¿Se está volviendo comunista EEUU?

Por Javier Benítez. Como un régimen comunista. Así ha comenzado a actuar EEUU ejerciendo un control estricto sobre los accionistas extranjeros en las empresas estadounidenses. El Comité de Inversión Extranjera inició una investigación exhaustiva durante la pasada primavera que, dependiendo de los casos, podría acabar por obligar a un inversor a vender sus activos.

¿El país de la libertad y el libre mercado?

El nacionalista ‘Estados Unidos Primero’ —America First— del presidente Donald Trump, no es más que la punta del iceberg y el puntapié inicial para una deriva propia de un régimen comunista en la que se está deslizando desde hace un buen tiempo el país norteamericano.

Otrora faro de las libertades, adalid del libre mercado y de la globalización, con Trump como capitán y timonel de los destinos del buque insignia que es la Casa Blanca, lo que empezó como una Administración nacionalista y nacionalizadora, ha comenzado a transitar un camino por demás peligroso y del que no es fácil volver.

Otra vez la ‘seguridad nacional’ ha sido el amuleto o justificación utilizada para emprenderla de una forma de la que sólo se puede esperar en un régimen totalitario y sin libertades. Como lo explicita el propio The Washington Post, TikTok ha sido sólo el comienzo.

Inversores extranjeros, ¿invasores para EEUU?

La cara visible de este tinglado es el Comité de Inversiones Extranjeras en Estados Unidos[Committee on Foreign Investment in the United States, CFIUS por sus siglas en inglés], un grupo federal interagencial presidido por el Departamento del Tesoro que revisa los riesgos para la seguridad nacional de ciertas transacciones.

Dicha agencia ha estado recopilando información sobre inversionistas extranjeros de decenas de empresas estadounidenses para juzgar si algún caso merece una investigación más profunda.En este sentido, el CFIUS puede presionar para obligar a un inversor a vender sus activos, como en el caso de TikTok: limitarle el acceso a la información de investigación y desarrollo, exigir que los miembros del directorio de la compañía sean aprobados por el Gobierno, o simplemente aconsejar a las partes que abandonen su trato. Incluso, el asunto puede remitirse al presidente para que emita una prohibición formal.

En opinión del economista Luis Palma Cané, esta iniciativa proviene de todo el esquema intelectual que ha estado armando Trump con su nacionalismo, con su unilateralismo, con su posición contraria a la globalización. «A esta situación, Trump la ha ido forzando de a poco».

«Lo peligroso de esto es la intervención del Estado», sentencia al respecto el economista.

Tras admitir que se trata de una acción al estilo comunista, Palma Cané explica que «una cosa es que el Estado regule los intereses entre las partes, pero otra cosa es que quiera intervenir directamente, hasta obligarle a alguien a vender las acciones, o cambiar de directorios, o prohibirles hacer determinadas investigaciones tecnológicas».

«Es altamente peligroso, porque es un camino que no tiene retorno: en cuanto empieza el Estado a meterse con el destino de las compañías, estamos en un sendero peligroso que hay que ver cómo se sigue desarrollando. Pero evidentemente en el esquema de Trump, esto recién empieza», manifiesta alarmado el economista.

Trump: el que a hierro mata, ¿a hierro muere?

Como buen alumno aventajado, la Unión Europea tomó nota de lo que está haciendo EEUU con las tecnológicas extranjeras, llámese Huawei o TikTok: quiere poder castigarlas, e incluso dividirlas, precisamente al estilo estadounidense con TikTok. Todo un aviso a navegantes para tecnológicas de EEUU como Google, Facebook, Twitter, y otras tantas. Trump lanzó un boomerang que ahora puede darle en los dientes.

Aunque la finalidad es otra, el resultado será el mismo. Thierry Breton, comisionado de la UE, subrayó que este organismo ha propuesto distintas medidas que podrían forzar a las grandes de la tecnología a dividirse e incluso a vender alguna de sus divisiones que operan en Europa si se detecta que al no hacerlo cuentan con una posición dominante que amenaza los intereses de los clientes y de rivales empresariales de menor entidad.

La caja de los truenos se abrió en Washington y comienza a recorrer el mundo como un efecto mariposa. «Esto es como una reacción y una contra-reacción, como el principio del empuje de la física. Y esto es el principio del empuje llevado a la teoría económica. Esto es una reacción de Europa en prevención de lo que pueda hacer el Gobierno norteamericano con las empresas europeas en EEUU», observa el economista Luis Palma Cané.

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