La brutalidad policial en Francia empaña la polémica sobre la Ley de Seguridad Global

SPUTNIK. Miles de franceses llevan varios días de protestas, a menudo violentas, contra la llamada Ley de Seguridad Global a la que consideran un atropello a la libertad de información, por limitar la difusión de imágenes de policía. El descontento se agrava por numerosos casos de violencia policial que han sacudido al país los últimos meses.

Hasta 62 policías resultaron heridos y 81 personas fueron arrestadas en las pasadas «marchas por la libertad» en Francia, según el Ministerio del Interior del país. El ministerio dijo que 23 de los arrestos tuvieron lugar en París y los otros 39 en otras regiones del país.

El fotógrafo independiente sirio, Ameer al Halbi, de 24 años, que cubría la manifestación, resultó herido en la cara, según AFP. El secretario general de Reporteros sin Fronteras, Christophe Deloire, denunció lo que calificó como «violencia policial inaceptable» contra Halbi.

Polémica en torno a la Ley de Seguridad Global

Los últimos incidentes se producen en medio de protestas contra el polémico artículo 24 de la denominada Ley de Seguridad Global que busca prohibir la difusión «malintencionada» de imágenes «del rostro o de cualquier otro elemento de identificación de un agente» de las fuerzas del orden durante las protestas. Conlleva penas de hasta un año de prisión y una multa de hasta 45.000 euros.

El proyecto ya fue aprobado en primera lectura por la Asamblea Nacional, con 146 votos a favor y 24 en contra. Los manifestantes opinan que la ley fomenta la violencia policial y viola la libertad de expresión.

La controvertida ley llega luego de varios años de tira y afloja entre numerosos movimientos creados por el descontento social y los responsables del orden público.

Es el caso de Michel Zecler, un productor musical, que fue perseguido y golpeado sin límites por varios policías por no llevar mascarilla. Los hechos tuvieron lugar a mediados de noviembre.

El propio hombre aseguró que los agentes de seguridad usaron insultos racistas como «negro de mierda» y dejaron de golpearlo una vez que se dieron cuenta de que unos testigos estaban filmando el incidente.

La agresión al músico ha llegado hasta el Elíseo. El presidente Emmanuel Macron calificó el ataque de «inaceptable» y «vergonzosos».

«Francia no debe recurrir nunca a la violencia o la brutalidad, vengan de donde vengan. Nunca se debe permitir que prosperen el odio o el racismo», subrayó el mandatario.

Sin embargo, esto solo es uno de los muchos casos de brutalidad policial que ha calentado los ánimos en el país europeo. Así, el 23 de noviembre, las fuerzas del orden desmantelaron de manera violenta un campamento de migrantes ubicado en la Plaza de la República. En los vídeos del incidente, se observa cómo los policías utilizan gases lacrimógenos y levantan las tiendas de campaña, incluso aquellas con personas en su interior, y golpean con porras a los refugiados.

En abril del 2020, un hombre sospechoso de un robo se arrojó al río Sena, a las afueras de París, en un intento de escapar de una persecución policial. En el vídeo de la detención del individuo, se puede escuchar cómo los agentes de Policía, entre risas, lo llaman «bicot», una difamación racista derivada de la palabra albaricoque. Asimismo, uno de ellos propone «atar un peso a sus pies» a modo de broma.

En mayo de 2019, un agente de Policía lanzó un ladrillo a un grupo de manifestantes. Más tarde, el atacante fue condenado a cuatro meses de prisión condicional.

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