Restablecer relaciones entre China y EEUU mediante diálogo y respeto a pesar de diferencias

Xinhua. Se necesita visión, valor y sabiduría para restablecer la normalidad de una de las relaciones bilaterales más importantes del mundo que ahora se encuentra en un momento clave.

Como cualquier relación bilateral entre países, es natural que China y Estados Unidos tengan algunas diferencias. La mejor solución para ambas partes es adoptar un enfoque racional, positivo y constructivo, centrándose en la cooperación y la gestión de las diferencias para promover el desarrollo sano y estable de las relaciones bilaterales. A través de la cooperación, China y Estados Unidos pueden lograr muchas cosas grandes que beneficien a ambos países y al mundo en general.

El importante diplomático chino Yang Jiechi mantuvo hace pocos días una conversación telefónica con el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, durante la cual ambos dijeron que las relaciones bilaterales son muy importantes para los dos países y el mundo, y que están dispuestos a desarrollar relaciones bilaterales estables y constructivas.

Los diálogos son necesarios. Pero la posibilidad de que las relaciones entre China y Estados Unidos vuelvan a su cauce depende de que la nueva administración estadounidense respete las líneas rojas en las relaciones bilaterales.

El desarrollo de las relaciones entre China y Estados Unidos ha aportado grandes beneficios a los pueblos de ambos países y ha promovido también la paz y la prosperidad mundiales. Sin embargo, en los últimos cuatro años se ha visto demasiada retórica contraria a China e incluso odio por parte de ciertos políticos estadounidenses.

Personas como Mike Pompeo, quien era el principal diplomático de Estados Unidos, no han mostrado ningún celo en lo que respecta a ayudar a resolver los problemas reales del mundo. Por el contrario, él, junto con otros políticos incendiarios de Washington, escenificaron una farsa política tras otra en el escenario mundial y cavaron todos los agujeros posibles para las futuras relaciones entre China y Estados Unidos.

Puesto que un nuevo año ha comenzado y una nueva administración estadounidense ha prestado juramento, es imperativo conducir los lazos entre China y Estados Unidos de nuevo hacia el rumbo correcto. Estados Unidos debe trabajar con China para mantener el espíritu de no conflicto, no confrontación, respeto mutuo y cooperación de ganar-ganar, centrarse en la cooperación y gestionar las diferencias, para impulsar el desarrollo sano y estable de las relaciones bilaterales.

La política de China hacia Estados Unidos ha mantenido siempre un alto grado de estabilidad y continuidad.

Los intereses comunes de China y Estados Unidos superan por mucho las diferencias. Pero hay que señalar que existen ciertas líneas rojas en las relaciones bilaterales. La cuestión de Taiwan, el tema central más importante y delicado en las relaciones entre China y Estados Unidos, tiene que ver con la soberanía y la integridad territorial de China. Como lo reiteró Blinken, la parte estadounidense seguirá apegándose la política de una sola China y respetando los tres comunicados conjuntos de China y Estados Unidos, y esta postura política no ha cambiado.

Los asuntos relacionados con Hong Kong, Xinjiang y el Tíbet son también asuntos internos de China y no admiten ninguna interferencia de fuerzas externas. Cualquier intento por calumniar y desprestigiar a China está condenado al fracaso.

Además, China está comprometida con el camino del desarrollo pacífico y con una estrategia de apertura de ganar-ganar. Ha establecido reiteradamente que no tiene intención de desafiar el orden de la posguerra ni de sustituir a Estados Unidos. Lo que China desafía constantemente es a sí misma. Sigue el camino del socialismo con peculiaridades chinas y busca la realización de la gran revitalización de la nación china. La prosperidad de China sólo traerá más oportunidades al mundo.

Como dos países importantes, China y Estados Unidos comparten intereses comunes amplios y asumen responsabilidades importantes para la paz y el desarrollo mundiales. En el pasado, disfrutaron de una cooperación exitosa, incluida la cooperación contra el terrorismo, el abordar la crisis financiera mundial en 2008, la lucha contra el ébola en 2014 y la colaboración en el Acuerdo de París en 2016.

Ahora deben aprovechar las nuevas oportunidades para cooperar en ámbitos como la lucha contra el cambio climático, la respuesta a la COVID-19 y la recuperación económica.

Esa cooperación puede comenzar a partir de la interacción, tal y como hicieron ambas partes hace pocos días, cuando se produjo la llamada telefónica. El crecimiento de las relaciones entre China y Estados Unidos es el resultado de décadas de compromiso y dedicación por parte de chinos y estadounidenses de todos los sectores. Los errores de cálculo y las dudas estratégicos podrán reducirse drásticamente cuando las dos partes se sienten y participen en un diálogo amplio, franco y profundo para dejar claras las intenciones estratégicas respectivas y reconstruir la confianza mutua.

Como dijo William Shakespeare: «No está en las estrellas nuestro destino, sino en nosotros mismos». China y Estados Unidos pueden trabajar juntos para mejorar sus relaciones. No hay un destino predestinado para el mundo. El futuro de las relaciones entre China y Estados Unidos y el futuro del mundo dependen de la visión que adopten y de las decisiones que tomen hoy.

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