Economía de la India entra en recesión

Nueva Delhi (Prensa Latina) La India sufrió en el trimestre de abril a junio un desplome sin precedentes en la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), considerado el declive más pronunciado de todas las grandes economías del mundo.
La segunda nación más poblada del orbe se encuentra en recesión tras la drástica caída del 23,9 por ciento del PIB nacional durante el segundo trimestre del año, en la peor contracción entre todas las naciones del G20, que integran 19 países de todos los continentes y la Unión Europea.

El encogimiento del PIB en el período de abril a junio del actual año fiscal fue la mayor merma registrada desde que la India comenzó a presentar datos trimestrales en 1996, según la Oficina Nacional de Estadística.

Las estadísticas dan una clara imagen de la profundidad de la crisis económica de la India, que por primera vez en los últimos 40 años experimentó una contracción de su PIB.

Entre las causas del fenómeno está la actual pandemia del nuevo coronavirus, que llevó al país asiático a realizar un cierre sin precedentes de tiendas, mercados, industrias y casi todas las ruedas de la economía nacional en los meses de abril y mayo.

EL EFECTO DE LA COVID-19

La economía india fue lastrada por la actual pandemia de la Covid-19 y los cierres para cortar la cadena de contagios, que provocaron la paralización de las actividades comerciales y una fuerte caída de la demanda de los consumidores.

En la India, las restricciones en el transporte, instituciones educativas y restaurantes, y los bloqueos semanales en algunos estados afectan la fabricación, los servicios y las ventas al por menor, mientras millones de trabajadores están hoy sin empleo.

El cierre nacional se impuso el 25 de marzo y se prolongó hasta finales de mayo, y luego las restricciones se levantaron gradualmente en junio.

Si bien abril y mayo se consideran meses de vacas flacas para la mayoría de las empresas, la demanda reprimida impulsó un poco el consumo en junio, aunque muy por debajo de los niveles anteriores a la crisis, según expertos.

Los datos publicados por el gobierno muestran la total devastación de la economía nacional que comenzó mucho antes de que surgiera la pandemia de la Covid-19, señaló una declaración del Partido Comunista de la India (PCI, marxista).

El impacto acumulativo de la política de desmonetización, que incurrió en enormes pérdidas financieras y afectó a las clases marginadas, la aplicación del Impuesto sobre bienes y servicios y el abrupto cierre nacional, que buscó detener la cadena de transmisión de contagios del nuevo coronavirus, contribuyeron a la destrucción de la economía india, afirmó la declaratoria.

La causa principal de ello es la caída masiva de la demanda interna, es decir, la brusca disminución del poder adquisitivo en manos del pueblo indio, aseveró el documento.

Pero, en lugar de abordar esta cuestión mediante un aumento considerable de las inversiones públicas para construir la necesaria infraestructura y el empleo general a gran escala, que habría fortalecido la demanda en la economía, el gobierno del primer ministro Narendra Modi se centra en seguir la trayectoria neoliberal. La propuesta del Ejecutivo es poner más fondos a disposición de las empresas privadas para que inviertan, dándoles mayores concesiones fiscales y saqueando los bienes nacionales, indicó la declaratoria del PCI.

Ningún incentivo a la inversión privada puede revivir la economía, dijo la organización de izquierda, y reiteró que los aumentos masivos de la inversión pública, junto con las transferencias de efectivo y alimentos gratuitos, es la única manera posible de lograr una recuperación económica significativa, además de proporcionar algún tipo de alivio y medios de subsistencia a la población.

CONTRACCIÓN EN TODOS LOS SECTORES, EXCEPTO LA AGRICULTURA

Todos los sectores de la economía, excepto la agricultura, mostraron contracción, con la industria manufacturera cayendo 39 por ciento, la construcción 50 por ciento, el comercio, la hostelería y las comunicaciones en 47 por ciento y las minas y canteras en 23 por ciento. Solamente la agricultura mostró un crecimiento del 3,4 por ciento.

El crecimiento económico estuvo ralentizándose desde principios de 2018 y se redujo a 3,1 por ciento en el trimestre anterior (enero-marzo de 2020).

La precipitada caída del trimestre abril-junio de 2020 es resultado directo de un bloqueo mal pensado y peor aplicado en todo el país, que comenzó el 25 de marzo y continuó hasta mayo, tras lo cual se inició una relajación parcial.

Con pocos o ningún preparativo, el resultado fue una completa y repentina congelación de toda la actividad económica del país. El estancamiento afectó de manera más devastadora al sector informal.

Los datos actuales también muestran el asombroso impacto en otros aspectos de la economía. El gasto privado se redujo en casi 27 por ciento, lo cual indica que las familias no podían gastar ni siquiera en artículos básicos o no tenían suficiente dinero para usar. En realidad, la mayoría de los indios tienen pocos ahorros y dependen de sus ingresos para sobrevivir.

El gobierno se negó a intervenir decisivamente en la crisis mediante el aumento del gasto y poniendo dinero en manos del pueblo, como hicieron otras economías del mundo. En tanto, las exportaciones también cayeron 17 por ciento mientras que las importaciones se redujeron casi 39 por ciento, por el impacto global de la pandemia.

Según el Centro de Monitoreo de la Economía de la India, la tasa de desempleo se incrementó hasta alrededor del 23 por ciento en abril pasado, tras lo cual bajó hasta alrededor del 11 por ciento en junio y se situó en 8,3 por ciento a finales de agosto.

Por otro lado, la recuperación agrícola se produjo porque en junio comenzó la siembra para la temporada de kharif (principalmente arroz) y, por lo tanto, el sector agrícola actuó como amortiguador, con un gran número de trabajadores migrantes y de pobres de las zonas rurales que trabajaban en los campos por cualquier miseria.

Lo anterior aumentó el número de empleados, pero no puso mayores ingresos en las manos de la gente más pobre.

Las perspectivas para los próximos meses no parecen felices para la economía de la India, pues no se produjo ningún cambio de política para reactivar la demanda y el desempleo es más alto que el año pasado.

La pandemia, entre tanto, sigue sus estragos cada vez mayores en la India, un país que se acerca a paso redoblado y en peligrosa espiral a los cuatro millones de casos confirmados de la Covid-19, mientras ya contempla más de 65 mil muertes debido a las consecuencias del nuevo coronavirus.

Por Alfredo Boada Mola , corresponsal en La India.

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