No sigamos comprometiendo la supervivencia humana con irracionales egoísmos

Intervención del presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en la Cumbre virtual de Ambición Climática. 12 de diciembre de 2020.

Hace 28 años, en un discurso breve y memorable, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz encendió las alarmas sobre el más grave riesgo para la especie humana. El reconocimiento global al cambio climático demoró años en llegar y aún es parcial, incompleto y distante de las acciones urgentes y articuladas que el problema demanda.

Cuba no se detuvo. Nuestro “Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático”, con metas nacionales y compromisos internacionales, involucra a todos los sectores de la economía y la sociedad en acciones de adaptación y mitigación.

En septiembre pasado presentamos la actualización de la Contribución Nacionalmente Determinada de Cuba ante la Convención Marco de la ONU sobre el tema, con compromisos mucho más ambiciosos.

Nos trazamos trece metas de adaptación, línea priorizada por nuestra condición de pequeño Estado insular en desarrollo, y cinco metas de mitigación, dirigidas fundamentalmente a la Agricultura y la Energía, que generan más del 90 % de las emisiones de gases de efecto invernadero en nuestro archipiélago.

El compromiso es alcanzar para el 2030 una matriz energética con un 24% de la generación eléctrica a partir de fuentes renovables; reducir al 50% el uso de combustibles fósiles en vehículos terrestres y aumentar la cobertura boscosa hasta un 33%.

Los objetivos propuestos y los avances logrados, a pesar de las serias limitaciones que nos impone el bloqueo del gobierno de los Estados Unidos, recrudecido en años y meses recientes a niveles extremos, confirman la firme voluntad de Cuba en este crucial tema.

Pero es preciso insistir en que los patrones de producción y consumo del capitalismo son irracionales e insostenibles.

Es hora de que los países desarrollados asuman un liderazgo solidario en la reducción de emisiones y en la provisión de los medios de implementación necesarios a los países en desarrollo, de conformidad con el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas.

El cambio climático y la crisis provocada por la COVID-19, nos están pidiendo a gritos fomentar la cooperación internacional. No sigamos comprometiendo la supervivencia humana con irracionales egoísmos. Todos estamos amenazados.

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