Incipiente mejora de las economías americanas: ¿cuáles son las condiciones para volver a crecer?

Por Alfredo Zaiat. SPUTNIK. Con la perspectiva cercana de la vacuna para neutralizar el COVID-19, que permitiría recomponer el funcionamiento global de las sociedades, y las paulatinas flexibilizaciones de los últimos meses, las economías del continente americano empezaron a crecer desde un piso de la depresión.

Los datos recientes de actividad revelan que la reactivación sigue en marcha. Si bien ningún país volvió a los niveles de actividad de la prepandemia, la mayoría cumplió cuatro meses de subas mensuales desestacionalizadas consecutivas.

La mejora de los indicadores de producción no significa, por ahora, un cambio en la tendencia a la profundización de la desigualdad, que se ha agudizado durante la pandemia.

Rebotes

Tras bajas mensuales profundas en marzo y sobre todo en abril, las economías marcaron rebotes desestacionalizados en los meses posteriores.

En términos interanuales hubo diferentes desempeños.

El nivel de actividad volvió a caer en la comparación frente a agosto de 2019 en los países relevados, incluso en Paraguay que mostró crecimiento en junio y julio.En Argentina, la economía desaceleró su caída interanual aunque permanece entre los países con bajas de dos dígitos. Pero marcó su cuarta suba mensual consecutiva en la medición desestacionalizada, lo que permite sostener el ritmo de recuperación. La flexibilización del aislamiento en el Área Metropolitana de Buenos Aires explica en parte esta dinámica.

Según los datos disponibles de indicadores mensuales de actividad, los ritmos de recuperación son heterogéneos y algunos países no lograron continuar desacelerando sus bajas.

Informe

El informe elaborado por el Centro de Estudios para la Producción, del Ministerio de Desarrollo Económico de Argentina,tiene como propósito realizar un breve análisis de la evolución reciente de la actividad económica de los países del continente americano a raíz de la pandemia de COVID-19.

Se tuvieron en consideración a los países que cuentan con indicadores de actividad económica de frecuencia mensual.Fuera del continente americano, otros indicadores de alta frecuencia suelen tomarse de referencia mes a mes, como la producción industrial, o las ventas minoristas. En tanto, la evolución de la actividad económica en general se basa en la difusión con regularidad trimestral, condensada bajo las estadísticas de Producto Intento Bruto (PIB).

Sin embargo, a modo de ejemplo, algunos países fuera de América con estadísticas mensuales de actividad económica mostraron conductas similares a las observadas en el reporte sobre el continente americano.

Por ejemplo, la economía del Reino Unido subió 2,1% mensual en agosto, según ONS (Office for National Statistics), pero aún permanece por debajo de los niveles prepandemia (-9,2% frente a febrero).

De mayor a menor

Las siguientes son cifras del desempeño en el continente americano:

  • Países que cayeron más de 10% y empeoraron su desempeño respecto a julio fueron: Ecuador (-12,8% en agosto), Chile (-11,3%) y Colombia (-10,6%).
  • Todos los países centroamericanos mejoraron sus registros y cayeron 8% o menos.
  • Brasil (-3,9%) y Paraguay (-2,1% luego de dos subas) volvieron a ser los sudamericanos de mejor rendimiento, mientras que Perú (-9,8%), que redujo su baja, y Bolivia (-9,4%) que la aceleró, quedaron apenas por debajo de un descenso de dos dígitos.
  • Lo mismo se observó en México (-9,4%). Estados Unidos (-4,7%) y Canadá (-3,8%) mejoraron en alrededor de 1,0 puntos porcentuales su registro de julio y se mantienen entre los de mejor desempeño de América.

ABC

Los registros de tres países representativos de América del Sur revelan el movimiento heterogéneo en este período luego que el ciclo tocará la fase de depresión para comenzar la de la recuperación.

Los países ABC (Argentina, Brasil y Chile) tienen estos resultados:

  • Argentina: La actividad industrial subió durante septiembre 3,4% en relación a igual lapso del año pasado y quebró así una racha de ocho meses consecutivos en baja en el cotejo interanual, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Además, la actividad industrial de septiembre se ubicó 4,3% por encima de la de agosto. De esta manera, el indicador recortó la caída anual a 10,8%. «En septiembre, diez de las dieciséis divisiones de la industria manufacturera presentaron subas interanuales», destacó el INDEC en su informe.

  • Brasil: La economía subió 1,1% mensual en agosto, según la medición desestacionalizada. Pese a ello su nivel fue un 4,2% inferior que el de febrero. En términos interanuales, tuvo una caída de 3,9% en agosto, moderando el descenso del mes anterior.

El Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE) informó que la industria cayó 2,6% (la manufacturera -2,7%, mientras la extractiva descendió 2,0% y la vinculada a la construcción 2,6%), los servicios bajaron 10,0% (comunicación, transporte, profesionales y servicios a hogares), el comercio creció 3,9% y el agro lo hizo en 4,2%.

  • Chile: La economía subió 2,8% en agosto con respecto a julio, según la medición desestacionalizada. Se mantuvo un 11,7% por debajo de los niveles registrados en febrero. En términos interanuales, cayó 11,3%, una baja más profunda que la de julio (-10,7% interanual).

El Banco Central de Chile informó que la actividad económica minera cayó 3,4% interanual en agosto (tras 7 meses seguidos de subas), mientras que la no minera retrocedió 12,2%, una baja más acelerada en 0,2 puntos porcentuales frente al registro de julio.

Políticas activas

Para la recuperación y la transformación económica y social tras la crisis desatada por la pandemia del coronavirus, será esencial mantener y profundizar las políticas macroeconómicas activas, indicó la CEPAL en su informe «Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2020. Principales condicionantes de las políticas fiscal y monetaria en la era pospandemia de COVID-19».

La secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, afirmó que «la pandemia del COVID-19 está teniendo impactos negativos históricos en lo económico, productivo y social, con secuelas y efectos a mediano plazo sobre el crecimiento, aumentos en la desigualdad, pobreza y desempleo. Por ello, el proceso de recuperación de la actividad económica [PIB] a sus niveles precrisis será más lento que lo observado en la crisis subprime [de 2007-2008]».

Según el informe, América Latina y el Caribe está viviendo su peor crisis económica en un siglo, con una contracción estimada de su Producto Interno Bruto (PIB) regional de -9,1%. Debido a esto, a fines del 2020 el nivel de PIB per cápita sería igual al de 2010, es decir, habría un retroceso de 10 años con un fuerte aumento en la desigualdad y la pobreza.

Más impuestos

Bárcena señaló que «en este escenario, serán necesarias políticas macroeconómicas activas para retomar el crecimiento y promover una agenda de transformación estructural. Hay que fortalecer los ingresos públicos, mantener las políticas monetarias expansivas convencionales y no convencionales, y fortalecer la macro regulación prudencial junto a la regulación de los flujos de capitales para preservar la estabilidad macrofinanciera en el corto y mediano plazo».

En materia de política fiscal, el Estudio Económico 2020 indica que los países han realizado diversos esfuerzos fiscales para mitigar los efectos de la pandemia, que en promedio suman el 4,1% del PIB, acompañados de garantías estatales de crédito de hasta 10,0% del PIB.

Estos esfuerzos fiscales, además de las caídas en los ingresos públicos, han contribuido a un mayor déficit fiscal y aumentos de la deuda pública.

En este sentido, el documento indica que el desafío es mantener una política fiscal activa en un contexto de mayor endeudamiento y buscando la sostenibilidad fiscal centrada en los ingresos.

Recomienda que «es necesario que América Latina y el Caribe aumente su recaudación tributaria, que actualmente es de 23,1% del PIB en promedio para los gobiernos generales de la región, comparado con el 34,3% de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OCDE]».

Condiciones

El economista Nicolás Oliva escribió en el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) que ninguna crisis es igual, y que cada una tiene su contexto político y elementos materiales que juegan un papel central a la hora de debatir los caminos de la recuperación.

Propone entonces observar qué condiciones materiales existen en los países de Latinoamérica para garantizar una recuperación sostenida. Para precisar que sobresalen dos elementos como catalizadores de la recuperación:

  1. Los componentes autónomos de la demanda: gasto público y exportaciones, como estructuras que pueden fortalecer o socavar la demanda interna vía los multiplicadores.
  2. Las condiciones financieras externas: el nivel de reservas y las necesidades de financiamiento externo que coadyuva o lastra el crecimiento económico.

En esta etapa de la crisis, el Estado debe reafirmar entonces su papel central en la gestión del ciclo económico, fortaleciendo la salida de la depresión reforzando las políticas activas fiscal y monetaria.

De ese modo la consolidación de la demanda doméstica permitirá que los brotes verdes de la recuperación de este momento de la pandemia, se transformen en crecimiento vigoroso en la pospandemia.

Mejora que no sólo debe ser evaluada por resultados positivos de variables macroeconómica, sino, fundamentalmente, en la reversión del deterioro sociolaboral que la región viene arrastrando desde hace una década.

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