EL SUJETO DE LA RAZÓNLA CREATIVIDAD Y EL PENSAMIENTO CRÍTICO

Por Julio Cuevas. Tanto en Hostos, como en Lipman, median fundamentos teóricos que nos inducen hacia la construcción de una sociedad más justa y democrática.
A nivel de Latinoamérica y el Caribe, Eugenio María de Hostos (1839-1903), fue el primero en asumir una posición pública, en defensa de la formación de un sujeto creativo y crítico, basamentado en el desarrollo y uso de la razón. Sujeto, desarrollo creativo, ética, estética y razonamiento fueron los pilares del enfoque pedagógico hostosiano.
Cuando Mattthew Lipman (1923-2010), dio a conocer sus postulados sobre la formación de un sujeto creativo e imaginativo, teniendo como partida el enfoque epistémico de la filosofía para niños, desde su obra titulada «Pío y Mechas»(1982), seguido de  » Lisa» (1988 ), y, luego,  por su novedosa novela de lógica formal,  «El descubrimiento de Harry» (1989), entre otras obras de gran valor en el mundo literario, filosófico y educativo,  y su obra titulada «En busca del sentido» (1989), teniendo como saber central a la Filosofía para Niños y como gran aliada a la literatura infantil, sin seguir las vertientes de la ilustración, enfocado en la idea de que sea el propio niño, quien razone de manera lógica y se pueda crear sus propios universos imaginativos, ya Hostos había avanzado con sus planteamientos, en la formación de niños y niñas pensantes, con dominio de su potencial de razonamiento lógico y creativo.
Esa posición de Hostos, tiene su base en el filosofar de la mayéutica socrática de la antigua Grecia, consistente en inducir al niño a un abierto proceso de diálogía, donde la interrogante queda centrada como marco de partida hacia e l diálogo, desde cualquier espacio donde se disponga, «no dar clases», sino compartir saberes.
Tanto en Hostos, como en Lipman, median fundamentos teóricos que nos inducen hacia la construcción de una sociedad más justa y democrática. Una sociedad donde predomine el sujeto ético, imaginativo, crítico y creativo, el cual es muy necesario en este tiempo pandémico, donde un «nuevo orden mundial» pretende acorralarnos, como nación que es parte existencial de la patria grande que soñaron José Martí y don Pedro Henríquez Ureña.
Tanto Hostos como Lipman, enarbolan la concepción de un deleite que conlleve a los niños y niñas a razonar y asumen un disfrute que impulsen a niños y niñas al imaginar y al crear, y ambos, aunque no lo expresen de manera taxativa, postulan la concepción de trabajar con los niños y las niñas, desde un deleitar enseñando y un enseñar deleitando.
Esas concepciones, en este hoy, mediado por la virtualidad, se hacen necesarias, para la construcción de conocimientos de una manera significativa y políticamente pertinente. Planteo ese concepto de lo político, porque ningún acto que esté asociado a lo educativo, se ejecuta al azar, sino que en él hay una visión de intereses de sectores de poder.
En Hostos y en Lipman, lo ideológico se proyecta desde su discursividad . Se esparce más allá de los postulados filosófico-pedagógicos que ambos imprimen en sus planteamientos, porque al teorizar sobre una nueva sociedad, mantienen su apuesta en la construcción de un sujeto reflexivo e imaginativo, a sabiendas de que se trata de objetivos de dominio, por no decir que se trata de propósitos de poder, hacia un nuevo presente promisorio.
En ambos, y no son los únicos, tenemos válidos referentes a seguir para que nuestra sociedad no siga reproduciendo «máquinas repetidoras», «sujetos del «corroboro», atados a un rediseño curricular divorciado de nuestras reales necesidades educativas, como sociedad que ya está inmersa en el siglo XXI y actuamos como si no supiéramos esa realidad.
Ahora que nos hemos visto obligados a entrar de manera acelerada a la virtualidad, es necesario, por no decir que es urgente, modificar nuestro actual rediseño curricular y volver a Hostos, acercarnos a Lipman, VOLVER A LA FILOSOFÍA e inducir a los estudiantes a descubrir que ellos piensan y que pueden pensar y crear ideas que modifiquen y/o transformen su entorno vivencial, y eso nada más puede ser posible cuando al discente se le conlleva a auto descubrirse como sujeto que puede razonar, imaginar, crear otras realidades tangibles e intangibles, y que, a su vez puede transformarse a sí mismo.
Aprovecho para provocar a los intelectuales de la escuela de filosofía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), a que despierten ya y asuman con fuerza, más allá del «justo medio», el reclamo de que el Estado dominicano, desde sus políticas educativas, incluya la filosofía, como saber libertario, en nuestra educación primaria, media y secundaria, no sólo en honor  a Hostos, Salomé Ureña, Pedro Henríquez Ureña y nuestra recién fenecida e inolvidable doña Ivelisse Prats de Pérez, sino por amor y defensa a nuestra nación.
Usted, tal vez esté sorprendido, apreciado lector o lectora, al ver que iniciamos con Hostos y con Lipman y terminamos refiriéndonos a un ícono de la educación dominicana, como lo es doña Ivelisse Prats de Pérez, pues, no se sorprenda, porque al tratar la formación de niños y niñas en nuestro país, ellos y ellas vivieron defendiendo una sociedad más justa, inclusiva, plural, democrática y solidaria.
No hay razón para seguir repitiendo un modelo educativo irracional, repetitivo y embrutecedor, cuando Hostos, Salomé Ureña, Pedro Henríquez Ureña, Ercilia Pepín y Lipman, entre otros,  nos permiten descubrir y descubrirnos como sujetos pensantes, creativos y críticos, llenos de utopías realizables, en búsqueda de la construcción de una ciudadanía más responsable, empoderada de un ideal opuesto a las  rancias concepciones neoliberales.
Ilustración del Dr. Odalís  Pérez

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