La derrota del “Apruebo”, nada catastrófico

Por César Perez

Les corresponde negociar, incorporar, enseñar, hacer comprender las propuestas y aceptar que muchas son mal orientadas o simplemente inviables en este contexto.

Sí, la derrota del Apruebo constituye una fuerte sacudida para el gobierno, para el grueso de izquierda que hoy es poder en Chile. La contundencia de la diferencia entre los votos obtenidos por esa opción y los del Rechazo es apabullante no solo por la cantidad, sino por la calidad pues muchos de esos votos ahora en contra vienen de su propio caladero de votos de las pasadas elecciones presidenciales. Algo que, paradójicamente, ayuda al presidente Boric para llevar a efecto un imprescindible redimensionamiento del proyecto de cambio, al tiempo de provocar una reflexión sobre lo ocurrido más allá las fronteras de Chile y, en ese sentido, el traspiés puede no ser una catástrofe.

Son muchas las lecciones que en claves históricas, políticas y sociológicas se pueden extraer de este traspiés de la izquierda chilena. A pocos meses de su experiencia en el poder, esta sufre una contundente derrota, que no es provocada solo por la derecha y la ultraderecha, como errónea y sorprendentemente afirma el presidente Petro, sino, en esencia, por una pluralidad de voluntades que no están de acuerdo o que no entienden algunos puntos cardinales de la propuesta evacuada por la Constituyente. Con sus votos, no necesariamente reprueban el gobierno sino un proceso Constituyente surgido de un contexto de fuertes tensiones y pasiones que, como es natural, a veces tienden a expresarse con mensajes equívocos de las partes envueltas.

Es evidente que algunos sectores del Apruebo incurrieron en absurdos maximalismos, tanto en la discusión en el seno de la Constituyente como en la propaganda a favor de la aprobación del proyecto. Algunos planteaban la disolución de instituciones claves del Estado, la colectivización de todas las unidades del proceso productivo etc., que recordaban algunas posiciones extremistas (para el momento) planteadas en la Constituyente de la revolución bolchevique, hecha abortar por el gobierno debido a los interminables debates y una correlación de fuerzas no favorable. Otro maximalismo es el tema de la plurinacionalidad y particularidad de los pueblos originarios, algo que parece no estaba en la cabeza de esa población, pues en las 10 comunas de mayor presencia votó Rechazo en un 75%.

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