Estrategia de Defensa Nacional de los Estados Unidos contra la humanidad

Por  Yoselina Guevara López

El Departamento de Guerra de los Estados Unidos publicó el 24 de enero su nueva Estrategia de Defensa Nacional para 2026, la cual está concebida para tratar de mantener por todos los medios la supremacía hegemónica de Washington. Sus objetivos son avanzar en sus intereses desde una posición de fuerza, con la disuasión, derrotando y sometiendo cualquier adversario que, según su concepción, amenace su seguridad nacional. El documento hace hincapié en el establecimiento y la imposición de los intereses de Estados Unidos sobre el resto de los países de Nuestra América, en una clara muestra del mantenimiento de sus pretensiones imperiales.

El Pentágono, en esta Estrategia de Defensa Nacional, señala un triple camino para Estados Unidos: en primer lugar, un enfoque claro centrado en el hemisferio occidental, desde Groenlandia hasta la Patagonia, como espacio de prioridad para Washington; seguidamente una relativización del enfrentamiento con China y Rusia, que pasa de ser un “tema central existencial” convirtiéndose en un “desafío estratégico” en el que Estados Unidos determina que tiene la posibilidad de moverse en una posición de fuerza, como hasta ahora lo ha querido demostrar. Tercero y último, la reivindicación de una “mano de hierro” que tratará de condicionar las intervenciones globales de Washington.

Donroe: América para los americanos

La premisa inicial del secretario del Departamento de guerra, Pete Hegseth, es que cuando Donald Trump asumió el mandato de los Estados Unidos, el 20 de enero de 2025, con el mundo “al borde de una guerra mundial”, desde entonces la administración a su cargo ha “reconstruido el ejército estadounidense”. Afirmaciones claramente exageradas y falsas, pero que sirven para acontentar al electorado y al mismo tiempo funcionan para dictar la línea retórica de un cambio estratégico y sistémico que, no es en absoluto inesperado, y el cual puede interpretarse que para Estados Unidos la prioridad absoluta es el hemisferio occidental. De hecho no ha reconstruido las fuerzas militares sencillamente porque este ha sido el único ámbito que se han mantenido en constante desarrollo con un departamento de defensa que abarca cerca de tres millones de empleados a nivel global.  

Por otra parte, el actual gobierno de los Estados Unidos aseguran y creen que son los dueños absolutos del hemisferio occidental amparados en la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto, por lo cual consideran que esta área del mundo es de su total, única y exclusiva competencia. Completando con el llamado corolario Trump, se excluye a cualquier potencia extranjera del continente. En este sentido el documento sitúa a América Latina en el primer lugar de sus prioridades, esto explicaría los actuales ataques para aislar y someter a una crisis humanitaria a Cuba, sin descartar un ataque militar, y el interés en Groenlandia, entre otros objetivos planteados desde inicio del año 2026.

Por esta razón la Estrategia de Defensa Nacional señala: “defenderemos los cielos de nuestra nación a través del ‘Golden Dome for America’ (…). Mantendremos una disuasión nuclear moderna capaz de responder a las amenazas estratégicas, reforzaremos las defensas cibernéticas y neutralizaremos a los terroristas islámicos que tienen la capacidad y la intención de atacar nuestro territorio. Garantizaremos el acceso militar y comercial de Estados Unidos a territorios clave, en particular el Canal de Panamá, el Golfo de México y Groenlandia. Proporcionaremos al presidente Trump opciones militares creíbles para utilizar contra los narcoterroristas dondequiera que se encuentren. Nos comprometeremos de buena fe con nuestros vecinos, desde Canadá hasta nuestros socios de América Central y del Sur, pero nos aseguraremos de que respeten y cumplan con su parte en la defensa de nuestros intereses comunes. Cuando no lo hagan, estaremos preparados para actuar con medidas decisivas y específicas que promuevan de manera concreta los intereses de Estados Unidos”.

Cuba, la dignidad ante la mentira

En el caso de la República de Cuba, el gobierno de los Estados Unidos emitió el 29 de enero de 2026 la orden ejecutiva que señala «Haciendo frente a las amenazas del Gobierno de Cuba a Estados Unidos» con la cual declara una emergencia nacional debido a «las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba» que, según el documento presidencial, «constituyen una amenaza extraordinaria e inusual» para Washington.

Además de esta aseveración dicha orden ejecutiva afirma, de manera falsa, que el gobierno cubano debe responder por su «apoyo a actores hostiles, el terrorismo y la inestabilidad regional que ponen en peligro la seguridad y la política exterior estadounidenses». Una vez más son acusaciones que adolecen de cualquier tipo de pruebas y se sustentan en las afirmaciones falsas hechas por Washington a Cuba de desestabilizar la región y colaborar con potencias rivales como Rusia y China, y “grupos terroristas como Hezbolá y Hamás”, a los que según la narrativa norteamericana daría «refugio seguro».

Estas son solo argumentaciones para su “intervencionismo selectivo”, dentro la región justificándose en “amenazas” a la seguridad de los Estados Unidos, violando abiertamente el derecho internacional, amparados únicamente en los documentos y órdenes emitidos de manera unilateral por la administración estadounidense.

Asimismo, no se descartan nuevas intervenciones militares norteamericanas en la región latinoamericana dado que la Estrategia de Defensa Nacional del Departamento de Guerra indica que “restablecerá el dominio militar estadounidense en el hemisferio occidental. Lo utilizaremos para proteger nuestra patria y nuestro acceso a territorios clave en toda la región” como parte del “Corolario Trump a la Doctrina Monroe”.

China y Rusia, amenazas manejables

Es curioso que en este documento de la Estrategia de Defensa Nacional, los Estados Unidos utiliza un tono más “moderado”, inclusive podemos calificarlo de “suave” con respecto a las potencias que han sido tradicionalmente sus rivales, China y Rusia. La anterior estrategia de Defensa Nacional, publicada por la Administración Biden, describía a Pekín como el desafío más importante para Washington y afirmaba que Rusia representaba una “grave amenaza”, pero el nuevo documento insta a mantener “relaciones respetuosas” con la República Popular China

En cuanto al dragón asiático, Washington establece como objetivo impedir que Pekín “domine” el Indo-Pacífico, garantizando un equilibrio militar que conduzca a “una paz digna, en términos favorables para los estadounidenses, pero que también pueda aceptar China”. Esto evidencia la adopción de un lenguaje menos conflictivo, que puede estar correlacionado a intervenciones más solapadas, menos frontales.

En el texto, de 30 páginas, no se menciona en ningún momento a Taiwán, aunque se confirma el compromiso estadounidense de reforzar las defensas a lo largo de la “primera cadena de islas”, entre las cuales resalta por supuesto la Isla de Formosa, esto se puede interpretar como un equilibrio estratégico, que beneficia a ambas potencias.  

En cuanto a la Federación rusa, la Estrategia de Defensa Nacional es explícita tanto como para Estados Unidos y la OTAN (Organización del Atlántico Norte) se mantiene como una “amenaza persistente pero manejable”. El Pentágono reconoce su capacidad para “sostener con recursos nacionales una guerra en el extranjero”, pero indica que Europa puede y debe ser el bastión para contenerla. Con esta aseveración llama de manera no explícita al rearme de la Unión Europea, solucionando un problema económico en nombre de la defensa, los miembros de la UE podrán y deberán renovar su armamento adquiriéndolo por su supuesto que a Washington. Pero no conforme con la imposición del “rearme europeo” también establece un muro de contención a Rusia determinando que “Moscú no puede aspirar a la hegemonía europea”.

OTAN y aliados europeos, apoyo esencial

En lo que respecta a la OTAN, el inquilino de la Casa Blanca no puede retirar a Estados Unidos de la Alianza Atlántica de un plumazo, pero puede debilitarla, y eso es precisamente lo que está haciendo cuestionando públicamente la utilidad de la OTAN para Estados Unidos. Los aliados europeos de Washington tienen pocas alternativas, salvo tragarse su orgullo; saben que no son capaces de defenderse por sí mismos contra Rusia.

La nueva estrategia de defensa nacional publicada por el Pentágono es una señal más de que los europeos deberán asumir “la plena responsabilidad de la defensa de Europa” y “desempeñar un papel de liderazgo en la defensa de Ucrania”. Estados Unidos limitará su contribución a un “apoyo esencial”, esto no es una sorpresa para los aliados, ya que la prioridad de Washington en Europa es la estabilidad estratégica con Rusia, no la defensa europea. A los europeos no les queda más remedio que bajar la cabeza, adular a Trump y sacrificar su dignidad. Por otra parte el documento de la Estrategia Nacional abre la posibilidad a que Estados Unidos pueda retirarse de los mecanismos de planificación de la defensa de la OTAN.

Es importante la reiteración y la evidencia establecida por escrito, de que los Estados Unidos están decididos a reducir el apoyo a aliados como la Unión Europea y Corea del Sur, en lo que se describe como “un cambio en el equilibrio de responsabilidades”.

En el documento también se menciona a Irán, desde Washington interpretan que a pesar de los recientes golpes sufridos, la república islámica estaría fortaleciendo su capacidad militar convencional y desarrollando armas nucleares, lo que representaría un factor de temor más que para Washington para las pretensiones de dominio del Estado de Israel.

En este sentido es necesario subrayar lo que desde Estados Unidos omiten y es que la evolución de la postura internacional de Teherán no puede entenderse sin analizar la compleja trama entre la memoria histórica, los traumas bélicos y los imperativos de la continuidad de la República Islámica de Irán. La Gran Estrategia iraní contemporánea no es el simple producto de un fervor ideológico abstracto, sino el resultado de una refinada cultura estratégica que ha transformado la percepción de aislamiento en un sistema de defensa proactivo. A lo largo de décadas de conflictos y sanciones, Irán ha pasado de ser no solo un actor revolucionario sino de convertirse en una potencia regional pragmática, capaz de proyectar su influencia mucho más allá de las fronteras nacionales para garantizar la seguridad de su núcleo central.

Finalmente la posición de los Estados Unidos a través de la Estrategia de Defensa Nacional 2026 delinea una visión política en cuanto a defensa y política exterior mucho más pragmática. Washington no deja lugar a dudas su prioridad es la defensa de su patria, la disuasión hacia China, una mayor responsabilidad de los aliados y el fortalecimiento de la industria militar interna, en un intento de mantener su posición hegemónica que lamentablemente, hasta ahora es apabullante, y con el firme propósito que en el nombre de la defensa de su seguridad, busca frenar la multipolaridad, hacer añicos el derecho internacional, la soberanía y la autodeterminación de los pueblos y lo más grave atentar contra la paz de la humanidad.

Yoselina Guevara López: comunicadora social venezolana, analista política,articulista en diferentes medios internacionales, cuyo trabajo ha sido traducido al inglés, gallego, italiano, griego y sueco. Ganadora del Premio Nacional de Periodismo  Simón Bolívar 2022 (Venezuela), mención especial Opinión; Premio Nacional de Periodismo Aníbal Nazoa 2021 (Venezuela); I Concurso Memoria Histórica Comandante Feliciano 2022 (El Salvador) Tercer lugar. Autora del libro “Fascismo y nazismo, evolución de la violencia hasta nuestros días”.

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