El contraste y la disonancia marcan la 75 sesión de la Asamblea General de la ONU

Por Santi Pueyo. MOSCÚ (Sputnik) — La pandemia del coronavirus centró buena parte de los discursos de la 75 sesión de la Asamblea General de ONU, caracterizados por una retórica de fuertes contrastes, que van desde acusaciones a China, a la que EEUU culpa de la crisis sanitaria, a los llamados a la cooperación de Rusia para poner fin al problema.

Nunca antes en la historia de la ONU una crisis sanitaria había moldeado la apariencia del hemiciclo que alberga la Asamblea General de la ONU. Gradas semivacías, ausencia de mandatarios, discursos virtuales, y todo ello en el 75 aniversario de la institución.

Pero el nuevo coronavirus no solo ha provocado cambios en el formato de la convocatoria internacional más importante del año, los discursos de los diferentes países han sido moldeados para dar cabida a uno de los desastres más importantes de los últimos 75 años.

Debido a la pandemia, podía esperarse que la reunión de este año trajera mensajes de unidad y conciliación, cierre de filas frente a una crisis que ha afectado a casi todos los rincones del planeta, segado la vida de casi un millón de personas y puesto en jaque la economía global.Pero lejos de aportar soluciones globales a problemas globales, esta crisis ha sacado a la palestra y pronunciado los contrastes y diferencias entre los países a la hora de responder al reto sanitario, y todo ello destaca en los discursos presentados ante la Asamblea.

Globalismo versus nacionalismo

Los discursos del mandatario de China, Xi Jinping, y del presidente estadounidense, Donald Trump, reflejan la brecha existente entre dos países con dos visiones opuestas, no solo en lo que respecta al comercio y la geopolítica sino también en lo que concierne a las conclusiones que sacan de la pandemia.

Por un lado, China comienza el discurso afirmando que el COVID-19 «nos recuerda que vivimos en una aldea global interconectada» y que la «globalización económica es una realidad indisputable». Y EEUU, por otro, empieza su discurso destacando los logros de su país en la lucha contra la pandemia para después arremeter contra China y, de paso, contra la Organización Mundial de la Salud, por permitir que el virus —al que le añadió el adjetivo de chino— se filtrara a otros países del mundo.China hilvanó su discurso enlazando la palabra «globalización» y «global» —mencionadas en el discurso 23 veces— con el «COVID-19» y «pandemia». En definitiva, China se presentó ante el mundo como el adalid de la globalización a la que denomina «tendencia histórica» en sintonía con la ideología marxista que sigue vertebrando al Partido Comunista Chino.

EEUU por el contrario hizo referencia en 13 ocasiones al término «país», «EEUU» y «América» —en el sentido de EEUU y no en referencia al continente. La siguiente cita, extraída del discurso de Trump, resume su defensa a ultranza del nacionalismo: «Como presidente, he rechazado los enfoques del pasado y me siento orgulloso de poner a Estados Unidos primero, tal y como ustedes deberían poner a sus países. Es lo que deberían hacer».

Cooperación versus competencia

Otro contraste palpable en los discursos de EEUU frente a los de China o Rusia es la referencia a términos que destacan la competencia frente a la cooperación. Así encontramos que la palabra «récord», utilizada para destacar los logros de su país frente a la pandemia, fue mencionada por Trump en dos ocasiones, la palabra «líder», en referencia a su país, dos veces, y la palabra «mayor» en alusión a la economía estadounidense y en el sentido de «mejor», cinco veces. Y todo ello en un discurso de apenas 7 minutos. Sin embargo, el término cooperación o colaboración no se menciona en el discurso en ningún momento.

La otra cara de la moneda la presenta China donde la palabra «cooperación» fue curiosamente nombrada el mismo número de veces que en el discurso de Cuba (6 veces).El presidente ruso, Vladímir Putin, también la empleó en un par de ocasiones para destacar la necesidad de cooperar en materia de vacunas, al ser estas últimas el único recurso efectivo de acabar con la pandemia de una vez por todas. Además destacó el trabajo de » voluntarios médicos y ciudadanos de diversos países que mostraron y muestran un ejemplo de cooperación y apoyo, una solidaridad que no conoce fronteras».

Al parecer esta sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas pasará a la historia como una edición, en plena pandemia, de contrastes y disonancias marcadas al son del señor Donald Trump.

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