La protección funciona: la sobrepesca del Mediterráneo cae del 87 al 52 % en diez años

La tasa de sobrepesca del Mediterráneo y el Mar Negro se situó en 2023 en el 52 %, la más baja desde que hay registros y que supone una significativa mejora respecto a 2013, cuando era del 87 %, y todo ello gracias a la puesta en marcha de planes de gestión y áreas restringidas.

No obstante, pese a la mejora, estos dos mares continúan entre los más sobrexplotados del mundo , según el informe Estado de la Pesca en el Mediterráneo y el Mar Negro 2025 (SoMFi), de la Comisión General de Pesca del Mediterráneo (CGPM) como intetrante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Entre los puntos críticos, los descartes y capturas incidentales de especies vulnerables amenazan la sostenibilidad ambiental de la pesca de captura.

Entre 2013 y 2023, la CGPM adoptó 11 planes de gestión y 11 áreas de pesca restringidaprotegiendo así el 60 % del Mediterráneo de impactos adversos significativos derivados de la pesca (principalmente artes de pesca de contacto con el fondo) y contribuyendo con ello a mejorar la productividad de los hábitats esenciales para los peces.

Evolución de la sobreexplotación pesquera. Gráfico incluido en el informe

Bajan la presion y la mortalidad, sube la biomasa

Como resultado de todas las medidas adoptadas, la presión pesquera promedio ha disminuido en la última década en aproximadamente el 50 % en toda la región.

La mortalidad por pesca se está acercando a los niveles correspondientes al rendimiento máximo sostenible, y el porcentaje de poblaciones sostenibles se ha duplicado.

En el mismo periodo, la biomasa aumentó un 25%en general, y varias poblaciones bajo los planes de gestión plurianuales de la CGPM están mostrando signos de recuperación, con la biomasa acercándose o alcanzando los niveles asociados al rendimiento máximo sostenible, según la misma fuente.

En paralelo, el aumento de las inversiones, las tecnologías mejoradas, los alimentos mejorados y los marcos jurídicos más sólidos han permitido que la producción acuícola total se duplique, en particular gracias a la producción de peces.

Según la misma fuente, la producción de alimentos acuáticos en la región deberá aumentar entre un 14 y un 29 por ciento para 2050 para satisfacer la demanda del crecimiento demográfico y garantizar que todos los países alcancen al menos las tasas promedio actuales de consumo per cápita a nivel mundial.

La acuicultura toma el relevo

La proporción de la producción acuícola marina y de aguas salobres ha aumentado de forma constante desde 2019 y alcanzando 940.000 toneladas en 2023, lo que representa más del 45 % de la producción total de alimentos acuáticos en la región.

Por  su parte, la de la pesca de captura se ha estabilizado, fluctuando alrededor de 1 millón de toneladas al año durante la última década y alcanzando 1.117.729 toneladas en 2023 (13 % más que en 2022).

En el Mediterráneo, en 2023, el país con mayor cuota pesquera fue Italia (17,7 %), seguida de Túnez (15,2 %), Argelia (14,6 %), Grecia (9,6 %), Croacia (9,2 % ), España (8,1 %), Egipto (7,8 %) y Turquía (5,8 %). En el caso del Mar Negro, dominó Turquía, con el 70,6 % del total de capturas.

Las especies de mayor valor comercial son sardinas, camarones, merluza, anchoa y pulpo, en el Mediterráneo, y la anchoa, en el Mar Negro.

En el caso de la acuicultura, la producción está altamente concentrada: los 8 principales países representan 95,5 % del total, liderado por Turquía (43 %), Egipto (16 %) y Grecia (15 %). Italia lidera en moluscos, mientras que España, Croacia, Malta y Túnez destacan en producción en jaulas. La dorada (34 %) y la lubina (30 %) lideran la producción.

La diversificación se está expandiendo gradualmente y crece el interés por las especies emergentes (serviola, lenguado, pepinos de mar, algas) y la acuicultura restaurativa con bivalvos y macroalgas.

Por otro lado, la acuicultura despierta mayor interés entre las generaciones más jóvenes, pero enfrenta importantes desafíos relacionados con el cambio climático, el impacto de patógenos, las especies no autóctonas y marcos legales complejos y heterogéneos, que limitan la inversión y el potencial de crecimiento.

Resultados por especies

La mayoría de las especies prioritarias muestran una reducción notable de la mortalidad por pesca, con tendencias claramente descendentes en especies como el salmonete y la gamba roja gigante.

Sin embargo, los patrones regionales varían, especialmente para especies como la sardina y la merluza europea. Aunque los niveles de biomasa siguen en gran medida por debajo de los puntos de referencia objetivo, la reducción de la presión pesquera está impulsando una tendencia creciente marcada.

En 2023, la anchoa europea, la gamba rosada de profundidad y el lenguado común fueron evaluados como explotados de forma sostenible en toda la región.

La mayoría de las poblaciones clave bajo planes de gestión o medidas técnicas o espaciales —incluida la merluza europea, la gamba roja gigante y la gamba rosada de profundidad en el Estrecho de Sicilia; la merluza europea y el lenguado común en el mar Adriático; y el rodaballo en el mar Negro, han alcanzado niveles de mortalidad por pesca por debajo que el objetivo marcado.

Estos logros se reflejan en mejoras claras de biomasa, lo que indica una recuperación efectiva de las poblaciones, añade el informe.

Ejemplos destacados incluyen una reducción del 42% en la mortalidad por pesca y un aumento del 64% en la biomasa desde 2019 para el lenguado común en el Adriático, así como una reducción del 86% en la mortalidad por pesca y un aumento del 310% en la biomasa desde 2013 para el rodaballo en el mar Negro
EFE VERDE

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