El crecimiento de la desigualdad amenaza con extenderse a 2021

José Bodes Gómez. (Prensa Latina) Las desigualdades en los ingresos de la población mundial se convirtieron, en el año que termina, en lo que muchos expertos catalogan como un ‘tema político explosivo’, pues, junto con el progresivo hundimiento de millones de familias en la indigencia, eufemísticamente denominada pobreza extrema, se agudiza el desmesurado enriquecimiento de un reducido grupo de personas.

Según la última investigación de la firma neozelandesa Buy Shares, difundida por la cadena británica BBC, las cinco familias más ricas del orbe poseen en conjunto una fortuna de 621 000 millones de euros, equivalentes a 693 000 millones de dólares, una suma que, acorde con las estadísticas de los organismos internacionales, representa, aproximadamente, el valor del producto nacional bruto de Arabia Saudita, el país líder del oro negro en el Medio Oriente.

Y lo peor que se plantea en los recientes estudios sobre la desigualdad es que en el 2021 no habrá mejora en la situación de la pobreza extrema, a pesar de pronosticarse una recuperación económica a nivel global de algo más del cuatro por ciento, lo cual agrava el peligro de que no se pueda cumplir el acuerdo de las Naciones Unidas de terminar con la indigencia en el orbe hacia el 2030, meta que desde su concertación está considerada como insuficiente para el punto de vista social.

La pobreza se multiplica

En estos momentos se calcula que en diez años la tasa de pobreza ascenderá al siete por ciento.

El presidente del Banco Mundial (BM), el estadounidense David Malpass, opina que en la superación del duro revés sufrido en 2020 y la reducción de la pobreza ‘los países deberán prepararse para una economía diferente tras la pandemia, permitiendo que el capital, la mano de obra, el personal especializado y la innovación se trasladen a nuevos sectores y empresas’.

La proposición de Malpass, aunque se muestra favorable a una economía ‘diferente’ pospandemia, no incluye un cambio en la distribución de la riqueza, que constituye, precisamente, el factor determinante de la pobreza.

Sin embargo, el presidente del BM reconoce que’la crisis de la Covid-19 puede desencadenar ciclos de mayor desigualdad de ingresos, menos movilidad social entre los grupos vulnerables y menor resiliencia frente a futuras conmociones’.

Un estudio publicado por la citada organización internacional, en noviembre pasado,expresa que más del uno por ciento de la población del orbe se encuentra en condiciones de pobreza extrema a causa de la pandemia y la recesión.

‘Si bien menos de la décima parte de la población mundial se ubica por debajo de la línea de 1,90 USD al día, cerca de la cuarta parte de todos los habitantes del planeta vive con menos de 3,20 USD y más del 40 por ciento (casi 3300 millones) se sitúa por debajo de la línea de 5,50USD)’, agrega el informe.

Como es su estilo, el BM hace alarde de su ‘generosidad’ y promete que destinará 160 000 millones de dólares alaasistencia financiera, durante un período de 15 meses, ‘a sectores pobres y vulnerables, respaldar a las empresas e impulsar la recuperación económica’.

Desde luego, parte de este dinero, del cual no se dice la cantidad, se prestará ‘en condiciones sumamente concesionarias’, o sea, no será condonado, y los países receptores deberán devolverlo, tanto el capital como los intereses, al rebasar la crisis.

El bando de los ganadores

La mayoría de las informaciones que genera el nuevo coronavirus se refieren a olas de despidos, quiebras en masa, déficits de todo tipo; pero también hay algunas excepciones, y entre esos casos descuellan los propietarios de las empresas tecnológicas.

Los negocios de estas compañías se multiplicaron gracias al incremento de los servicios en línea, el comercio electrónico, la publicidad y la búsqueda de datos en las redes digitales.

En la lista de ganadores sobresale Alphabet, la entidad matriz de Google, que en los primeros nueve meses de 2020 obtuvo un 5,8 por ciento más de utilidades que en el mismo período del año precedente, registrando un ingreso de 25 000 millones de dólares, un aumento de casi 10 000 millones respecto a 2019.

De este modo los resultados superaron por amplio margen la expectativa de los analistas, lo cual propició que las acciones de Alphabet se elevaran alrededor de un seis por ciento en las operaciones bursátiles de Wall Street.

A la par, a inicios de noviembre la influyente Facebook informó que sus beneficios en los tres primeros trimestres ascendieron a 18 000 millones de dólares, 61 por ciento más de lo obtenido en igual período del ejercicio anterior, como consecuencia del despliegue de la publicidad en línea durante la pandemia.

La empresa, que tiene su casa central en California, facturó en los primeros nueve meses de 2020 la suma de 57 893 millones de dólares, en esencia provenientes del comercio publicitario en la red social e Instagram, de su propiedad, que está avalada como su principal fuente de ingresos.

En paralelo, los accionistas de Facebook se embolsaron hasta septiembre 6,29 dólares por título, frente a los 3,90 alcanzados en octubre de 2019.

Además de aumentar los ingresos, la firma consiguió reducir de manera importante la partida de costes, los que en la práctica han bajado a la mitad de lo declarado hace un año, mediante el cierre de las oficinas y la transición de todos sus empleados a la modalidad a distancia, en prevención del nuevo coronavirus.

En este sentido se conoce que los propietarios de Facebook planean que su personal no regrese físicamente a las oficinas, por lo menos, hasta julio de 2021, e incluso después de tal fecha la intención es seguir avanzando hacia el trabajo remoto para que la mitad de la plantilla labore de esa forma al arribar el 2031.

Otra poderosa empresa del sector tecnológico, Amazon, se benefició del crecimiento del comercio en línea, y en el tercer trimestre sus ganancias netas se triplicaron sobre similar período del calendario precedente, elevándose a 6 300 millones de dólares.

El volumen de negocios del gigante del comercio electrónico creció un 37 por ciento en ese trimestre, para llegar a 96 100 millones de dólares, según un comunicado de la propia entidad.

Este restringido grupo de megabeneficiados por la pandemia se completa con otra transnacional estadounidense, Apple, que reportó un superávit de 57 411 millones de dólares al cierre del año fiscal 2020, lo que supone un incremento del cuatro por ciento respecto a las ganancias de 2019.

En los pasados 12 meses la firma facturó 274 515 millones de dólares, sobrepasando los 260 174 millones del lapso previo. Y aumentó en todos sus segmentos de negocio (tabletas iPad, ordenadores Mac, servicios de tecnología y accesorios),excepto en el que sigue siendo el estandarte de la compañía, el teléfono móviliPhone, por el cual recaudó menos dinero que en el ejercicio anterior.

Las críticas al establishment

A grandes rasgos este es el panorama de una ‘economía enferma’, calificativo que empleó el papa Francisco en una audiencia pública celebrada en el Vaticano el 26 de agosto, ocasión en la que propuso ‘romper con la lógica de la explotación y del egoísmo’.

En América Latina la secretaria ejecutiva de la comisión económica regional de las Naciones Unidas, Alicia Bárcena, sostiene que el modelo de desarrollo en vigor hasta hoy requiere un cambio estructural para incluir en él a los que viven en la pobreza a consecuencia de un sistema injusto.

La desigualdad económica y social recibe cada vez más críticas de los diversos sectores, pero sus usufructuarios se resisten a que se emprenda un proceso rectificador, y todo indica que 2021 será escenario de la continuidad de la lucha en la transformación del modelo, caracterizado por la exclusión y el privilegio.

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