Fidel Castro y República Dominicana, una íntima relación histórica

Por Dalton Herrera

Este sábado se cumplieron seis años del fallecimiento de Fidel Castro, líder cubano que encabezó la revolución de su país en enero de 1959 en contra del dictador Fulgencio Batista. No obstante, sus intentos de cambiar el rumbo de una nación no solo se limitaron a pelear por Cuba.

República Dominicana siempre estuvo presente en la mirada del fenecido gobernante, incluso desde antes de este triunfar en su tierra natal.

Fidel Castro, de niño

Y es que en 1947, ya Castro había sido partícipe de los anhelos de revolución de centenares de expedicionarios que se establecieron en Cayo Confites, un cayo perteneciente al archipiélago de Camaguey en el océano atlántico, con el fin de derrocar mediante la lucha armada al tirano dominicano Rafael Leónidas Trujillo.

En ese momento Fidel Castro cursaba el segundo del bachillerato y se desempañaba como presidente del Comité Pro Democracia Dominicano. Sin embargo, delaciones y corruptelas internas del Gobierno cubano de Grau San Martín terminaron por destruir la expedición.

Fidel siempre fue un joven atlético

Debido a las filtraciones de informaciones y gracias a su Servicio de Inteligencia,  Trujillo pudo enterarse de los planes de la expedición de Cayo Confites y sobornó con un millón de dólares al jefe del Ejército cubano, general Genovevo Pérez Dámera, para desbandar el proyecto.

El historiador Bernardo Vega señaló que “los preparativos de Cayo Confites duraron unos largos nueve meses, tiempo suficiente como para que los agentes de Trujillo se enteraran bien sobre los movimientos de unos 1,500 hombres. Además, tanto en la prensa cubana como internacional se publicaron informaciones sobre los preparativos”.

Agregó que: “Trujillo contaba con informantes en los consulados dominicanos en La Habana, Santiago de Cuba y Camagüey. También, tenía bajo sueldo en Cuba a quien había sido jefe de inteligencia del dictador Machado y hasta un japonés”.

Tras revelarse los planes y al momento de zarpar en sus dos embarcaciones, Pérez Dámera ordenó interceptar a los expedicionarios, así como apresarlos e incautar todos sus pertrechos militares. Sin embargo, Fidel Castro pudo salvarse al lanzarse al mar y escapar nadando.

Sobre eso, el escritor José Rafael Lantigua puntualizó: “Fidel preparó una balsa y comenzó a recoger todas las armas. Y mientras el Estado Mayor se encerraba en una habitación del barco, desconcertado, Fidel salvaba parte de las armas y se echaba al mar con ropa y zapatos, y nadando en la oscuridad –ya la noche había caído sobre la bahía de Nipe, famosa por los escualos que por ahí abundaban- se llevaba consigo pertrechos y armas que no deseaba cayeran en manos del ejército de Cuba. Hizo un largo recorrido, unas veces hacia el Este, otras hacia el Sudeste, hasta que días después llegó a su casa en Birán, en el oriente cubano”.

CONSTANZA, MAIMÓN Y ESTERO HONDO

Tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, lo primero que hizo Fidel Castro fue apoyar al dominicano Enrique Jiménez Moya para las expediciones de Constanza, Maimón y Estero Hondo.

Este apoyo provino de lo pactado entre Castro y Jiménez Moya durante la guerra de guerrillas en Sierra Maestra. Y es que el comandante dominicano había decidido integrarse a las filas del Ejército Rebelde con la condición de que, luego de que triunfara la Revolución Cubana, Fidel lo apoyara para derrocar a Trujillo.

Es por eso que durante los primeros meses de 1959, los expedicionarios que desembarcarían por  Constanza, Maimón y Estero Hondo se entrenarían en los campamentos de Mil Cumbres y San Julián, ambos ubicados en la provincia Pinar del Ría, en Cuba.

Finalmente, las expediciones se desarrollarían entre el 14 y el 19 de junio de ese año con el trágico desenlace de su aplastamiento total y el asesinato de la mayoría de los guerrilleros.\

Fidel Castro, en pleno apogeo de la Revolución Cubana

PLAYA DE CARACOLES

Otro incidente histórico que conectó a Fidel Castro con la República Dominicana fue su relación con Francisco Alberto Caamaño Deñó.

Luego de la guerra civil dominicana en abril de 1965, Caamaño fue enviado a Londres como agregado militar como parte de los acuerdos que pusieron fin a la contienda. Sin embargo, en 1967 su paradero pasó a ser desconocido para las autoridades dominicanas.

Luego se supo que se encontraba en Cuba. Lugar donde hizo preparativos para hacer la última expedición dominicana.

Según relató tiempo después  Claudio Caamaño Grullón, Fidel Castro hizo todo lo posible para que el Coronel de Abril no se embarcara a una guerra de guerrillas contra el Gobierno de Joaquín Balaguer, puesto a que no le era favorable para tener éxito la situación política de ese país.

No obstante, Caamaño Deñó se entrenó como guerrillero en Cuba y salió desde su territorio haciendo un recorrido por Europa hasta llegar a Playa Caracoles en el yate Black Jak procedente de Guadalupe, en el Caribe Oriental para implantar un gobierno revolucionario en República Dominicana.

Pero al igual que las anteriores expediciones, la de Caamaño Deñó también resultó fallida.

FINALMENTE SE LE CUMPLIÓ SU SUEÑO

1998 sería el año que finalmente se consumaría la llegada de Fidel Castro a suelo dominicano al participar en una Reunión Especial de Jefes de Estado y de Gobierno del Cariforo, junto con 14 presidentes, con Leonel Fernández como anfitrión.

“Estoy aquí y no lo creo… éste fue un sueño de toda la vida”,  fue una de las expresiones de cariño que hizo Castro durante su primera visita a República Dominicana, el 20 de agosto del 1998.

“Fue un sueño de toda la vida. Entre las primeras cosas que aprendí cuando ingresé en las primeras aulas escolares es que muy cerca de nosotros existía un país legendario, lleno de historia, estrechamente unido al pueblo cubano”, dijo Castro al pisar suelo dominicano. “Yo a lo largo mi vida, he tenido una perenne admiración y cariño a este país y a su pueblo, que estoy de una forma o de otra vinculado a las luchas del pueblo dominicano”, comentó en aquel momento.

En cuatro días, Castro visitó a los expresidentes Joaquín Balaguer y a Juan Bosch.

Leonel y Fidel se abrazan.

 

A Balaguer le admiró su inteligencia y recordó con el profesor Bosch cuando se conocieron en La Habana y participaron en la frustrada expedición Cayo Confites, en 1947.

Fidel y Balaguer.
Fidel y Juan Bosch

La visita a Baní fue una celebración en la ciudad y Castro aquí fue condecorado con la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella.

Ocho meses después, Castro visitó nuevamente el país el 17 de abril de 1999 para participar en la Segunda Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), evento durante el cual se reunió en privado con los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de México, Ernesto Zedillo.

Fidel Castro murió el 13 de agosto de 2016 cuando contaba con 90 años de edad. Su figura siempre dará de qué hablar debido a las diversas opiniones en contra y a favor.  ya que muchos lo señalan como un dictador que subyugó a su pueblo; sin embargo, otros lo tildan como un revolucionario coherente que nunca se doblegó a Estados Unidos.

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