México encara una lucha crucial contra los plásticos en sus mares

CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — Frente a las costas del Golfo de México y también en el océano Pacífico flotan islas de plástico como un ominoso recordatorio de la batalla que este país latinoamericano debe dar contra la contaminación del mar con estos productos, que pueden causar graves daños a sus recursos naturales y su economía.

México debe «integrar la problemática de la contaminación plástica a sus estrategias para desarrollar programas de protección y de conservación de sus áreas naturales protegidas, pues es una realidad que está afectando a esos frágiles ecosistemas», explicó a Sputnik la investigadora Ornela Garelli, de Greenpeace México.

Un proyecto para disminuir el uso de plásticos y eliminar aquellos de un solo uso, como los cubiertos y popotes, como se llama en este país pajillas plásticas para las bebidas, está en marcha en el Congreso legislativo mexicano, donde grupos ecologistas y representantes de la industria enfrentan sus visiones diferentes.

Mientras tanto, cada día se arrojan al mar unas tres toneladas de residuos.

Un estudio realizado por esa organización fundada en 1971 en Canadá, presentado en septiembre pasado, encontró restos de plásticos en 21 zonas protegidas de las costas mexicanas.

Esos desechos incluyen restos que son arrojados por las corrientes marítimas desde EEUU y países más lejanos como República Dominicana, Venezuela o Colombia.

«En todas se encontraron piezas plásticas, no sólo en la superficie del mar sino también en la columnas de agua y en el lecho marino», explica Garelli, especialista en Consumo Responsable y Cambio Climático de la organización internacional.

Ropa plástica

México ya inició desde el año pasado la aplicación de una legislación para promover la reutilización de bolsas en el comercio; y ahora se ha propuesto eliminar los llamados plásticos de un solo consumo, entre ellos los cubiertos y otros elementos utilizados en los restaurantes.

En la Bahía Navidad, ubicada en el estado de Jalisco (oeste) sobre la costa del Pacífico, científicos han identificado la presencia alarmante de micropartículas de plástico menores a cinco milímetros y que tienen su origen en una fuente insospechada, que hasta ahora ha sido poco estudiada: el lavado de ropa.

Segúnb Eva Kozak responsable de un estudio sobre la presencia de plásticos en el pacífico Central mexicano, el agua que se utiliza en el lavado de ropa va directamente a los ríos y de ahí al mar, incluyendo los fragmentos de polímeros provenientes de las fibras sintéticas que se utilizan en la ropa.

«Las microfibras de polietileno que desprende la ropa han generado una concentración que se convierte en la mayor de ese tipo de compuestos que se ha encontrado», señaló la especialista en una investigación en que presentó los resultados de esa investigación.

Kozak subraya que el problema subrayala necesidad de plantearse alternativas más radicales como una reducción del consumo, para lo cual es fundamental el trabajo con las nuevas generaciones.

«Nos enfocamos en visitar las escuelas para subrayar la necesidad no sólo de reciclar sino de reducir nuestro uso del plástico», señala Kozak.

Empleos en riesgo

Por su parte, los fabricantes de plástico se han dirigido al Congreso para queestablezca una moratoria en la introducción de nuevas restricciones al consumo de plásticos, por lo menos hasta que culmine la actual emergencia sanitaria por la pandemia de COVID-19.

Por un lado, dado a que el uso de desechables se tornó en cada vez más necesario en sectores como el restaurantero, y por otro, ante los costos económicos y sociales que prevén tengan las prohibiciones.

«Estimamos cerrar 2020 con un pérdida de 3.200 empleos en las industrias del sector, una cifra que se aumentará si entran en vigor nuevas prohibiciones», dijo en una conferencia de prensa Aldimir Torres Arenas presidente de la Asociación Nacional de Industrias del Plástico.

El costo de imponer productos biodegradables «se trasladaría directamente al consumir en medio de la mayor crisis económica que hemos tenido en cien años», añadió Torres Arenas.

La capital mexicana ha anunciado que los productos plásticos para el consumo de alimentos deberán ser eliminados a partir del próximo año, los industriales pidieron al gobierno local que estime un aplazamiento de esa medida para 2022, en consideración a la crisis sanitaria.Además de las mareas de plástico, los ecologistas mantienen la mirada en el impacto ambiental de tres megaproyectos del Gobierno federal: una nueva refinería en costas del Golfo y dos ferrocarriles: el turístico Tren Maya en la península de Yucatán, y el corredor interoceánico del istmo de Tehuantepec.

Esas obras podrían dañar en forma irreparable reservas de la biósfera y manglares costeros, donde los ambientalistas observan una subestimación de los grandes retos ecológicos del país y de un posible incumplimiento de sus compromisos internacionales.

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