Observatorio REDSOCIALCODI analiza presencia Mike Pompeo en República Dominicana.

De manera injerencista, desconociendo el derecho internacional y los principios constitucionales del Estado Venezolano la República Dominicana pactó (firmó un acuerdo), junto a otras naciones del espectro para que Venezuela entregue el poder y se forme un gobierno de transición, cosa ilegal en razón de que el actual gobierno fue electo en unas elecciones tal cual lo establece la Constitución Bolivariana.

La intención es que se realicen elecciones supuestamente libres y democráticas en los diferentes niveles de elección. Básicamente estas elecciones deben complacer más al imperioslismo que al pueblo de Venezuela.

El país firmó el acuerdo conjuntamente con Estados Unidos, países del Grupo de Lima, el Grupo de Contacto Internacional, la Unión Europea. Asimismo, firmarían la petición los gobiernos de Albania, Australia, Bahamas, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estonia, Georgia, Guatemala, Haití, Honduras, Hungría, Israel, Kosovo, Letonia, Lituania, Panamá, Paraguay, Perú, el Reino Unido, República de Corea, República Dominicana, Santa Lucía y Ucrania.

El anuncio fue hecho por el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Michael Pompeo.

Pero la pregunta es ¿Qué busca República Dominicana, tocando las teclas de un tema interno de un país soberano como lo es Venezuela?

Recordemos que EEUU es el principal proveedor del carbón que es usado en Punta Catalina, obra profundamente cuestionada. Pero de igual forma recordemos que el posible entramado de corrupción de esa obra, sea usado más que como arma disuasoria que como instrumento perseguidor y ejecutor de la justicia.

Es muy posible que el 49% de dicha obra (PC) sea entregado de forma muy complaciente a empresas y suplidores  norteamericanos, lo que significaría un buen arreglo, antes de llegar al mal acuerdo.

El ambiente geopolítico coloca a República Dominicana en una situación de tutelaje de parte de EEUU, fruto de su postura complaciente con esa nación. Es consabido que Haití, la nación más pobre del hemisferio, hace más de un año vive una cruenta batalla entre el gobierno, carente de legitimidad popular, de Jovenel Moïse y las fuerzas revolucionarias que desconocen al mandatario actual.

¿Por qué nadie se ha enterado de esto? Pues porque el tema ha sido silenciado por los medios hegemónicos. En Haití muere gente a diario a causa de la violencia y los enfrentamientos antes citados. Además dicho país vive una crisis humanitaria y alimenticia sin presentes en su historia.

Al mismo tiempo que esto sucede Rusia declara haber creado la vacuna contra el coronavirus. China, evidentemente, busca colaborar de forma aún más cercana con Rusia tanto para la guerra (simbólica ojalá nunca real) que ha de venir como también para la distribución de dicha vacuna.

De ahí el interés del gobierno Trump de trasladar la guerra de mercados en el Caribe, alejar de China, Rusia y otras naciones de América Latina ligadas a China y Rusia, para que el tema vacuna no sea tan trascedente y rompa con un nivel de hegemonía que tenia EEUU.

De ahí el énfasis de EEUU en presentarse como gran colaborador de República Dominicana, en esta nueva etapa y con este nuevo gobierno.

El problema estriba en que quienes no apoyaron esta postura si no cometieron ningún ilícito para que ser sancionados, entonces puede que veamos por vez primera en República Dominicana la judicialización de la política  (Lawfare por sus siglas en inglés) con el único fin de sacar del medio de la carrera política a quienes disientan de estas posturas.

Se recuerda la Junta Central Electoral (JCE) está tutelada por la Organización de Estados Americanos (OEA) y el presidente electo Luis Abinader confirmó al Gobernador del Banco Central (BC), Héctor Valdez Arvizu,  del gobierno Danilo Medina lo que explica el tutelaje del Fondo Monetario Internacional (FMI) de la economía dominicana. La crisis COVID-19 se ha convertido en una crisis de derechos humanos. Más de 1300 muertos y 80 mil infectados colocan a RD como el epicentro de la expansión de la pandemia en el Caribe.

Básicamente todo este andamiaje se ha convertido en una Guerra de tipo frío, donde Trump busca trasladar la disputa política y comercial entre EEUU y China  -Rusia hacia América Latina, conjuntamente con su proceso de reelección. En el caso dominicano el presidente (a partir del 16 de agosto) Luis Abinader ha dado un giro hacia la derecha, contrariando los principios ideológicos de su partido, inclinándose hacia los intereses y movimientos del Grupo de Lima.

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