La compleja indisciplina social y las necesarias virtudes cívicas

Por Cándido Mercedes. Resulta, por decirlo así, la vida social sin ella, la existencia humana se hace intolerable. La disciplina es la llamada de la civilización en la antropolítica, que se expresa en todas las dimensiones: biológica, histórica, sociológica.

“Mientras que las aves y las bestias no educadas saben cómo llevar vidas ordenadas, ¡qué pena que el hombre, dotado de inteligencia, no llene una vida disciplinada¡ ¡Encarnaciones de amor¡ La disciplina es vital para cada ser viviente. Para el hombre lo es aún más, como lo es la columna vertebral”.         (Sai Baba: 1996: Importancia de la disciplina).

La indisciplina social, que ahora nos ocupa con la problemática de la pandemia expresado en el comportamiento social, ha de ser vista desde el ángulo de distintas aristas, es como el puente de una verdadera andadura transdisciplinar que cobra su dimensión con distintas aperturas epistemológicas. Miradas de saberes se entrecruza: Sociología, Antropología, Psicología, Político, vale decir, el pensamiento compartimentado no tiene lugar ni espacio en esta tesitura.

Asumirla solo desde la visión panóptica de vigilancia y control de M. Foucault nos llevaría a una ideología que trastocaría la acción colectiva. Se necesita más allá del laureado escritor francés para hundirnos en la mejor concepción de Byung-Chul Han acerca de la sociedad de la transparencia, los nuevos actores, en una sociedad digital. ¡El imaginario social se bloquea para no entender las dimensiones que lo aborda!

¿Qué es la indisciplina social y por qué ocurre tan asiduamente y sistemáticamente en la sociedad dominicana? Es la ausencia de un comportamiento tenido como normal en un contexto determinado. En el contexto en que se produce la creación del ser humano es lo que determinará la dimensión humana, pues es parte axiomática de la evolución de cada uno de nosotros desde el homo sapiens hasta el homo videns de Giovanni Sartori. La unión disciplinada del ser humano es un estadio de las distintas formas de organización social, esto es, como adaptarnos a diferentes formas de vida, elemento primordial, sine qua non, para seguir existiendo.

La disciplina, contrario a la indisciplina, son construcciones sociales, diseños de instrumentalización de poder operar, actuar, en cada contexto, desarrollo y evolución. Cada salto en la tecnología, en la tecnología social, en el grado de desarrollo material-social, y cultural, implica nuevas formas de interacción social, nuevos mecanismos de comportamiento, de entendimiento, de compromiso. La disciplina social, constituida a través de las normas coadyuvan denodadamente a que los grupos sociales puedan podar, dirigir, modular la conducta, el comportamiento de cada uno de nosotros. La indisciplina social, es pues, la inobservancia de las normas reflejadas en nuestra acción individual y colectiva.

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