Leyendas: Sylvia y Claudia Poll, las sirenas de Centroamérica

La Habana, 11 nov (Prensa Latina) Una combinación de genes germánicos, tierra volcánica y el talento centroamericano resultaron los ingredientes clave en el surgimiento de las sirenas costarricenses Sylvia y Claudia Poll.

La diferencia de dos años (Sylvia nació en 1970 y Claudia en 1972), propició que ambas coincidieran en algún momento en certámenes de relieve internacional, aunque una brilló primero y la otra después.

En realidad ocurrió una continuidad, pues después que Sylvia escaló posiciones hasta llegar a la cúspide e iniciar un declive, casi de inmediato y sin que se apagara su luz, su hermana Claudia tomó el testigo para llevarlo más allá.

Las hermanas se iniciaron en el deporte con el apoyo de sus padres, de origen alemán, quienes las inscribieron en un programa de natación en el club Cariari, de San José de Costa Rica que dirigía el entrenador Francisco Rivas.

Sylvia y Claudia nacieron en Nicaragua, pero al poco tiempo sus familiares se trasladaron a la vecina nación e incluso años después (Sylvia, en 1986, y Claudia, en 1993) se nacionalizaron costarricenses.

El primer anuncio de la combinación ganadora aconteció con las 10 medallas de oro que ganó Sylvia en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santiago de los Caballeros, República Dominicana, en 1986.

Esa decena de títulos dorados coadyuvó a que la pequeña nación istmeña pasara a un lugar protagonista en la tabla de posiciones de la cita multideportiva subregional.

De paso se convirtió en la deportista más laureada de los Juegos y en una de las grandes esperanzas ticas hacia el siguiente escalón competitivo de la región, los Juegos Panamericanos de Indianápolis, en Estados Unidos, en 1987. Allí, la blonda y espigada ondina conquistó tres medallas de oro, tres de plata y dos de bronce, y se convirtió en la principal atracción de la cita en general, pese a la participación de las anfitrionas, líderes en el nivel mundial, y de las canadienses, también de actuaciones relevantes en el orbe.

Se decía que la ondina costarricense podía llegar a más si su entrenamiento lo hubiera conducido un técnico estadounidense o uno europeo, pero haciendo tan buen uso del verbo como de las brazadas, la deportista afirmó: ‘tanto talento hay en América Latina y el Caribe como en cualquier otra parte del mundo y con mi entrenador Francisco Rivas me siento segura y confiada de que estoy en buenas manos’.

El punto máximo de la carrera de Sylvia llegó en 1988 durante los Juegos Olímpicos en Seúl, Surcorea. La costarricense compartía el primer lugar del ranking mundial con la representante de la República Democrática Alemana, Kristin Otto, en la prueba de 100 metros espalda, pero Rivas y su alumna habían preparado una sorpresa, asaltar las modalidades de 100 y 200 metros estilo libre.

Pese a que en el estilo espalda quedó en el sexto lugar, Sylvia superó la mejor actuación de una nadadora costarricense en la historia olímpica que poseía María del Milagro París con un séptimo puesto en 100 metros mariposa.

Sylvia se ubicó segunda en los 200 metros libres para ubicar por primera vez a Costa Rica en el medallero de unos Juegos Olímpicos, a 52 años de su debut.

Durante su carrera, la ondina estableció 290 récords, incluidos 180 nacionales, 10 centroamericanos, cinco panamericanos y 57 de diversos torneos. Participó en 115 competencias; sus registros la colocaron 66 veces en el ranking mundial y ganó 612 medallas y 90 trofeos.

Fue seleccionada la mejor deportista de Costa Rica en 11 oportunidades desde 1981 hasta su retiro en 1994 y además electa par de veces la más sobresaliente de América Latina y el Caribe, según la encuesta anual de la agencia latinoamericana de noticias Prensa Latina.

Cuando comenzó la lógica decadencia de tan brillante nadadora, Claudia mantuvo la línea triunfadora de las hermanas Poll. Su inicio en la arena internacional fueron sus siete títulos dorados en el Campeonato Centroamericano y del Caribe de Natación de 1989, en el cual implantó siete récords y además entró en el ranking mundial en los 200 metros libres.

Un ejemplo de la tenacidad de esta rubia de 1,91 metros de estatura y de 76 kilogramos de peso cuando se hallaba en plenitud de forma competitiva, aconteció en el campeonato Pan Pacífico en Edmonton, Canadá, donde, pese a su mano izquierda vendada por una fractura, quedó en el sexto lugar de los 400 metros libres y en el octavo, en los 800.

A partir de 1992 Claudia comenzó a figurar con frecuencia en el ranking mundial y su explosión tuvo lugar en el campeonato Pan Pacific de Kobe, Japón, en 1993, en el cual ganó el título en 200 libres; plata, en 400, y bronce, en 800 metros libre, para ser la primera latinoamericana y caribeña en escalar un podio de premiaciones en esos certámenes.

Al año siguiente, en el VII campeonato mundial, en Roma, Italia, abrió el capítulo costarricense en obtener medallas en una cita de esa naturaleza, sendas bronceadas en 200 y 400 metros libres.

Con éxitos y medallas en los Juegos de Buena Voluntad en San Petersburgo, Rusia, y otros concursos de magnitud planetaria, Claudia se fue abriendo un espacio dentro de la elite de la natación.

La consagración sobrevino en el mundial de piscina de curso corto (25 metros) en Río de Janeiro, Brasil, en 1995, en el cual por primera vez en la historia, una costarricense impuso una plusmarca del orbe: 1:55.42 minutos en 200 metros libres.

Esa cota resultó la antesala de lo que vendría un año después en los Juegos olímpicos de Atlanta, Estados Unidos, en tanto la espigada costarricense conquistó el primer título dorado de su país en una fiesta cuatrienal.

Otras dos marcas del orbe estableció Claudia en Gotemburgo, Suecia, al registrar 1:54.17 minutos en 200 libres y 4:00.03 en 400. Por esa labor, la revista Swimming World la declaró la mejor nadadora de 1997.

Claudia Poll se despidió de las grandes competiciones por todo lo alto con sus dos medallas de bronce (200 y 400 metros libres) en los Juegos Olímpicos de Sydney, Australia.

Y para no ser menos que su hermana en cuanto a los valores de América Latina y el Caribe, expresó en una oportunidad: ‘Yo pienso que el triunfo se puede lograr en cualquier país de Latinoamérica, sin tener que salir al exterior’.

(El texto forma parte de la sección Leyendas, que revive historias de relevantes deportistas latinoamericanos)

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