, el compromiso, la solidaridad, derrotan cualquier intento que pueda tener el imperio de desacreditar la labor de los médicos cubanos y la posición internacionalista de Cuba en la Salud”.

“Y eso derrota todas esas experiencias que ustedes han vivido de gente elitista, de personas que ven la Medicina desde una perspectiva comercial, que tienen como paradigma la riqueza, la competencia y no el servicio como entrega a la población. El mundo mejor posible tiene que ver con todas esas ideas del pensamiento de Fidel”.

Un poco concatenando la historia, afirmó finalmente Díaz Canel que justamente “porque zarpó una vez de Tuxpan el Granma con 82 revolucionarios, encabezados por Fidel, por Raúl, es que hoy, como parte de lo que significó después en la continuidad de la historia de Cuba el desembarco del Granma, pudieron regresar a México médicos internacionalistas a salvar vidas, médicos internacionalistas por la vida”.

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