La Policía birmana dispersa con cañones de agua a los manifestantes contrarios al golpe militar

RT. Este lunes, miles de personas acudieron a las manifestaciones pacíficas contra el golpe militar que continúan por tercer día consecutivo en Birmania. Los manifestantes exigen liberar a los altos dirigentes del país, entre ellos la consejera de Estado y líder de la gobernante Liga Nacional por la Democracia (LND), Aung San Suu Kyi.

En la capital, Naipyidó, la Policía recurrió al uso de un cañón de agua para dispersar a las multitudes.

El secretario general de la ONU, António Guterres, condenó enérgicamente la detención de Aung San Suu Kyi y otros líderes políticos e «instó a los líderes militares a respetar la voluntad del pueblo de Birmania».

El golpe militar fue recibido con las mayores protestas desde la Revolución Azafrán de 2007, que impulsó una transición democrática tras un largo periodo de gobierno militar.

Además de las marchas, los opositores al Ejército están organizando una campaña de desobediencia civil y convocando huelgas. La campaña la encabezan los trabajadores sanitarios y empleados del Gobierno.

Por su parte, el papa Francisco instó el lunes a los líderes militares de Birmania a liberar a los presos políticos y reanudar el camino hacia la democracia «bruscamente interrumpido».

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