Israel arrasa tierras agrícolas en Cisjordania que sustentan a comunidades palestinas

El Ejército sionista de Israel destruyó al menos 3.000 olivos en la localidad de al-Mughayyir, situada al noreste de Ramallah, en la Cisjordania ocupada, bajo el argumento de que estos representaban una supuesta “amenaza de seguridad” para una carretera de asentamientos israelíes que atraviesa las tierras del pueblo.

El ataque, que afecta un área de 0.27 kilómetros cuadrados, se produce en medio de un aumento sostenido de la violencia militar y de colonos israelíes contra la población palestina, a la sombra del genocidio que se comete en la Franja de Gaza.

Desde el jueves, al-Mughayyir permanece bajo estricto cierre militar después de que un colono denunciara disparos en la zona. De acuerdo con fuentes locales citadas por la agencia palestina Wafa, soldados israelíes irrumpieron en más de 30 viviendas, causando destrozos en propiedades y vehículos de los habitantes.

Para los residentes, los olivares arrancados —fuente principal de sustento y símbolo cultural palestino— representan no solo una pérdida económica, sino un nuevo golpe a su permanencia en la tierra.

Datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) indican que, entre enero y finales de julio de 2024, se registraron más de 2.370 ataques de colonos israelíes contra palestinos en Cisjordania, siendo la región de Ramallah la más afectada. En ese mismo periodo, al menos 671 palestinos, incluidos 129 niños, fueron asesinados por fuerzas israelíes y colonos armados.

La destrucción masiva de olivos, símbolo cultural y económico fundamental para los palestinos, representa una clara afectación a la seguridad alimentaria local. Al privar a estas comunidades de una fuente vital de sustento, se impide su capacidad para producir alimentos y mantener su modo de vida agrario. Expertos en desarrollo señalan que esta forma de violencia estructural forma parte de un patrón de agresión para forzar el desplazamiento de poblaciones mediante la devastación de sus medios de vida.

Desde el estallido de la guerra en Gaza en octubre de 2023, se ha intensificado la violencia también en Cisjordania: se reportan miles de ataques por colonos, con incendios, saqueos y derribo de árboles que agravan la crisis agrícola y alimentaria en la región.

En lugares como Susiya, se han amedrentado a campesinos cortando sus accesos al agua y energía, profundizando su vulnerabilidad.

Este hostigamiento sistemático afecta no solo a la economía local, sino también al tejido social y cultural palestino. La tierra y el olivo son parte esencial de su identidad y resistencia; al atacar estos elementos, se compromete la posibilidad misma de sobrevivir con dignidad en territorios cada vez más bloqueados y controlados.
TELESUR.

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