Nuevo Domingo Savio: un proyecto permeado por el contraste

La remodelación de los sectores que conforman el Domingo Savio, situado en el Distrito Nacional, es una de las obras asumidas en los dos periodos de gobierno del presidente Luis Abinader, tras no ser culminada en gestiones anteriores.

El proyecto fue ideado en 2017 por el gobierno del entonces presidente Danilo Medina. Alrededor de ocho años después, el proceso de remozamiento llega a su etapa de terminación, permitiendo un «mejoramiento» en la vida de sus residentes.

Sin embargo, las quejas sobre el funcionamiento de algunos servicios esenciales para la convivencia de los familiares no se detienen. Precisamente, estas surgen cuando el presidente Abinader anunció que acudirá a la comunidad, para utilizarla como el espacio donde destacará las «obras y logros» de sus cinco años de gestiones gubernamentales, iniciadas en 2020.

Las calles que dividen al río Ozama de las demarcaciones La Ciénega y Los Guandules, permiten a quienes por allí transitan visualizar dos escenarios: Parques verdes, junto a obras aún pendientes por terminar y, sobre todo, residuos sólidos que adornan una gran parte del trayecto. Los habitantes explican que el paso de los camiones recolectores de basura no se detiene durante la semana.

No obstante, indicaron al Listín Diario que la dificultad para el acceso a algunas residencias situadas en las vías marginales a la avenida Paseo del Río, les impide a las autoridades garantizar esta prestación. Tal es el caso de la calle Benavides, donde se pudo constatar cómo las familias colocan sus desperdicios en los alrededores de sus hogares, provocando que estos se amontonen en plena vía. A esto se suma la reducida cantidad de zafacones para que moradores depositen los desechos.

Fallos en la electricidad

Aunada a esta situación, también se encuentran los fallos en la distribución de la energía debido a averías en los transformadores de la Empresa Distribuidora de Electricidad del Este (EdeEste). Los vecinos denuncian estar siendo afectados por una extendida tanda de “apagones”.

“No hay vida por la electricidad. Ahora (en la mañana) hay luz, pero en la noche se va hasta las 4:30 de la mañana… y yo estoy pagando con mi tarjeta 600 pesos. (Estamos en esa situación) desde hace varios meses, luego de que empezaron a poner el modelo de energía prepago”, expresó un comerciante de la zona que declinó identificarse.

Según explicaron algunas de las personas que conversaron con reporteros de este medio, prefirieron no hacerlo, fundamentándose en una reunión en la cual participaría la titular de la Alcaldía del Distrito Nacional, Carolina Mejía, para socializar posibles soluciones a algunas reclamaciones de la comunidad.

Mientras tanto, Gabriel Sepúlveda afirmó que la situación de “oscuridad total” ha incrementado la inseguridad en el sector, lo que ha generado una ola de asaltos a peatones y taxistas. Al igual que la sustracción de cables pertenecientes al tendido eléctrico.

“En la calle entera no hay luz porque antisociales se robaron los alambres. Esto está oscuro totalmente. Vienen delincuentes de muchos sitios y atracan a la gente. En un apagón grande de toda la noche fue que hicieron el robo de los cables”, denunció Sepúlveda, de 30 años.

El residente aseguró que, pese a la magnitud del hecho, las autoridades no han realizado un levantamiento ni han dado respuesta a la comunidad.

“Es una falta de autoridad, porque en dos semanas ya debieran saber que no hay cables. De noche, todo está oscuro y si no hay luz, la tasa de delincuencia aumenta”, dijo. Es por estas razones que solicitan a las autoridades restablecer el servicio eléctrico y reforzar la seguridad, lo que a su juicio evitaría los hechos delictivos en horas de la noche.

“Promesa cumplida a medias”

De acuerdo con sus explicaciones, el Ministerio de Educación (Minerd), en la gestión de Roberto Fulcar, habría ordenado el estudio de suelo en un terreno para construir una edificación de dos pasos que fungiría como una escuela. Pero, en la actualidad, los trabajadores contratados por el Gobierno realizan una obra “muy diferente a la acordada inicialmente”.

“Nos están haciendo una especie de construcciones que se montan y las aulas son pequeñas. Ellos dicen que está preparada contra fenómenos naturales y algunos humanos. Pero nosotros queremos una construcción de cemento. Las autoridades dicen que en el terreno no se puede, pero el estudio indica que sí”, explicó Marino, quien es parte de una de las iglesias católicas de la localidad. Hasta el momento, se mantiene el rechazo a la infraestructura, por lo que los religiosos y otros comunitarios exigen respuestas del Gobierno.
LD

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