Explican las diferencias de la vacuna rusa Sputnik V frente a sus homólogas de otros países

RT. La Sputnik V es la primera vacuna contra el coronavirus registrada a nivel mundial. Pasó con éxito las fases 1 y 2 de los ensayos clínicos y la tercera fase de sus estudios ya está en la etapa final.

El jefe del Fondo de Inversión Directa de Rusia (RFPI, por sus siglas en ruso), Kiril Dmítriyev, durante una entrevista con Interfax, dio ejemplos de por qué la vacuna rusa contra el coronavirus Sputnik V es tan segura y qué la distingue de otras presentadas por EE.UU. y Europa.

«En la vacuna rusa no hay un código de todo el coronavirus, solo está codificado un pequeño trozo de espina del coronavirus, es decir, tras vacunarse con la vacuna rusa es imposible infectarse con el coronavirus», ha explicado Dmítriyev, al reiterar que ya se ha demostrado que «es una vacuna muy segura».

Dmítriyev ha indicado que otros países que desarrollan sus propias vacunas contra el coronavirus han apostado por el adenovirus del mono y la tecnología ARNm y no han utilizado la tecnología del adenovirus humano, como los científicos rusos. «Algunos sí la están utilizando, como Johnson & Johnson, pero otros actores pensaron que, como ya hay mucha gente que ha contraído el adenovirus, podría haber inmunidad a la vacuna, y son necesarios nuevos enfoques, como el del adenovirus del mono», señaló.

Destacó que el adenovirus humano ha sido estudiado durante décadas y ha demostrado ser efectivo, mientras que el adenovirus de los monos y el ARNm no se han estudiado a fondo, ni se han evaluado sus riesgos para el embarazo ni si provocan cáncer.

«Durante décadas se ha estudiado que el adenovirus humano no tenga efectos sobre la función reproductiva. Pero eso no se ha estudiado ni en el ARNm ni en el adenovirus del mono», subrayó. «Estamos seguros de que Sputnik V no causa ningún efecto a largo plazo sobre la fertilidad, eso es algo que se ha investigado durante décadas. Pero no sabemos lo mismo sobre el adenovirus del mono ni sobre el ARNm», indicó.

«Nos sorprende realmente que, sin haber comprobado factores tan importantes que afectan a toda una nación, en Occidente intenten lanzar estas tecnologías sin comprobar sus efectos a largo plazo sobre la fertilidad y el cáncer», dijo Dmítriyev.

Además, destacó que no se puede obligar a nadie a vacunarse y todo debe hacerse de forma completamente voluntaria. «Pero es importante crear conciencia. Es importante informar a la gente sobre el hecho de que la vacuna rusa se basa en la plataforma más segura y diferentes países quieren adquirirla», resumió.

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