La moribunda economía de este país amenaza con poner en riesgo el pacto de la OPEP+

SPUTNIK. A pesar de ser el tercer mayor exportador de petróleo en el mundo, Irak está sumido en una aguda crisis económica, que se ha exacerbado incluso más con la expansión de la pandemia, que disminuyó la demanda mundial y provocó el colapso de los precios de crudo. Ahora, los problemas económicos de este país amenazan con socavar el acuerdo de la OPEP.

Las finanzas de Irak están en tan malas condiciones que el Estado apenas puede pagarle a tiempo a los profesores y funcionarios. La demora de pagos amenaza con que se repitan las protestas de 2019, que acabaron derribando al Gobierno anterior y resultaron en numerosas muertes entre los manifestantes, advierte Bloomberg.

Bagdad, frente a un dilema

De hecho, la preocupación de las masas ya ha empezado a notarse en el país. El 25 de octubre, miles de iraquíes salieron con banderas a las calles de Bagdad. Su lista de quejas era lo suficientemente larga, ya que abarcaba problemas como:

  • políticos corruptos;
  • cortes de electricidad diarios;
  • hospitales destruidos;
  • carreteras en ruinas;
  • alta tasa de desempleo.

Actualmente, el Gobierno iraquí se enfrenta a un dilema: está atrapado entre las demandas de una población enfurecida y los compromisos que asumió frente a sus aliados de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Mientras tanto, sus ciudadanos quieren que el Gobierno dé prioridad a las necesidades del pueblo y simplemente pase a bombear más petróleo.

«El Gobierno debería preocuparse por los intereses del país cuando llegó a la OPEP. Si estos acuerdos significan pérdidas para el país, no deberíamos seguirlos», señaló Ziyad Al Mustansir, profesor de secundaria en Bagdad.

El acuerdo de la OPEP, ¿bajo amenaza?

Cualquier incremento de la producción de crudo por parte de Irak pone en riesgo el acuerdo de la OPEP que ha sido finamente calibrado. Según este pacto, alcanzado en abril de 2020, el país tendría que reducir su producción diaria en casi 1 millón de barriles hasta situarla en 3,6 millones. Esta disminución le costaría unos 40 millones de dólares en ingresos, calcularon los periodistas de la agencia.

Si un productor de crudo tan importante como Irak dejase de cumplir el pacto, otros Estados petroleros, de menor peso en el mercado, podrían hacer lo mismo. Al mismo tiempo, restringir la extracción conllevaría unos costos económicos y políticos enormes para Bagdad.

Los precios actuales del petróleo están por debajo del nivel necesario para que Irak pueda financiar su presupuesto. Los ingresos mensuales del Gobierno, estimados en 3.000 millones de dólares, constituyen menos de la mitad de los que se registraron en 2019, informó el medio estadounidense.De hecho, Irak ya ha superado su límite de producción en varias ocasiones, lo que ha enfurecido a ciertos países en la OPEP+. Si Bagdad comienza a suministrar más barriles al mercado global para sacar hasta el último dólar que pueda, esto representaría un verdadero peligro para el organismo y sus socios.

Si bien los funcionarios iraquíes han reiterado que en mayor grado respetan el acuerdo y en caso de una sobreproducción están listos para recompensarla, algunos comerciantes notan señales de que Bagdad podría volver a superar su cuota.

«Será cada vez más difícil para la OPEP+ mantener la disciplina a medida que los países, especialmente Irak, se desesperen», advirtió Tarek Fadlallah, uno de los ejecutivos de la empresa Nomura Asset Management.

La economía al borde del colapso

Todos los países dentro de la OPEP+ se han visto afectados por la caída de precios del petróleo causada por la pandemia. Pero Irak, donde la venta del crudo constituye casi todos los ingresos del Gobierno, está en la peor posición, escriben los analistas de Bloomberg.

En el Fondo Monetario Internacional esperan que en 2020 su producto interno bruto se contraiga un 12%, más que el de cualquier otro miembro de la OPEP.

En noviembre, el Gobierno del primer ministro, Mustafa Al Kadhimi, podrá verse incapaz de pagar salarios y pensiones a casi 7 millones de trabajadores y jubilados de Irak a menos que el Parlamento apruebe una ley que le permita tomar una deuda extra de 35.000 millones de dólares.

Por su parte, los políticos de oposición aseguran que el país ya tiene muchas deudas y que no se puede confiar en los líderes que busquen asumir más. El rendimiento de los bonos iraquíes nominados en dólares, que ha subido casi 300 puntos básicos desde principios de septiembre de 2020, sugiere que los inversores ya están preocupados.

«El endeudamiento podría llevar al colapso de nuestro sistema económico», señaló Mohammad Saheb Al Darraji, miembro del comité de finanzas del Parlamento iraquí.

Mientras tanto, el cierre general impuesto por las autoridades para detener la expansión de la pandemia ha golpeado a las empresas de todo el país y ha hecho que el desempleo se dispare al 14%.

¿Echará la OPEP una mano a Bagdad?

Como resultado de todos estos contratiempos económicos, los funcionarios iraquíes pueden llegar a presionar a Arabia Saudí, líder de la organización, para que le brinde su apoyo a Irak, sobre todo si los precios del crudo se mantienen por debajo de los 45 dólares por barril en la primera mitad del 2021, sugirió a Bloomberg una fuente cercana al asunto.

«En lugar de cortar alrededor de 1 millón de barriles diarios, Irak podría cortar 500.000. (…) No queremos golpear la política de la OPEP, pero esta es la situación por la que está pasando el país y los miembros del cartel deben tenerla en cuenta», agregó.

Sin embargo, bajo la preocupación de que los demás países puedan pedir el mismo trato, Arabia Saudí no ha cedido. Así, el ministro de Energía del Reino, el príncipe Abdulaziz bin Salman, ha insistido en que todos los miembros cumplan con las condiciones en su totalidad.

Previamente, la OPEP+ había planeado suavizar en enero de 2021 algunos recortes impuestos a la producción. No obstante, el aumento del número de contagios a nivel global y el incremento de la extracción en Libia han ejercido una presión adicional sobre los precios.  Por ello, la organización puede verse obligada a retrasar la implementación de este plan. Este desenlace es lo último que necesita Irak, concluye el medio estadounidense

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