¿Por qué EE UU ve a los BRICS como una amenaza?

Misión Verdad.

Imagen: OTL

Resalta además, el grado de cooperación y dialogo político que ha logrado establecer el grupo a pesar de las diferencias tan profundas que existe entre sus miembros y que a pesar de eso se apueste por seguir profundizando los espacios de encuentro y la construcción de posiciones comunes que se potencia con la presencia de India y Brasil en el Consejo de Seguridad durante el período 2021 – 2022 y 2022- 2023 en donde concentrando casi un tercio de los votos podrán incidir en las discusiones del foro.


La discusión que se genera en torno a los Brics y las pasiones que despierta su abordaje es amplio, sobre todo en estos últimos años cuando se ha hecho más evidente la confrontación Occidente–Oriente aupadoa de forma explícita por Estados Unidos desde las presidencias de Barak Obama —contra Rusia— y Donald Trump —contra China—.

Aspectos concretos que se han venido materializando desde su primera reunión formal realizada en la ciudad de Ekaterimburgo, Rusia, en 2009, cuestionan y disputan el liderazgo que Occidente en general, pero particularmente Estados Unidos, viene ejerciendo desde el fin de la Guerra Fría. Dichos aspectos se pudieran sintetizar en dos áreas en los que se hacen más evidentes las disputas al liderazgo de Occidente por parte de los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) en estos ya casi 15 años de funcionamiento: una en el área económica–comercial y la otra en lo político–diplomático.

Recordemos que estos logros surgen de los objetivos que el bloque se planteó en esa primera reunión en la ciudad rusa y que se plasmaron en la Declaración Conjunta de los líderes del BRIC —sin Suráfrica— enfocados en: a) reforma del sistema financiero internacional (párrafo 3), y b) la reforma de la Organización de las Naciones Unidas y del relacionamiento internacional (párrafo 14).

POR MAYOR REPRESENTACIÓN: REFORMA DEL SISTEMA FINANCIERO INTERNACIONAL

Contextualicemos. Tras la crisis financiera de 2008, la economía mundial presentó desafíos complejos de recuperación, los países emergentes —con China a la cabeza— tenían fortalezas que podían impulsar, como efectivamente ocurrió, la recuperación económica mundial.

No obstante, dado su peso en la economía global y la incidencia que tuvieron en los primeros años luego de la crisis, los Brics solicitaban importantes reformas dentro del sistema financiero internacional, fundamentalmente en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el Banco Mundial (BM). En términos generales, las reformas estaban direccionadas a modificar la estructura de cuotas y de gobierno del FMI y del BM, y eran exigencias reiteradas de parte de los miembros del bloque.

Si bien las medidas se adoptaron dentro del FMI durante el año 2016 y los Brics alcanzaron parte de las demandas que venían exigiendo, el grupo apostó no solo por la reforma de lo existente, sino por la generación de una arquitectura financiera propia, adaptada a las realidades de financiarización, comercio exterior e inversión intragrupo:

Entre las reformas alcanzadas dentro del FMI destacamos:

  • Aumento de las cuotas de los 188 países en los Derechos Especiales de Giro —DEG 477.000 millones, equivalentes a unos USD 659.000 millones—.
  • Una redistribución de más de 6% de las cuotas relativas hacia los países de mercados emergentes.
  • Cuatro países de mercados emergentes —Brasil, China, India y Rusia— se incorporaron entre los 10 principales países miembros del FMI.
  • Ingreso del yuan Chino (CNY- 元) como parte del grupo de divisas que el Fondo Monetario Internacional toma como referencia para calcular el valor de su Derecho Especial de Giro, conocido como DEG, y el equivalente a una moneda virtual con la que la institución internacional gestiona sus pagos.

No obstante, no hubo avances importantes en la estructura de dirección de los ejecutivos del fondo y las reformas han sido mínimas o muy tenues; por ejemplo, Europa sigue, hasta la fecha, controlando la Dirección del organismo mientras que Estados Unidos controla la del BM.

Sin embargo, lo más disruptivo, que viene a presentarse como el avance más sólido y visionario que ha tenido el grupo, es la creación de una institucionalidad financiera y de inversión propia, fuera de las lógicas del sistema financiero internacional surgido de los acuerdos del Brettom Woods. Nos referimos, específicamente, al Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), cuyo objetivo es movilizar recursos para financiar proyectos de infraestructura y desarrollo sostenible no sólo en los países Brics sino en otras naciones emergentes; y al Fondo de Reserva, pensado como mecanismo preventivo y de apoyo a la liquidez de balanza de pagos de los países miembros. Ambas instituciones constituyen un aporte para enfrentar la volatilidad y promover la estabilidad financiera del grupo y de la misma economía global.

El Fondo de Reserva y el Banco ya están operativos y, aunque sus alcances siguen siendo modestos, representan importantes avances en la consolidación de estructuras financieras propias, alejadas de los condicionamientos y mandatos de Occidente, expresados a través de sus instituciones financieras. Además, la posibilidad de que países extra–bloque puedan participar de estas experiencias, como actualmente lo hacen algunos Estados árabes del NBD, representan opciones ciertas más allá de los nefastos condicionamientos impuestos por la institucionalidad financiera actual.

Mención particular merece el Mecanismo de Cooperación Interbancaria Brics, por medio del cual, durante los últimos 13 años, los bancos miembros han firmado acuerdos de cooperación multilateral en áreas como el crédito en moneda local, desarrollo sostenible y financiamiento de infraestructura, fintech y finanzas responsables. Estas acciones se han traducido en una sólida fuerza impulsora para la cooperación financiera Brics y la facilitación del comercio y la inversión.



DISPUTANDO LA NARRATIVA: POR UN NUEVO ORDEN INTERNACIONAL

Quizá menos palpable, pero con un impacto geopolítico igual de potente, como la creación de nuevas estructuras financieras internacionales, encontramos el cuestionamiento que el bloque viene realizándole al orden internacional que se estableció luego de la caída del Muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría y que ha sido enarbolado por el Occidente Colectivo con la promoción del llamado «orden basado en reglas» como brújula de navegación.

«Orden» que, dada la ambigüedad de su definición, solo puede interpretarse como la materialización de los intereses de Estados Unidos y su séquito occidental a nivel planetario. Sobre esto, comentaba el viceministro de Relaciones Exteriores de China, Xie Feng durante sus conversaciones con la Subsecretaria de Estado estadounidense Wendy Sherman en 2021, que ese «orden internacional basado en reglas» era «un intento de un número pequeño de países occidentales, incluido Estados Unidos, de empaquetar sus ‘preceptos familiares y reglas de bando’ como normas internacionales».

Un análisis minucioso de las distintas declaraciones que viene realizando los Brics en el marco de sus reuniones anuales permite asegurar que el bloque apuesta por un enfoque que muchos catalogan de neowestfaliano (Brosig, 2021 y Villamar, 2016) en donde el énfasis en la igualdad soberana de todas las naciones, la integridad territorial, la no intervención, un estilo no coercitivo de diplomacia internacional y el rechazo del comportamiento neoimperial caracteriza su filosofía de acción.

En pocas palabras, un retorno al concepto la soberanía como valor y la no intervención como principio amparado en el respeto al derecho internacional y a la Carta de las Naciones Unidas, en donde la aplicación de medidas coercitivas unilaterales, ampliamente empleadas por Occidente contra países incómodos para sus intereses, no tiene cabida.

De allí el interés que despierta el bloque para futuras adhesiones, una agrupación intergubernamental que ve en el diálogo y la concertación intra – miembros, ocupada de los asuntos en donde hay encuentro de intereses y que no discute sobre política interna luce atractivo en un contexto en donde las sanciones y la diplomacia coercitiva se imponen.

Resalta además, el grado de cooperación y dialogo político que ha logrado establecer el grupo a pesar de las diferencias tan profundas que existe entre sus miembros y que a pesar de eso se apueste por seguir profundizando los espacios de encuentro y la construcción de posiciones comunes que se potencia con la presencia de India y Brasil en el Consejo de Seguridad durante el período 2021 – 2022 y 2022- 2023 en donde concentrando casi un tercio de los votos podrán incidir en las discusiones del foro.

NUEVAS TAREAS PARA PRÓXIMOS LOGROS

Parecieran que dos son los temas que viene a copar la agenda de esta próxima cumbre Brics a celebrarse en Johannesburgo – Suráfrica a finales de agosto de 2014, uno enfocada a la viabilidad (o no) del uso de una moneda del grupo con miras a la desdolarización del comercio y la economía del bloque y la otra referida al tema de la ampliación de la membresía del grupo. Ambas temáticas enfocadas, como iniciamos esta nota en el área económica–comercial y la otra en el área política–diplomática.

Sobre la desdolarización y el uso de una moneda para las transacciones económica – comerciales del grupo, más allá de que se alcance o no, la realidad que viven miembros del bloque como Rusia y China, objetos de sanciones económicas por parte del llamado occidente colectivo (en especial Rusia), los empuja a buscar soluciones que proporcionen mecanismos que evadan estas medidas, materializadas fundamentalmente en las restricciones al Swift y al uso del dólar como moneda de intercambio. Es importante señalar que estas soluciones ya existen fuera de los BRICS (como bloque).

Más allá del escepticismo que algunos think tank imprimen a los esfuerzos del bloque por alejarse del predominio del dólar y lo complejo de desacoplar el comercio internacional hoy dominado en un 90% aproximadamente por esta moneda, lo cierto es que los Brics han demostrado una capacidad de alcanzar acuerdos en aspectos tan complejos como los que supusieron el NBD y el Fondo de Reserva que pudiéramos estar a las puertas de una nueva moneda de intercambio por lo menos en el comercio de los Brics como lo refiere Joseph Sullivan.

Por otro lado, lejos de ser menos complejo, el tema de la ampliación no se puede dar por sentada y representa una temática en donde el grupo expondrá toda su capacidad para consensuar posiciones que permitan una ampliación que coadyuve al fortalecimiento del bloque tomando en cuenta las áreas de influencia por región, el ejercicio soberano e independiente sobre todo en política exterior de los Estados aspirantes

Es probable que de la reunión surja una hoja de ruta que los países aspirantes deban cumplir como paso previo a su incorporación o que veamos nuevos miembros en las instituciones financieras que han creado y que son un acervo para el bloque como el NBD y el Fondo de Reserva, lo cierto es que independientemente del resultado concreto de esa posible ampliación, la intención expresada por más de 30 países de ser parte de estas iniciativas da cuenta del peso y prestigio que los Brics van adquiriendo en el diseño del nuevo orden internacional que va surgiendo con un ritmo y dinámica propia.

En todo caso, se avance o no en las propuestas planteadas previa a la cumbre de Johannesburgo, no hay duda que el bloque vienen aumentando su incidencia a nivel geoeconómico y geopolítico de forma constante y seguirá así en el futuro mediato.


Fuente: Misión Verdad

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