Francia ante un duro desafío en la reentrada económica

Prensa Latina. A solo dos semanas del fin de las vacaciones veraniegas, Francia perfila el escenario de la recuperación económica en medio de cifras y pronósticos que ilustran la gravedad de la crisis causada por la Covid-19.

 

De cara a la reentrada del 1 de septiembre, como llaman aquí al regreso a las actividades laborales y escolares, el gobierno intenta generar esperanzas y expectativas con su plan de relanzamiento económico, una iniciativa dotada de 100 mil millones de euros, cuyos detalles serán revelados el 25 de agosto.

Ante las devastadoras consecuencias de la pandemia y de medidas necesarias para frenarla, sobre todo la cuarentena general aplicada del 17 de marzo al 10 de mayo, existe temor por las secuelas sociales de la crisis, en un contexto agravado por un rebrote con más de tres mil nuevos contagios en las últimas jornadas.

Según la rectificación del presupuesto de 2020, se proyecta una caída del Producto Interno Bruto del 11 por ciento, dato sin precedentes en un país que entró técnicamente en recesión en el primer trimestre y sufrió en el segundo una verdadera debacle, con un desplome del 13,8 por ciento.

‘Estamos movilizados todos los días para que la recuperación ocurra bajo las mejores condiciones y la mayor rapidez posibles’, afirmó a finales de la pasada semana el ministro de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire.

El funcionario estimó que Francia regresaría para 2022 a sus niveles de desarrollo previos a la Covid-19, no sin antes pasar por múltiples desafíos.

Debemos atender a los sectores y los territorios más afectados, con un apoyo específico para cada caso, insistió.

La aeronáutica, la industria automotriz, el turismo y la organización de eventos sobresalen entre las áreas con un severo impacto, de ahí que el gobierno planee miles de millones de euros para rescatarlas.

De acuerdo con el secretario de Estado Jean-Baptiste Lemoyne, la crisis derivada del azote del coronavirus SARS-CoV-2 es responsable de pérdidas por hasta 40 mil millones de euros en el turismo, lo cual se traduciría en una caída del 25 por ciento en el sector, en relación con las operaciones del año pasado.

Por su parte, el déficit comercial escaló en el primer semestre del año a 34 mil millones de euros, al ceder las exportaciones en un 21,5 por ciento respecto a idéntica etapa de 2019, retroceso superior al registrado en 2009, durante los peores efectos de la crisis financiera (20,8).

Las estadísticas lamentablemente no sorprenden, ante el excepcional escenario que enfrentamos, advirtió el ministro delegado para el Comercio Exterior, Franck Riester.

A Juicio del funcionario, los números negativos en casi todas las categorías de exportación e importación, salvo en los productos farmacéuticos, ilustran ‘la energía que tendremos que desplegar para reconquistar los mercados internacionales’.

Las expectativas se centran en los anuncios de finales de mes sobre los planes de recuperación, mientras los sectores progresistas de la sociedad demandan que el ‘nuevo camino’ proyectado por el presidente Emmanuel Macron se aleje de fórmulas liberales y coloque a los seres humanos primero.

También exige que se distancie de fines electoreros, cuando Francia comienza a mirar hacia las presidenciales de 2022.

En sus adelantos, el gobierno ha colocado a la transición ecológica, las inversiones en las empresas y la industria, la formación profesional y la solidaridad como ejes de su programa.

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