Economía del bloqueo: ¿dónde está la salida?

Por Mauricio Montes. SPUTNIK. Bloqueo, palabra que surgió como otra manera de decir asedio. Del francés ‘bloc’, o del inglés ‘block’, tiene su origen en el neerlandés ‘blok’, que significa tronco cortado, tropiezo.

Mariano Arnal, investigador del origen de las palabras, dice que el verbo bloquear aparece en español en el siglo XVIII, en la terminología militar. En alemán, neerlandés y francés, esta palabra refiere a la construcción con troncos que impide el paso, refiere a un fortín.

Bloqueo siempre ha sido sinónimo de asedio, cerco. Como técnica político-militar, «el bloqueo es tan antiguo como las murallas», dice Arnal. Destaca, en todos los tiempos, su carácter exclusivamente económico, su uso en las guerras del siglo XX y el uso actual en plena vigencia de la democracia, como mecanismo de presión y asfixia [Nixon dixit] que unos países ejercen sobre otros. Cuba, como Vietnam, es una referencia, también lo han sido Irak y Siria. Seguramente muchos más países de los que podamos nombrar. Hoy Venezuela destaca en la lista de bloqueados en medio de un reseteo económico planetario.Pero mientras en el país suramericano algunos se alzan sobre la denuncia, otros tienen una visión distinta, controversial. El cerco pone luz sobre las dependencias y las fallas, pero también obliga a superarlas, a desarrollar inteligencias dormidas y en ocasiones a que surjan fuerzas desconocidas e inconmensurables.

La sinergia social: una salida

Mitigar los efectos del bloqueo implica disolver la crisis económica precedente en Venezuela con ideas y estrategias que superen bandos, parcelas o sectores. Hasta ahora la llamada polarización política se mantiene en la expresión de la clase política en la nación latinoamericana; sin embargo, los industriales apuntan a la unidad en torno a los intereses nacionales.

«La sinergia social es eso que vemos en países tan disímiles y con tanta disparidad social como la India o China, por sólo nombrar algunos. Siguen teniendo grandes brechas sociales pero todos cooperan, sin sobreponer los intereses de clase a los intereses nacionales», indica el ingeniero e industrial venezolano Luís Zeppenfeldt.

Catalogado como un «polémico influencer», Zeppenfeldt, fue galardonado como Gerente del año en el 2005, su experiencia le ha valido ser parte de investigaciones académicas sobre «empresas exitosas en tiempos turbulentos».

«Necesitamos reducir la distancia y la aceptación del poder y las diferencias de clase, aunque con esto no quiero justificar la explotación y el abuso de poder. Las brechas sociales se aplanan de dos formas simples; impuestos y educación, y eso aplica al socialismo y al capitalismo», apuntó.

Zeppenfeldt señala que la falta de cohesión social es un fenómeno capaz de derribar imperios, por lo que en Venezuela urge hacer prevalecer los intereses de la Nación sobre los intereses de sectores, grupos o clases sociales. «He tenido oportunidad de cenar en casa de obreros en países como Italia o Alemania y siempre siento la misma queja: los dueños ganan mucho y nosotros poco, pero jamás ponen eso como excusa para sabotear los máximos intereses de la organización. Si no entendemos el cuerpo social como lo que es, entonces no avanzamos como sociedad», enfatizó.Orlando Camacho, presidente de Fedeindustria, refiere que toda solución es antecedida por el logro de lo que él denomina paz política, la acción conjunta de los factores reunidos, tras las elecciones del 6D, en el hemiciclo de la Asamblea Nacional. «Es fundamental que los venezolanos podamos resolver las diferencias y unirnos, trabajar en los intereses comunes, como lo es superar el bloqueo y hacer que las sanciones sobre nuestra República, sean levantadas», resaltó.

Crisis vs oportunidad

Zeppenfeldt apunta a la baja estima como el factor que define de manera negativa la autoimagen del venezolano, lo que a su vez impide a la nación aprovechar sus capacidades. El industrial explica que es indispensable «un buen referente nacional de venezolanidad aceptado por todos», sumar a la creatividad y capacidad de aceptación (resiliencia pasiva) del pueblo venezolano, disciplina, honestidad, respeto y motivación al logro. «Seríamos una potencia», afirmó.

Para el presidente de Fedeindustria, Orlando Camacho, la crisis es una oportunidad en tanto puedas actuar. «Ahora hay una gran dificultad para quienes dependen de un salario, por eso aunque sea una oportunidad económica para algunos no lo es para todos. Es fundamental que Venezuela no tenga sanciones para que pueda mejorar en lo económico», destacó. Camacho considera imperativo acceder al mercado internacional en mejores condiciones para que también la industria petrolera venezolana pueda rescatar la producción y el país se estabilice

«Es un lugar común eso de que las crisis son oportunidades, pero es tan cierto como que el sufrimiento es un gran maestro», expresa Zeppenfeldt.El industrial no cree que el petróleo y el resto de los minerales estratégicos puedan aprovecharse de forma eficiente. Está convencido de que las actuales dificultades que enfrenta el Gobierno venezolano son germen del progreso, «no hay países ricos con gobiernos ricos, los gobiernos ricos terminan por empobrecer a todos, africanos y suramericanos somos muestra fehaciente de ello. Poco a poco el pueblo a través de su creatividad y su necesidad irá generando nuevas formas de riqueza sostenibles. Esto sí representa una gran oportunidad», destacó.

«Los liderazgos son el producto de las necesidades sociales de los pueblos, poco a poco la necesidad y la precariedad nos irá haciendo madurar y a medida que maduremos iremos exigiendo líderes políticos más consistentes. No será un proceso rápido ni milagroso. Lo del ave fénix no es un mito, es un proceso natural, así es la vida», planteó.

Orlando Camacho, por su parte, considera que el 2020 sirvió para demostrar las capacidades creativas del venezolano. «Hemos visto cómo la pequeña industria ha mejorado la investigación, el desarrollo e innovación. Han venido desarrollando nuevos productos, adaptándose a las nuevas realidades del mercado interno y a la capacidad de compra de los ciudadanos», apuntó.

En relación a la inversión extranjera, las visiones se contraponen. Por un lado, Camacho espera que dicha inversión llegue donde el capital nacional no puede, «para poder sacar provecho a nuestros recursos naturales, para poder transformarlos, abastecer el mercado nacional y llevar productos al mercado internacional».

En cambio, Zeppenfeldt sostiene que la inversión extranjera es retórica. «Los países que han logrado desarrollar sus economías lo han hecho gracias a la confianza y la inversión interna de sus emprendedores, son mujeres y hombres locales que han convertido sus ideas en industria, luego en clusters y luego en mega corporaciones manejadas por burócratas banqueros», afirma.

Cómo producir en Venezuela

El presidente de Fedeindustria, Orlando Camacho, explica que el difícil acceso a los servicios públicos, así como la escasez de combustible, hacen más complejo el producir en Venezuela. Considera que superar las sanciones permitirá las nuevas inversiones en el sector eléctrico y en el sector hidrocarburos, lo que mejorará las condiciones. «Vamos a poder producir mucho más porque el nivel de conciencia ha hecho que podamos resolver y sacar mayor provecho al talento», expresó.

El presidente de Industrias Freeways, Luís Zeppenfeldt, en cambio, se considera afortunado pese a cualquier circunstancia y cree en la innovación y la producción, como únicas vías para el crecimiento de la nación. «Nosotros hacemos lo que sabemos hacer sin hacernos muchas preguntas, somos industriales nuestro trabajo es producir y punto, es lo que sabemos hacer y es lo que debemos hacer», sostiene.

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