Los supervolcanes del Índico erupcionaron durante 30 millones de años, impulsados por una ‘cinta transportadora’ de magma

RT. Estas erupciones se produjeron en la meseta Kerguelen, a unos 3.000 kilómetros al suroeste de la ciudad australiana de Fremantle.

El océano Índico fue el hogar de los antiguos supervolcanes más activos del mundo, que estuvieron en erupción durante 30 millones de años, impulsados por una «‘cinta transportadora’ de magma en constante movimiento», descubrió un equipo internacional de investigadores, dirigido por geólogos de la Universidad Curtin (Australia).

Los científicos sugieren que esta ‘cinta transportadora’ de magma, creada por los cambios en el lecho marino, estuvo proporcionando espacio disponible para que las masas de rocas fundidas del interior de la Tierra fluyeran durante millones de años, comenzando hace unos 120 millones de años, reza un reciente estudio, publicado en la revista Geology.

Estas erupciones de larga duración se produjeron en la meseta Kerguelen, situada bajo la superficie del Índico, a unos 3.000 kilómetros al suroeste de la ciudad australiana de Fremantle. «La meseta Kerguelen es gigantesca, casi del tamaño de Australia Occidental. Ahora imaginen esta área de tierra cubierta por lava, de varios kilómetros de espesor, que entra en erupción [y produce lava] a una velocidad de unos 20 centímetros cada año«, detalló el investigador principal, Qiang Jiang.

El científico explicó que la cantidad de erupciones en esta zona se redujo drásticamente hace unos 90 millones de años, por razones todavía desconocidas. «A partir de entonces, hubo una lenta pero constante liberación de lava que ha continuado hasta el presente, incluyendo las erupciones del 2016 del volcán Big Ben en las islas Heard, el único volcán activo de Australia», agregó.

Por su parte, el coautor de la investigación, Hugo Olierook, reveló que las erupciones duraron tanto tiempo porque el magma, producido por una especie de columna estrecha, conocida como ‘pluma mantélica’, fluyó continuamente a través de las dorsales mediooceánicas –unas elevaciones submarinas–, que sucesivamente actuaron como un canal, o una ‘cinta transportadora’ de magma. «Otros volcanes dejaron de entrar en erupción porque, cuando las temperaturas bajaron, los canales se obstruían con magma ‘congelado'», concluyó.

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