*Pensiones Especiales* -Ilegales, discriminatorias e irritantes-

Por Pedro Tejeda

En toda ocasión en que el presidente de la república otorga alguna pensión especial, generalmente con jugosa suma de dinero, surgen expresiones de molestias de parte de muchos otros dominicanos que han terminado su vida laboral y hoy reciben irrisorios emolumentos, que no les alcanzan ni para adquirir la canasta familiar del primer quintil.

Lo cierto es que el malestar que provoca es reiterativo, sale a la luz cada vez que eso sucede. La gente entiende que esa pensión especial es discriminatoria, selectiva, otorgada a unos y a otros no, a personas que ni empleados del Estado han sido alguna vez, incluso, a personas que se supone son prosperas económicamente, y que no cumplen con los requisitos exigidos por la ley.

Para dar tales pensiones especiales el presidente emite un decreto donde dice que lo hace amparado en el ejercicio de las atribuciones que le confiere el artículo 128 de la constitución. Vamos a transcribir ese artículo.

Artículo 128.- “Atribuciones del Presidente de la República. La o el Presidente de la República dirige la política interior y exterior, la administración civil y militar, y es la autoridad suprema de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y los demás cuerpos de seguridad del Estado”.

Esas “Atribuciones” están contenidas en los numerales de este artículo 128, que no vamos a transcribir, pero que invitamos a la lectura.

Lo cierto es que no intuimos de ese artículo, ni de sus numerales, atribuciones expresas dadas al presidente para conceder tales pensiones especiales.

En uno de los Vistos del decreto se hace referencia al Art 57, veámoslo:

Artículo 57.- “Protección de las personas de la tercera edad. La familia, la sociedad y el Estado concurrirán para la protección y la asistencia de las personas de la tercera edad y promoverán su integración a la vida activa y comunitaria. El Estado garantizará los servicios de la seguridad social integral y el subsidio alimentario en caso de indigencia”.

Si bien este articulo manda a proteger a las personas de la tercera edad, no así a dar pensiones especiales y menos con recursos del Fondo de Jubilaciones y Pensiones.

En otro de los vistos se menciona la ley 379 del 1981, que es la que establece y regula dicho Fondo de Jubilaciones y Pensiones, un fondo que es privado, pues se nutre de los salarios de los trabajadores, pero que lo administra la Dirección General de Jubilaciones y Pensionados -DGJP-.

Leída con detenimiento, en ningún acápite encontramos eso de “pensiones especiales”

Y no puede aparecer, porque esta ley aplica solo para servidores públicos, que cotizaron en ella, y que han terminado su vida laboral en el Estado. A ellos no le corresponde eso de pensión especial, sino la devolución del dinero, fruto de sus trabajo, que depositaron en ese fondo, como una especie de ahorro, y que no puede ser utilizado para otros fines.

Esa ley en su artículo 1, dice lo siguiente:

“Art. 1.- El Presidente de la República hará efectivo el beneficio de la jubilación con Pensiones vitalicias del Estado con cargo al Fondo de Pensiones y jubilaciones Civiles de la ley de Gastos Públicos, a los Funcionarios y Empleados Civiles que hayan prestado servicios en cualquier institución o dependencia del Estado durante veinte (20) a veinticinco (25) años y desde veinticinco (25) a treinta (30) años y hayan cumplido la edad de sesenta (60) años”.

“Dichos beneficios serán concedidos por el Presidente de la República a requerimiento de los interesados según lo establecido en el Art. 7 de esta Ley. Sin embargo, la jubilación será automática al cumplirse más de treinta (30) años y hasta 35 años de servicios y sesenta (60) años de edad o al cumplirse más de treinta y cinco (35) años de servicios, sin tomar en cuenta la edad”.

De la lectura de este articulo, se deduce que jubilados y pensionados recaen sobre la misma persona. Jubilados son quienes han terminados su vida laboral en el Estado Dominicano, y pensión, es el emolumento económico que ellos reciben.

En consecuencia, solo quienes cumplen con los requisitos de este articulo, y del modo y montos que esta ley establece, pueden ser beneficiarios de la misma, cosa que no cumplen esos beneficiados con las llamadas pensiones especiales.

El Decreto de esas pensiones especiales no establece las motivaciones por las cuales se conceden, otorgando siempre un emolumento discrecional y muy superior al que reciben los no especiales, quienes si tienen que cumplir con todos los requisitos de la ley y finalmente someterse a un tedioso tramite, y esperar que la burocracia tome su tiempo, no igual los especiales.

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