República Dominicana es un estado fallido?

Por Juan Carlos Espinal. En la emergente política pos COVID-19, los gobiernos nacionales están siendo sustituidos por el sistema financiero global como principales polos de atracción y repulsión de los trabajadores. Este proceso socio económico es claramente visible por lo que respecta a la desigualdad en República Dominicana.

Los agrupamientos económicos y políticos que están emergiendo comprenden núcleos de integración de diversos estratos de sociedad civil, ONGs, movimientos sociales, colectivos LGTB y medios de comunicación de cultura similar aunque no tengan coincidencias culturales.

Las nuevas alianzas sociales y políticas tienden a unirse entre ellos y es probable que los elementos culturales comunes reconcilien sus diferencias políticas. Durante la guerra fría el orden establecido era el resultado del dominio que las potencias ejercían sobre los dos bloques y de la influencia de esas economías en el tercer mundo.

En el mundo actual está surgiendo un mundo multipolar, de una colectividad universal. Ningún país, ni siquiera Estados Unidos, tiene capacidad para su seguridad hemisférica a escala planetaria. Este mundo multicultural que nace ocupa un espacio importante dentro de las negociaciones con otros sistemas políticos y otras sociedades.

Las alianzas locales en los 158 municipios y en los 234 distritos de República Dominicana suponen un reto importante en el crecimiento Electoral de los partidos políticos del siglo 21. La disolución de los partidos políticos tradicionales de pos guerra PRSC, PRD y PLD fue espectacular. Más lentamente, pero de forma semejante, el antiguo agrupamiento de partidos políticos satelitales de más o menos influencia Electoral.

En esta fase histórica la pandemia COVID-19 proporciona respuestas claras y convincentes a la pregunta relativa de los medios de comunicación tradicionales: Es República Dominicana un estado fallido? Es La respuesta que un sector de la oposición quisiera escuchar y que varios intelectuales y políticos han apoyado explícitamente. De todas maneras la division del PRM es irreversible dentro del esquema político tradicional dominicano.

En la sociedad esta surgiendo una nueva línea política cuya fractura cultural con el establecimiento sustituye la centralidad politica. Hablando en sentido amplio, los trabajadores están subrayando la importancia del significado de esta línea de fractura. Los países que han hecho progresos durante la pandemia COVID-19 de los que no los separa una brecha científica tecnológica y los divide un catolicismo o protestantismo arraigado del laicismo que explica los niveles de distopía social entre ambos. Los estados caribeños culturalmente vinculados a Estados Unidos o la Union Europea han decidido negar provisionalmente los acuerdos de negociación de las vacunas con sus aliados.

Las perspectivas de transformación política parecen halagüeñas en el mundo de las telecomunicaciones instantáneas. A medida que el proceso de reconfiguración política se intensifique el crecimiento Electoral de la insatisfacción se hará el partido político más sólido.

Observatorio REDSOCIALCODI

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.