Enseñándoles a comer y olvidar a la gente

DL.  Liberar un animal en cautiverio a la vida silvestre no es tarea fácil, ya que en el aislamiento de su hábitat adoptan costumbres antinaturales y no aprenden otras que les ayudan a sobrevivir en su ambiente natural.

Juana, Pepe y Lupita, han pasado mucho tiempo en cautiverio, desde que eran crías. Pepe y Juana tienen ocho años y Lupita va para tres, con prácticamente nula experiencia para buscar alimento, agua dulce y evitar depredadores o peligros en un ambiente que puede ser hostil.

Lupita es, tal vez, la que mejor esté preparada para enfrentar la libertad, es la más joven y la que llegó al acuario en mejores condiciones, ya comía sólidos por si sola.

De los tres, se puede decir que tienen personalidades diferentes: Lupita es tranquila, Juana es esquiva y arisca, Pepe es curioso y le encanta las personas. Se le ve sacar la cabeza del agua buscando contacto con el que le pase por el lado. Este comportamiento de Pepe es el más complicado para los especialistas, ya que deben trabajar con más intensidad su afinidad con los humanos, en libertad esto lo pudiera ponerlo en riesgo.

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