La inteligencia tiene sus limites

Por: Franklin González

 

«Inteligencia es lo que usas cuando no sabes qué hacer»
(Jean Piaget).

Comenzó la cuenta regresiva. El invierno se acerca y la inteligencia hace presencia en Europa para enfrentar lo que viene, que no es cuento de caminos, es la auténtica realidad. Se pronostica que habrá «apartamentos fríos» y «estantes vacíos», que afectará sobre todo a los ciudadanos comunes.
El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jens Stoltenberg, dice: «Nuestra unidad y solidaridad se verán gravemente sopesadas a medida que las familias y las empresas se vean presionadas por la inflación y el aumento de los costos de la energía» y subraya que los próximos seis meses están asociados con la posibilidad de restricciones y escasez en el campo de la energía, así como disturbios civiles, pero aun así, el bloque debe seguir apoyando a Ucrania.
El presidente ruso, Vladímir Putin, responde: «Existen compromisos establecidos en los contratos de suministro. Y si se toma algún tipo de medida política que contradiga los contratos, simplemente no los cumpliremos». En este sentido, la Unión Europea (UE) y sus aliados occidentales han aprobado hasta el momento seis paquetes de sanciones contra Rusia, incluso la prohibición a importación de carbón ruso a la UE, una estrategia que ha tenido consecuencias económicas graves para los ciudadanos europeos.
Crecen las protestas y la incertidumbre en Europa por el costo de vida y la crisis energética ante el acercamiento del invierno. Algunos estados europeos ya empiezan a expresar su rechazo a los intentos de imponer un límite de precios al gas ruso, una medida que agravaría la crisis.
La crisis energética de la UE se agravó a principios de julio con las primeras interrupciones del suministro de gas desde Rusia a varios países de la unión, entre ellas los problemas de mantenimiento de las turbinas del Nord Stream. El precio del gas en Europa se disparó y ya ha superado los 2.850 dólares por 1.000 metros cúbicos.
¿Cómo Europa intenta enfrentar esta situación?
Aquí se pone en pleno desarrollo la inteligencia de los líderes y gobernantes europeos.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebra las medidas «inteligentes» que países de la Unión Europea (UE) como España, la República Checa, Eslovenia, Italia o Países Bajos han introducido en sus planes de ahorro energético, en particular la regulación del aire acondicionado o la calefacción y dice: «En toda la UE se están introduciendo formas inteligentes de ahorrar energía. Temperaturas ligeramente más altas para el aire acondicionado, por ejemplo, brindan resultados impresionantes. Es bueno que Estados miembros como España, la República Checa o Eslovenia incluyan tales medidas en sus planes».
Asimismo, Ursula von der Leyen, ha destacado la medida puesta en marcha por el Gobierno de Pedro Sánchez como bajar la calefacción un grado en los hogares, porque «puede ahorrar alrededor del 7 % de energía en un año». «Esto nos ayudará a alcanzar juntos nuestro objetivo conjunto del 15 %».
Como parte del plan de Bruselas para prepararse ante posibles cortes de suministro ruso, los países de la UE se han comprometido a reducir de forma voluntaria el consumo de gas un 15 % hasta la primavera, aunque con excepciones que permiten a ciertos países limitar ese recorte, como el 7 % para España y Portugal ante el escaso nivel de interconexiones de la península ibérica.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha pedido a los ministros y al resto de responsables públicos que no usen corbata cuando no sea necesario, al entender que es un gesto que contribuye al ahorro energético.
La Ministro Federal de Asuntos Exteriores de Alemania, Annalena Baerbock, aseguró que su país no piensa ceder en su apego a las sanciones antirrusa y seguirá apoyando a Ucrania, aunque los propios alemanes protesten contra los altos precios de la energía. «Sí, nuestros ciudadanos sufren, pero tendrán que sufrir porque vamos a apoyar a Ucrania sin importar lo que pase». Insistió en mantener en vigor las sanciones contra Rusia, incluso en invierno, a pesar de que sus votantes alemanes puedan discrepar. «Si hago una promesa a los ucranianos —estaremos con ustedes siempre que nos necesiten— quiero cumplirla. No importa lo que piensen mis votantes alemanes, pero quiero cumplir lo prometido con el pueblo de Ucrania»
«Ahora nos enfrentamos al invierno, cuando nos retarán como políticos democráticos. La gente saldrá a las calles y dirá: «No podemos pagar los precios de la energía». Y yo diré: «Sí, lo sé, por eso les ayudaremos con medidas sociales. Pero no quiero decir: Vale, entonces dejamos de imponer sanciones a Rusia».
Para finalizar enfatizó: «Estaremos con Ucrania, y esto significa que las sanciones se mantendrán en vigor también en invierno, incluso si eso se vuelve muy difícil para los políticos».
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, con mucho realismo, dijo: «La actitud de Europa hacia Putin y sus sanciones [contra Rusia] han llevado inevitablemente a Putin a esta situación de ‘si tú haces esto, yo lo haré también’. Creo que Europa pasará este invierno con graves problemas» y «está recogiendo lo que siembra».
Preparándose para lo que viene, la inteligencia europea adelanta medidas ahorradoras. Así en Alemania las autoridades apagan las luces de los edificios estatales e históricos, cierran calefacción por gas y el agua caliente en las duchas de los gimnasios y piscinas y apagan las fuentes. En Finlandia y República Checa se le pide a sus residentes que, a pesar del calor, usen menos aire acondicionado. En Francia se prohíbe la publicidad con luz, exige cerrar las puertas de los establecimientos locales con el aire acondicionado en funcionamiento y reducir el brillo de la iluminación en las tiendas. En España se prohíbe encender los aires acondicionados por debajo de +27 y se obliga a apagar la luz en los escaparates a las 22.00 horas. En Italia, la temperatura del aire acondicionado en instituciones públicas y educativas como mínimo a +27 (multa de hasta 3 mil €), para las viviendas y oficinas no aplica. En Grecia, se pide a los empleados que apaguen las luces y todos los dispositivos eléctricos antes de irse y se lanza un programa para reemplazar los acondicionadores de aire y refrigeradores viejos de alto consumo energético por nuevos aparatos de bajo consumo. En Hungría, las autoridades desarrollan un programa de «hornos y calderas» para reemplazar la calefacción a gas siempre que sea posible, en particular en las escuelas. En Polonia se instruye a las empresas estatales para comprar con urgencia 4,5 millones de TM de carbón y en Suiza, piden a su pueblo abastecerse de leña y velas para el invierno.
Diría cualquier mortal: no parecen cosas de los europeos, que son tan inteligentes; pero, por lo que dicen y hacen últimamente, tendríamos que decir: definitivamente la inteligencia tiene sus límites, porque sería mucho más expedito y menos traumático que recobraran su soberanía e independencia, dejaran de estar obedeciendo a los gringos y negociaran con los rusos en beneficio de sus pueblos y de la paz en su mismísimo continente.

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