Impudicia

Por Randy Alonso Falcón. CUBADEBATE. Los bolsillos de la inmensa mayoría del planeta se estrecharon ostensiblemente durante la pandemia, las economías nacionales -con muy pocas excepciones-, sufrieron enormes contracciones, pero el listado y las cuentas bancarias de los multimillonarios en el mundo crecieron durante 2020.

Así lo ilustró la revista Forbes hace unos días con su Lista de las personas más ricas del mundo al cierre del pasado año. Mientras el Banco Mundial estimó que la pandemia de COVID-19 empujó a entre 88 millones y 115 millones de personas a la pobreza extrema en 2020, el registro anual de los multimillonarios (más de 1 000 millones de dólares de fortuna) creció hasta la cifra sin precedentes de 2 755 personas; 660 más que en 2019.

La lista la encabezan los gurúes del sector tecnológico Jeff Bezos (1), Elon Musk (2), Bill Gates (4) y Mark Zuckerberg (5), junto al propietario de firmas de lujo francés Bernard Arnault (3). Un 86% de esos multimillonarios vieron crecer sus fortunas el pasado año, a la misma vez que cientos de millones de personas se encuentran subempleadas o sin trabajo, en la peor crisis laboral en más de 90 años.

A base del crecimiento por las nubes de sus acciones y el alza de las criptomonedas, estos 2 755 multimillonarios de la lista de Forbes acumulan un patrimonio total de 13,1 millones de millones de dólares, 5 billones más que lo que amasaban al cierre de 2019.

“…no podemos tolerar más que multimillonarios como Jeff Bezos, Mark Zuckerberg y Elon Musk se vuelvan obscenamente ricos en momentos de dolor y sufrimiento económico sin precedentes”, dijo a The Washington Post el senador Bernie Sanders.

Mas, ¿podrá una sociedad basada en el capital y las clases eliminar esas groseras diferencias? Por el contrario; si en la profunda crisis del 2008 los multimillonarios tardaron años en recuperar sus golpeadas fortunas, ahora la recobraron en meses y la multiplicaron.

No en balde, uno de los 10 tipos más ricos del mundo, Warren Buffett (6 en la lista), le decía en 2006 a The New York Times con absoluta franqueza: «Hay una lucha de clases, está bien, pero es mi clase, la clase rica, la que está haciendo la guerra y nosotros estamos ganando».

Para ilustrarlo está la familia estadounidense Walton, los propietarios de la cadena Wal-Mart, que tiene una fortuna combinada de 200 mil millones de dólares; 50 mil millones de ellos adquiridos en medio de la pandemia. Ello equivale a toda la riqueza del 40% de la población de Estados Unidos (la más pobre)

Pese a la superbonanza de la cadena de mercados, Wal-Mart se negó a subir el salario mínimo de sus trabajadores, muchos de cuyas familias la han pasado duro en este año.

Entre los que más han ganado en la tragedia están los dueños de empresas biofarmacéuticas y de negocios privados de salud. Para ellos la pandemia ha sido un negociazo. En EE.UU., 27 de sus 664 multimillonarios provienen de este sector. La familia Thomas Frist, accionistas mayores de la cadena de Hospitales HCA, duplicó su fortuna en 2020 de 7,5 mil millones de dólares a 15, 6 mil millones.

De los 443 nuevos integrantes de la lista de multimillonarios de Forbes (ingresan por primera vez), uno es el español Juan López-Belmonte López, presidente de los Laboratorios Farmacéuticos Rovi, y su familia, cuyo patrimonio se incrementó hasta los 1 800 millones de dólares, a partir de asociarse a Moderna para fabricarle cientos de millones de dosis de su vacuna Anti COVID-19. Puro lucro en un pinchazo.

Las mujeres son minoría en la fila de los multimillonarios, pero están sobrerrepresentadas en trabajos mal remunerados y precarios, que han sido las que más se han visto afectadas por la crisis de la COVID-19. Resultado lógico de una sociedad que las sigue discriminando y les paga incluso menos que los hombres por igual trabajo. Mientras Alice Walton (Wal-Mart) es la 17ma persona más rica del mundo y la reina de la frivolidad Kim Kardashian atesora más de 1 000 millones de dólares, unas 112 millones de mujeres dejarían de estar en riesgo elevado de perder sus ingresos o empleos si la representación de hombres y mujeres en trabajos mal remunerados fuese equitativa.

Ya todos estos multimillonarios deben estar inmunizados frente a la COVID-19; algo que sólo han logrado hasta hoy menos del 5% de la población mundial. Sus fortunas hubieran sobrado para financiar todas las vacunas que necesita el mundo para controlar la COVID-19. Y seguirían siendo escandalosamente ricos. Pero, eso es mucho pedir en el mundo del sálvese quien pueda.

Algunos análisis calculan que el 90% de la población de los 70 países más pobres del mundo no podrán recibir ni una dosis del inmunizante inyectable en el 2021.

Para colmo, mientras más ganan los megarricos, menos proporción de impuestos pagan. Oxfam calcula que “la aplicación de un impuesto temporal sobre los beneficios excesivos obtenidos por las 32 multinacionales que mayor riqueza han acumulado desde que comenzara la pandemia habría permitido recaudar 104 000 millones de dólares en 2020, cantidad suficiente para financiar prestaciones por desempleo para todos los trabajadores y trabajadoras, así como para proporcionar apoyo económico a todos los niños, niñas y personas mayores de los países de renta media y baja”.

Cuando se desató la pandemia, “más de la mitad de los trabajadores y trabajadoras en países pobres ya se encontraban viviendo y trabajando en condiciones de pobreza (…), y un 75% carecía de acceso a servicios de protección social como las prestaciones por enfermedad o desempleo”. Desde entonces, las cosas han ido a peor.

La mayor pandemia de la humanidad actual sigue siendo la desigualdad. Vivimos en un mundo impúdico e injusto.

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