El Parlasur se suma a la campaña para destacar el rol central de las mujeres rurales

Telam. El Parlamento del Mercosur (Parlasur) organizó ayer una Audiencia Pública sobre el rol central de la mujeres rurales en la producción, abastecimiento y comercialización de alimentos en América Latina, con el fin de promover políticas públicas que las sitúen en centro del desarrollo sostenible en la región.

La iniciativa, convocada por la Comisión de Ciudadanía y Derechos Humanos y el Frente Parlamentario contra el Hambre del Parlasur, se hizo en apoyo a la campaña Mujeres Rurales, Mujeres con Derechos de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Lanzada en 2016, la campaña reúne a organismos multilaterales, autoridades y ONGs para reconocer los conocimientos, capacidades y necesidades urgentes de estas mujeres y visibilizar su poder transformador ante un contexto de desigualdades estructurales y desafíos sociales, económicos y ambientales.

En el encuentro realizado en forma telemática por la pandemia, participaron parlamentarios del Mercosur, la FAO y numerosas referentes de movimientos campesinos de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, y Paraguay.

«La mujer rural es un tema consagrado en la agenda del Parlasur. En este continente tan inequitativo, es muy cruel el lugar que tienen pensado o destinado para ellas nuestros sistemas políticos y económicos», dijo a Télam el presidente de la Comisión de Ciudadanía y Derechos Humanos, Gastón Harispe.

Harispe se refirió a la heterogeneidad de la mujer rural -campesina, indígena, productora, artesana, profesional- y a las múltiples desigualdades que afronta -menores ingresos, falta de acceso a la tierra, sobrecarga de tareas- y reconoció que el campo se ha «feminizado», al igual que la pobreza.

Por ello, destacó la necesidad de identificar a la mujer rural como «sujeto de derecho».

«Una ley de agricultura familiar tiene que tener una perspectiva de género y tener cada uno de sus capítulos comprometidos con esta», opinó el también diputado del Parlasur por el Frente de la Victoria, que consideró a la mujer rural como «central» para el desarrollo local en la región.

«La familia gira en torno a la mujer y, además, ésta trabaja, así que esta doble condición hace que tengamos que apuntar a la mujer trabajadora», agregó.

Un reconocimiento que se hace más urgente en este contexto de pandemia, donde no solo «mata» el coronavirus, sino también el «hambre», señaló.

Para ello, el también presidente del Frente Parlamentario contra el Hambre del Parlasur propuso desarrollar propuestas «eficientes, creativas y productivas» a nivel regional que promuevan sistemas agroecológicos sustentables frente al modelo extractivista que, a su criterio, deteriora la calidad de vida de la población rural.

«Tenemos que anteponer una legislación, pero, sobre todo, una relación de fuerzas en la sociedad», afirmó.

En ese sentido, subrayó la importancia de la labor del Parlasur al visibilizar los diferentes movimientos campesinos, como el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra brasileño o el Movimiento Nacional Indígena argentino, entre otros.

«Sino el campo se convierte también en un lugar de producción de commodities y no de alimentos, con modelos extractivos que condicionan las formas de vida de nuestra sociedad y, en particular, de las mujeres rurales, que son parte de todo este conglomerado de disputa que hay por la tierra», esgrimió.

Si bien Harispe celebró que la temática y el conflicto de la mujer rural están emergiendo en los países latinoamericanos, estimó que todavía estamos lejos de poder decir que estén visibilizada.

«Es todavía un ‘debe grande’ en la región», concluyó.

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